viernes, 21 de septiembre de 2012

Acerca de Trabajar con parafilias...

Siempre pensé que trabajar con parafilias sería la parte más divertida de mi carrera... y la verdad, tenía razón...

El sexo vende, y mucho, pero además intriga, excita, seduce, asquea, llena de morbo y curiosidad, de admiración y asombro, el sexo es, pues, una de esas grandes manzanas alrededor de la cual gira nuestra minúscula existencia.

Desde tiempos remotos, las parafilias han sido blanco de chismes, de odios, de asco, y, secretamente, de envidia y deseos reprimidos. ¡Oh sí! Todos tenemos un parafílico dentro (O, al menos, eso quisiéramos jajaja), ese que nos susurra al oído "¡Sucio! ¡Pégame! ¡Chúpame! ¡Muérdeme! ¡Say my name!" y ese tipo de cosillas que a todos nos avergüenza decir, pero, con la persona adecuada, tenemos la suficiente confianza no sólo de decir sino de exigir.

Siendo así, me atrevo a entrar en los terrenos más oscuros de la mente humana, y no porque el sexo en sí mismo lo implique sino que, entre tanta absurda telaraña, la humanidad ha rodeado al parafílico de misterio, pero también ha creado un halo de prohibición y morbo, lo cual lo hace solamente más incitante, lo prohibido nos llama, nos mira con esos ojos lascivos y nos hace vibrar de emoción al acercanos a ello.

Las parafilias, definidas como "sentimientos de atracción y deseo hacia una persona, situación u objeto inadecuado, que se aparta del acto sexual genital", están presentes en nuestro mundo de maneras que ni siquiera nos imaginaríamos y que, día con día, se refinan y se reinventan: Hace algunos años nunca nos habríamos imaginado que un aparato como el celular (que inicialmente sólo servía para hacer llamadas) pudiera convertirse en una herramienta de seducción o aún en un juguete sexual, no habríamos pensado en que habría personas que se excitarían únicamente al ver una pantalla de televisión o que intentarían copular con la computadora (sí, con el aparato), pero bueno, supongo que a mayor tecnología, mayores posibilidades, más vuela nuestra imaginación y nuestras filias terminan por inventarse y reinventarse día con día.

La génesis de las parafilias permanece envuelta (como todo lo que nos excita) en los velos del misterio, Freud, quien fuera un visionario no sólo del psicoanálisis sino del sexo, comprendió que éstas se alejaban de la mente perversa y que rondaban más los límites del representativo, es decir, transformaban una fantasía perversa reprimida en una fantasía consciente expresada como placer egosintónico (es decir, que no le causa problema al paciente).

Aún así, la esencia de la parafilia bien podría ser una conversión del trauma infantil a un triunfo adulto, un ejemplo evidente y reciente lo tenemos en la película "Un método peligroso" (A Dangerous Method 2011), donde la connotada Sabrina Spielrein, analizante de Jung y Freud, transforma el trauma de que su padre la vea orinarse mientras la azota en la filia de venirse mientras es nalgueada (masoquismo).

Bien pues, la génesis de toda parafilia implica que exista una contraparte para fin de controlarla, es decir, todo masoquista tiene un núcleo sádico (sadismo introyectado *intro-vertido*), todo exhibicionista un lado vouyerista (depositado en la mirada del otro, porque nuestra mirada es lo único que no podemos observar) y todo amo tiene su contraparte esclava (esclavo de tener un esclavo). Todo tiene su contraparte, pero ésta misma puede derivar en más de una parafilia, lo que podríamos denominar "neosexualidades".

Las neosexualidades, son formatos alternos de excitación sexual, no necesariamente perversos, pero que siempre ocultan tras de sí los objetos introyectados del drama familiar (padre ausente/dominante/autoritario/anulado/empático, o madre ausente/fálica/sumisa/refrigerador etc.), a manera de escudo protector, es decir, la culpa de todo la tienen los padres (para variar) jajajaja

Siendo así, la parafilia o la neosexualidad, pueden ser consideradas como un objeto transicional, porque evita que el paciente se escinda y es, al mismo tiempo, un esfuerzo (aunque torcido) de separarse de la entidad materna. Lo que la parafilia cubre es un profundo temor a la pérdida de la identidad o la sensación de uno mismo, por ello, es una expresión de la propia persona, sexualizada claro, es decir, nuestras parafilias son la sensualización de nuestros propios miedos, de nuestras soledades, de nuestros dramas, la parafilia es, en sí una forma más estilizada, sutil y erótica del odio.

