lunes, 31 de enero de 2011

Del síndrome de Burnout (También conocido como síndrome de "Estoy hasta la Chingada!")

Hoy desperté sin nada de ánimos de ir a trabajar... no era hueva, no era flojera ni la resaca típica de haber huevoneado todo el fin de semana, no, era realmente algo más, era esa sensación de no tener ganas no sólo de levantarme, sino de peinarme, maquillarme, subir al coche, eran ganas de no subir las escaleras, de lidiar con los nuevos internos, con mis pasantes, de verle la jeta a la secretaria, de escuchar pacientes complicados (Porque no sé por qué extraña razón o en qué momento de locura se me ocurrió que debía ver a todos mis pacientes más pesados y difíciles en lunes)... no me pregunten... yo quería quedarme en casa, quedarme en cama, y el hecho de tener que levantarme me molestó... no, me encabronó... es decir... yo me sentía harta, hastiada, confundida, desesperada... lo único que quería era mandar todo por la borda, mundo rueda, en fin, mis pacientes, el hospital, mis internas, mis pasantes y todo el resto se las han arreglado sin mí durante años, pueden lidiar sin mí un día....

A final de cuentas me levanté y, enmuinada y todo, me fui...

Gosh, eso fue estresante, estoy estresada, y me estresa tener que terminar ésta opinion (sí, tener porque me propuse firmemente terminarla antes de irme a acostar) todo en el mismo día.

Obvio, ya sabía lo que tenía, digo, uno no puede ignorar esa cantidad de síntomas, menos cuando sueles amar tu trabajo y despertar de buenas aún en fin de semana para hacerlo, pero hoy fue distinto, de lo que estoy sufriendo en éstos momentos es de Síndrome de Burnout. ¿Y qué es eso? Se preguntarán, pues bien, mis pequeños pececillos, ésta entrada es precisamente para averiguarlo:

El síndrome de burnout, también llamado síndrome de desgaste profesional, síndrome del trabajador desgastado, síndrome de quemarse por el trabajo, síndrome de la cabeza quemada o de mi-pinche-trabajo-me-tiene-hasta-la-quinta-chingada, es un padecimiento que consiste en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia, conducta agresiva, sensación de asfixia laboral, ansiedad y negación de lo ocurrido.Se suele presentar en aquellas situaciones laborales en las que los excesivos niveles de exigencia ya se han vuelto un hábito inconsciente e incluso socialmente valorado. Las consecuencias en la salud de este padecimiento pueden ser muy graves: deterioro en las relaciones interpersonales, desgaste o pérdida de la empatía y síntomas emocionales y físicos (insomnio crónico, anorexia nerviosa, ataques de pánico, trastorno explosivo intermitente o graves daños cerebrales o cardiovasculares).

En algún momento se pensó que éste mal atacaba solamente a altos ejecutivos o personas con puestos importantes en grandes empresas, sin embargo, el síndrome de burnout no se presenta únicamente en el mundo empresarial; ataca directamente a deportistas de élite, operadores de telemarketing (imagínense sentados todo el día hablando por teléfono en un cubículo pequeño con cientos de personas que sólo hablan por teléfono en un cubículo pequeño... yo que le tengo fobia al teléfono seguro me psicotizo ahí), profesiones de auxilio como enfermería, PSICOLOGÍA (Y ahí pelé gallo), medicina, profesores, cobradores de seguros médicos, etc.

En especial padecen del síndrome de burnout personas altamente calificadas y comprometidas, en las que los intereses profesionales predominan sobre los intereses personales. Las relaciones personales de amigos, novios, familia o matrimonio padecen las consecuencias, y casi siempre terminan por romperse, es hasta cierto punto lógico, en mi caso, si mis pacientes me importan más que mi pareja, seguro no tardará en mandarme al cuerno (muy probablemente por eso sigo soltera jajaja). El trabajo es lo más importante en la vida de los afectados. Debido a fracasos profesionales reaccionan sensiblemente y trabajan más; y eso no es todo, para colmo de males y cerecita del pastel las mujeres la llevamos de perder, pues lo padecemos más en una escala de 3 a 1, imagínense las cifras en un país donde habemos 2.3 millones de mujeres más que de hombres... chales... con razón estamos como estamos, la violencia pulula revoloteando entre estrógenos y tiene un nombre... el de la vieja de al lado...

Ahora, muchas veces la gente no identifica los síntomas de éste síndrome, confundiéndolos continuamente con simple estrés, intranquilidad o sobrecarga de trabajo, para que a ustedes no les suceda, aquí les va lo que necesitan para identificarlo:

  • Fuerte sentimiento de impotencia
  • Sensación de que el méndigo trabajo nunca se va a acabar (por más esfuerzos que uno hace)
  • Cansancio desde el momento de levantarse
  • Anhedonia (sensación de falta de placer) ante lo que antes uno disfrutaba del trabajo
  • Fobia al trabajo (no confundir con hueva por favor)
  • Estrés por cumplir con los compromisos a tiempo aún cuando se está en tiempo y forma
  • El trabajo no es más una fuente de estímulos o incentivos
  • Se da la apariencia de sensibilidad emocional, depresión y/o insatisfacción
  • Aparecen problemas psicosomáticos como insomnio, dolor de cabeza, mareos, dolores musculares, trastornos digestivos, infecciones, manchas o afecciones en la piel, trastornos respiratorios y circulatorios o digestivos (variaciones en el peso).
  • Agotamiento (Sensación de ya no ser capaz de ofrecer más de sí mismo(a) a nivel emocional)
  • Suspicacia (Actitud distante hacia el trabajo, hacia las personas a las que se está ofreciendo el servicio y también hacia los compañeros de trabajo)
  • Ineficacia (sensación de que no se están llevando a cabo debidamente las tareas y de que se es incompetente en el trabajo)
Si contestaron afirmativamente a 2 o más de éstas ¡Pelan! están "bournoutizados"

El síndrome de burnout es uno de los grandes males que están afectando a la población, particularmente en México donde ahora vivimos una situación de extrema violencia, carestía, pobreza, desesperanza y un sentimiento generalizado de rabia e impotencia. Todo ésto, aunado a los propios dilemas existenciales son un excelente caldo de cultivo para que dicho síndrome nazca y venga a hacer estragos de la gente.

Es algo que no es difícil de tratar, muchas veces unas buenas vacaciones y técnicas de relajación son suficientes, sin embargo hay casos más complicados que pueden requerir de varias sesiones de terapia, a veces incluso de medicamento, pero bueno, afortunadamente éste no es mi caso, yo creo que sólo necesito unas buenas vacaciones, mi revista y un ratito de aislarme de éste mundo loco y febril en el que, cada día, me convenzo más que el burnout no es invento de flojos, sino una terrible y violenta realidad.

sábado, 29 de enero de 2011

De un "Te amo" prematuro y otras mentiras

Si hay algo que odio, pero verdaderamente ODIO en ésta vida, son los noviecitos que tienen 3 semanas de haberse hecho novios o, peor aún, de conocerse, y se dicen "Te amo", puaj! esa gente francamente me hace que me den ganas de vomitar.

Y no, no estoy amargada, ni celosa ni mucho menos, simplemente, me parece un absurdo que puedas amar a alguien cuando ni siquiera conoces muchas cosas de él (o ella), es decir, no sabes cómo es cuando se enoja, cuando está triste, cuando está decepcionado, ni siquiera sabes si cuando te dice que la pizza que tanto amas de 3 quesos con anchoas y mucha cebolla está buena es verdad, porque no sabes si lo está diciendo porque realmente le guste o porque no quiere herir tus sentimientos.

El amor, como tal... ah ¿Qué es el amor a fin de cuentas?... ¿Qué significa esa palabra tan manoseada, vista, leída, pero tan venida a menos sobre todo? La Real Academia de la lengua Española lo define como:

1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual.
5. m. Blandura, suavidad. Cuidar el jardín con amor
6. m. Persona amada. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. Para llevarle un don a sus amores
7. m. Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella.
8. m. p. us. Apetito sexual de los animales.
9. m. ant. Voluntad, consentimiento.
10. m. ant. Convenio o ajuste.
11. m. pl. Relaciones amorosas.
12. m. pl. Objeto de cariño especial para alguien.
13. m. pl. Expresiones de amor, caricias, requiebros.
14. m. pl. cadillo (planta umbelífera).

¡Anda chingado que hasta en planta resultó!


El amor, segun tan connotada academia, se resume como el complemento a una insuficiencia, atracción, afecto, sexo, suavidad, personas, deseo, encaminado, pues, a encontrarlo en la otredad... ¡Qué basura! ¿Qué pasa con el amor propio entonces? En fin...


Volviendo al tema, me parecería que los "Te amo" prematuros, se quedan en los puntos 1, 3 y 4 de ésta definción, siendo de todos ellos el 1 el más peligroso, ¡Oh sí! acabo de decir otro cliché: El amor es peligroso, bueno, no, el amor no es peligroso, lo que es peligrosa es la dependencia, que me parecería que está bien definida por éste primer punto.