La parafilia tiene, como objetivo principal, la separación de la madre, como dijimos antes, o bien la proyección de pulsiones libidinales culpígenas (incesto) en otro, ya sea con el fin de ser congratulado (filia benévola) o castigado (filia con núcleo masoquista) por su comportamiento. Ésta conducta se presenta o se ha observado mayormente en hombres, sin embargo, con la apertura sexual y la tolerancia al cambio de paradigmas de la mujer, ésto comienza a cambiar. En lo personal, no creo que no existieran mujeres parafílicas, creo, que por el mismo tabú existente hacia el comportamiento sexual de la mujer, de quien se esperaba rectitud, moralidad y sexo reproductivo en un 90% de las ocasiones, éstos placeres sexuales eran callados y se esperaban solamente de las sexoservidoras. Ahora es distinto, una actitud más agresiva de parte de la mujer, cumple con la función erótica, excitatoria y de placer propio de la mujer y su pareja.

Pero también cumple con otra función: La provocación del otro (y conste que no hablo de manera sensual)

Mientras que la neosexualidad es una variación de la parafilia, donde, una vez que ésta se ha realizado, se buscan nuevos métodos del placer por el placer, desde una etapa evolucionada que no necesita estar presente en todo momento para lograr la excitación y, además puede ser versátil (p.ej. Un masoquista de núcleo inicial, que puede virar a sádico o a tierno o puede tener juegos de rol y no necesita del dolor para tener un orgasmo), la parafilia debe estar presente para fin de la realización del deseo, ya que la excitación no se da si no existen los elementos propios de la filia, y con éstos elementos se busca sorprender, asquear y admirar al otro, es decir, crear esa reacción de estupor tan terrible que al otro le sea imposible que le pase desapercibido.

Siendo así, he tenido cantidad de pacientes parafílicos, con cantidad de filias, todos con pavor a expresarlas, pero la gran mayoría cae un poco en lo mismo: las fantasías tienen que ver no sólo con sus deseos reprimidos, sino con una enorme necesidad de ser admirados como amantes, de controlar su ambiente y, sin duda alguna, ejercer poder, de hacer que el otro observador (en este caso la terapeuta) se horrorice, se fascine, excite y castigue... sí... así de complicada es la mente.

Recuerdo un caso en particular: hace ya algunos años, veía a un paciente en el diván, llegó, se recostó y desde ese momento lo ví un poco distinto, pasaba sus manos continuamente cerca de su pene, y así de la nada me suelta "Hoy seguí mi rutina de todos los días: Me levanté a masturbarme, pero ésta vez la fantasía fue un poco distinta... mi fantasía era contigo, aquí en este consultorio, en éste diván" recuerdo que con la misma tranquilidad con la que pregunto "¿Cuál es tu color favorito?" comencé a indagar: ¿Cuál era tu fantasía? ¿Qué pensabas? ¿Qué sucedía? ¿Qué parte te excitó? etc. al terminar de explorarla e interpretarla me dijo que esperaba otra reacción de mi parte, le pregunté cuál era la reacción que esperaba de mí y me contestó: "Esperaba que te molestaras, que me regañaras, y entonces yo te contestaría que te pago por escucharme, que no tienes por qué juzgarme, ni condenarme por algo que seguramente tú también haces"

Cualquiera diría que la filia eran cuestiones de someterme a mí como autoridad, sin embargo, cuando comencé a acallar sus inquietudes y a decirle que no tendría por qué juzgarlo fue cuando verdaderamente tuvo una erección, y no fue sino hasta que corté de tajo la fantasía, diciéndole que él esperaba que yo reaccionara como "x" persona en su vida que previamente había reaccionado represora, que perdió la erección. Su fantasía real, tenía que ver con hacer que yo me comportara como esa persona, su filia, con que lo humillara, y su centro de poder, yacía en el horror o el disgusto que podría provocar en mí. ¿No es tan sencillo, verdad?

Las parafilias y las neosexualidades son dos temas que mucho nos atañen, no sólo por ese interés morboso que al sexo concierne, sino porque todos hacemos uso de nuestra sexualidad, nos guste o no, ya sea para vetarla, para explayarla, para explotarla, para vivirla en la intimidad, con la pareja o de manera unitaria, todos somos sexo, es lo único que no podemos evitar en nuestras vidas, nos levantamos con nuestra sexualidad, comemos con nuestra sexualidad, nos acostamos, nos bañamos, trabajamos, con decir que hasta cogemos con ella jajajaja. El punto es, el sexo está en nosotros de manera inherente, desde los roles de género, la manera en que nos vestimos, pensamos, actuamos para con otros etc. Y las parafilias y neosexualidades son una expresión de lo mismo, de nuestra sexualidad, de nuestra mente, pero sobre todo, de nuestras faltas y deseos.

Este tema da mucho para ahondar, pero por hoy, dejaré aquí. Dudas, preguntas, aclaraciones, reclamos y etc. se reciben en éste post! Saludos gente sexosa y bonita!



BIBLIOGRAFÍA

Psiquiatría psicodinámica en la práctica clínica. O. GABBARD G. Editorial Panamericana, 3a edición, 2006

TERMINOLOGÍA
-Sadismo introyectado *intro-vertido*: Sadismo vertido dentro de sí mismo.