Se dice que parte de amar es dar tiempo a una persona, pero muchas veces la gente, más que dar, consume el tiempo de otra persona, pareciera que hay parejas que no viven el uno sin el otro (mentira más grande), que no conciben existir sin la otra parte, que quieren hacer todo junto, que se aman con intensidad y devoción, entregándose el uno al otro... cuando tienen 3 meses de estar juntos... Amarse, ajá, tengo 20 dedos, ¿Cuál quieren que me chupe?


La necesidad del otro nace única y exclusivamente, de la soledad y de la autodevaluación, todos necesitamos de otros, claro, somos seres sociales, todos necesitamos una pareja, obvio, buscamos esa satisfacción del compartir ya sea un tiempo o una vida (Si no me creen que es satisfactorio compartir, observen su casa, ¿Tienen fotos? ¿Tienen regalos? ¿Han regalado algo? Más sencillo aún, observen sus palabras ¿Hablan de sí mismos? Entonces comparten), pero entre compartir y buscar desesperadamente hay una delgada línea roja que no mucha gente es capaz de discernir en estado "enamoratorio" (juro que un día de éstos acuñaré ese término).


A mí me encantaría ver a esas parejitas que se juran amor eterno, que son el uno para el otro y que dicen que quieren pasar el resto de su vida a su lado, que digan lo mismo cuando el otro se encabrona por una fruslería, cuando reacciona de una manera impulsiva, infantil, cuando tengan problemas reales de dinero, cuando uno de ellos atraviese por una crisis existencial y/o emocional, cuando uno decida que no tiene ganas de trabajar, cuando uno diga que no quiere embarazarse, cuando uno de ellos tenga una discrepancia real, no tonterías como "mi mamá me deja regresar a las 9 y la tuya a las 8" o "siempre te tengo que pagar el camión" o "Star Trek es mejor que Star Wars", a esos noviecitos los quisiera ver en una pelea de verdad y me encantaría verlos porque, la generalidad, es que no aguanten nada, se separen y luego digan que era el amor de su vida pero tienen diferencias irreconciliables...


¿Qué tanto, decirle prematuramente a una persona que "la amamos" tiene que ver con nuestra propia necesidad de escucharlo? Digo, porque si a esas vamos, tengamos en cuenta que una persona que siente amar a otra tan rápido es porque se engancha ante una insuficiencia personal, busca, encontrar en el otro, algo que no ha podido encontrar en sí mismo, y, si no lo tiene en sí mismo ¿Cómo o de dónde diantres, piensa obtenerlo para dárselo a otra persona? Está cabrón ¿Verdad? "La otra persona me motiva y me lo da" Sí tú, don't you come and tell me that Chuchita has been bagged, tienen amor en sí mismos, lo que no tienen es la capacidad de verlo, mucho menos de aceptarlo y, como cerecita del pastel, le tienen pánico a la soledad (Ni saben que en su momento es de lo que van a pedir su limosna, pero en fin).


Pienso yo que, para amar a una persona, debes conocerla realmente como es en medida de lo posible, y eso, sólo se da con los años y con atravesar cosas realmente cañonas, no tonterías como cambiar de ruta de camión, que te tiren tu playera favorita o que no sepas qué hacer el fin de semana. Como lo mencioné antes: crisis existenciales, muertes, separaciones, cuernos, transiciones de una etapa de la vida a otra, esas son realmente cosas que ponen a prueba el amor.


Una persona que está enamorada, mas no ama, montaría en cólera si tiras cualquier cosita que le haya hecho/dado, la otra persona y viviría recriminándote el hecho, una persona que ama realmente, montaría en cólera, pero maduramente, sabría que una persona no es cantidad de cosas materiales y que, a final de cuentas, el amor prevalece por encima de todo ello... 


En fin... Me choca la gente que dice amar cuando, pobres egoístas, lo único que tienen es que están enamorados.






                                        ...Behold.... the Love...

domingo, 23 de enero de 2011

Disertación sobre los mediocres

Existen cantidad de personas en éste mundo que viven sumidas en la más asquerosa mediocridad y eso, francamente, me enferma. Gente que no quiere estudiar, que no quiere trabajar, que no sabe hacer nada más allá de estar pensando en cómo meterse en la vida de los demás o que, peor aún, manipula a los demás (Aunque ahí peor está el que se deja manipular ¿No?), los mediocres, son esa enorme masa en expansión que, a últimas fechas, se puede dar el lujo de llamarse "La gran mayoría" en éste kafkiano país.

Sea como sea, francamente me da coraje, pero sobre todo me llena de ansiedad pensar en qué clase de gente está pululando por la vida, viendo nada más cómo contagiar su pasividad (porque, he de decir, es contagiosa). Desde pacientes que creen que su única y exclusiva salida es hacerle a la víctima, gente que prefiere vivir de limosna antes que tener un trabajo honesto, jefes que se aprovechan de sus trabajadores, gente de mente cerrada y retrógrada ¡Agh! es asqueroso... y francamente molesto el tener que convivir con gente así.

A mis 26 años soy directora de una clínica de trastornos de la personalidad, tengo una carrera, maestría y me preparo a hacer el doctorado, tengo un consultorio particular y comienzo a dar clases en una universidad, lo que tengo me ha costado llevarlo a cabo, si bien mi mamá me apoyó en mucho, sobre todo económicamente, el trabajo es mío, yo me gané mis pacientes y mi lugar a pulso, en base a chingarle y a estar ahí, al pie del cañón y no, no soy garbanzo de a libra, es lo que, en gran mayoría, la gente hacía hace unos cuantos años: Estudiaba, trabajaba, se superaba y tenía una meta, la cual no era únicamente ganar dinero fácil y nomás por su linda cara.

Otro ejemplo es un señor que tiene, léanlo bien y grábenselo en la cabezota 102 años, y a su edad, arregla su cananstita de dulces y todos los días va a venderlos al mercado, y no regresa a su casa hasta que acaba. ¿Quiubo? ¿Es difícil trabajar? ¿O lo difícil es empezar a hacerlo?

No toda la vida he sido psicóloga, también la hice de secretaria (Por muy poquito tiempo pero al fin y al cabo lo hice), trabajé como capturista y hasta vendí panquecitos que yo misma hacía. El problema no es el trabajo, el problema es que la gente quiere ganar millonadas, que se las den de jefe sin hacer méritos o, de plano, que la lana les caiga del cielo via novio, papás o lotería.

Las chavas que a lo único que esperan es a casarse para seguir igual de fodongas y sin hacer nada son las que más me desesperan... es decir... ¿Qué en éste mundo les pasa?! ¿Qué tienen en su maldita, huevona, estúpida y liviana (por hueca) cabeza? ¿Ser mamis y que las mantengan el resto de su vida? ¡Por Dios, qué ganas de estancarse!

Mucha gente, por el comentario anterior, me ha tachado de feminista (Como si ésto en algún momento me fuera a resultar alguna clase de insulto), pero creo que lejos del feminismo, estoy por la autosuperación y la autovaloración del propio potencial. Por ejemplo, me encanta la cocina, me fascina cocinar, amo tejer croché, me encanta hacer porquería y media para mi casa, soy increíblemente hogareña, pero de eso, a que me gustaría ser ama de casa hay mucha, PERO MUCHA distancia.

A final de cuentas, no tengo por qué extenderme de más; todo se resume a: Me cagan los mediocres... y más me caga la gente que se deja contagiar

miércoles, 19 de enero de 2011

Buenas tardes, mi nombre es Paus y soy adicta al internet

Pues sí, he de confesarlo, a últimas fechas, mi vicio más mortal es el internet, ya sea desde mi computadora de escritorio, desde mi teléfono en el consultorio, o por la noche en la comodidad y conchudez de mi cuarto instalada en la lap, firefox se ha vuelto mi mejor amigo y las redes sociales mis compañeros.

Pero de dónde? Y digo bien, de dónde surge esa necesidad de entrar y conectarse a una red global, llena de conocimiento, desconocimiento, desinformación, gente, chistes y cantidad de babosadas?

Investigando un poco en mis libros (Mentira, si hay algo que no se me da en ésta vida es la investigación), y remitiéndome al conocimiento popular, me di cuenta de que el ser humano no solamente es un ser social, sino que, además, es exhibicionista, oh sí, bendito ser humano que idolatra la histrionicidad de su especie y no sólo eso, sino que también, la disfruta. Siendo así, no era de extrañarse que, al tener la oportunidad de exhibirse ante tan numeroso público, el género humano se lanzó a conquistar la gloria, la fama y el éxito a través del anonimato de la internet. ¡Qué paradoja! ¿No? El pánico escénico se apodera de las personas y buscan vivir y saborear las delicias del poder (Porque una persona que te siga o te lea se traduce en poder) a través de sus letras, fotos, las narraciones de sus travesías y chocoaventuras sexuales en vez de lanzarse de cara y directo a ser quienes quieren ser en realidad.

Ha ya tiempo, conocí a alguien que era, lo que se puede llamar, un geek, un ratón de laboratorio, de biblioteca, fijado en star wars y cosillas así, un día, de buenas a primeras, descubrí su blog y bueno... obsto decir que era una persona completamente distinta, con ánimos de seductor y promotor de las francachelas más alocadas, decidí ir a una de ellas y, al encontrarnos de frente, su actitud cambió por completo "Tú no entiendes -me dijo- la gente espera que yo sea un maldito cerebrito, cuando lo único que quiero es no serlo... me gusta que me digan que soy inteligente y eso... pero aquí puedo dejar de serlo sin que la gente me falte al respeto"

¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?

O sea, en pocas palabras, todo se resume al "Guardar las apariencias" y, más allá de eso, al no perder la zona de comfort en la que las personas se encuentran instaladas.

Bueno ¿Y qué jodidos tiene ésto que ver con tu adicción al internet? Se preguntarán. Como ya lo dice mi presentación, soy psicoanalista, una de esas personitas esquizoides que se sientan a escuchar y escuchar y escuchar... en promedio, hablamos un 80% menos que nuestros pacientes, y sin embargo tenemos taaaaaaaaaaaaanto que decir... y nos vemos limitados porque no le decimos a una persona qué hacer, la escuchamos en lo que quiere... aplicamos al pie de la letra eso de "2 orejas para escuchar, una boca para hablar, escucha el doble de lo que vayas a decir", a veces hasta más; como dijera el Tlacuache "Y no me quejo", es sólo que a veces es complicado.

Mi consultorio, localizado enmedio de dos zonas comerciales conocidas por económicas, variadas y poseedoras de un extenso surtido de piratería, se encuentra lleno de cantidad de comerciantes de éstos locales, por lo cual, podrán imaginarse cuán incómodo me resultaría encontrarme a un paciente mientras compro piratería, intento encontrar un adorno decente enmedio de cantidad de chunches baratas o regateo el precio de algo porque, a últimas fechas, ya no soy tan buena amiga de Hidalgo (el peloncito de los billetes de mil) como antes. Siendo así, he limitado algunas de mis salidas a dichos lugares.

Es difícil que, cuando te consideran una figura que debe representar cordura, puedas comportarte de una manera pueril por mera espontaneidad, comportarte agresivo con cantidad de justificaciones o simplemente encontrarte en un estado emocional poco adecuado. Recuerdo una ocasión en particular en la que acudí a una boda, como amante del baile, en esa ocasión hasta dejé los zapatos y me fui hasta que nos corrieron con escoba, serían alrededor de las 3 y media o 4 de la mañana; bailé y me divertí como loca, al lunes siguiente, llegó uno de mis pacientes y me dice así tan campechano "¡Ay doctora, ya la vi que es bien fiestera! No si en la boda andaba como trompo ¿No anda cansada? Porque cuando yo me fui usted todavía andaba bailando con Fulanito, se ve que es de carrera larga". Claro que mi quijada se fue hasta el piso y le pregunté de qué hablaba, resultó ser que él también era un invitado a dicha celebración y nunca nadie me había advertido de tal asunto. Si bien, lo tomamos como un evento X, y mi paciente no dijo nada malo, pueden imaginar cómo me consumía la pena, pero sobre todo la incertidumbre de pensar que había perdido mi figura de autoridad (que mucho me había costado ganarme siendo casi 20 años menor que mi paciente), había dejado de ser "La doctora" (Que me choca que me digan doctora, pero eso ya será materia de otra entrada) para volver a ser lo que soy: Una chava con ganas de fiesta, de desmadre y que, efectivamente, es de carrera larga. Después de unas cuantas sesiones, mi paciente dejó de ir a consulta, todavía no tengo bien claro si fue por su propio deseo de no cambiar, o por mi contratransferencia tan negativa luego del desafortunado encuentro.

Como psicoanalista es difícil expresarse con una terminología que permita la vulgaridad, la picardía y o simple y llanamente el humor absurdo y ramplón de cualquier persona. Nos están vedadas muchas de las emociones tan hermosas del ser humano como pueden ser la ira, la depresión, el reirse de lo absurdo o ese guiño de comportamiento infantil... Creo que por ello he encontrado en el internet un pequeño refugio, donde puedo gritar, reclamar, escribir con faltas de ortografía o poner caricaturas, chistes e imágenes que me gusten sin sentir culpa por nada más.

Sí.. tal vez ese sea el motivo, incluso, para la creación de éste espacio... pero por lo pronto buenas tardes, soy Paus... y soy adicta al internet