viernes, 6 de abril de 2012

Incongruencias de la pobre, humilde y casta Iglesia católica

Hace ya unos meses (El día de año nuevo para ser exactos), fui a misa y estaba yo muy contenta, no soy gran fan de ir a misa, debo confesar, de hecho creo que sólo voy a las misas de cuerpo presente o cuando me invitan a algún bautizo o primera comunión (aunque siempre procuro llegar tarde jajajaja), pero el punto es que ese día tenía ganas de ir, ganas de estar y bueh.. Total, estaba muy a gusto, muy contenta, incluso hasta de buen talante para escuchar la larga retahila de avisos parroquiales cuando...

-... Hijos les repito, el martes estarán las urnas para la cooperación y para lo que gusten dar, acuérdense que las obras del templo son obras de Dios y lo que den en la tierra les pagarán en el cielo -hasta aquí todo relativamente bien ¿No?- se necesitan muchas cosas para la parroquia, cambiar las lámparas, unas sillas para el consejo parroquial que ya están bien desvencijadas y cosas para agradar a nuestro Señor -todos necesitamos un lugar digno, ok- , acuérdense y ojalá y no me estén oyendo los rateros, pero el año pasado revestimos el sagrario todo de oro de 18 kilates y éste año esperamos que sea más del templete y el altar...

Y ahí se me acabó el encanto de haber ido a Misa.

De toda la vida todos sabemos que los dirigentes de la Iglesia Católica no se han distinguido precisamente por ser humildes u honestos, de hecho ni siquiera por ser buenos líderes, pero yo todavía tenía esa pueril ilusión de que, en las colonias de clase media (media jodida jajaja) como es la mía,las llamadas "obras de la Iglesia" fueran realmente actos de caridad dirigidos a la Iglesia (ojo, el templo es la estructura, la Iglesia somos todos, la comunidad católica), no una serie de fanfarronadas que pretendieran demostrar poder con símbolos fálicos y estúpidos como revestir de oro el sagrario.

Sí, ya sé que me escucho bien dramática y que me perdone quien me tenga que perdonar, pero una cajita para contener las hostias, el copón, la patena y el vino no es realmente lo importante aquí, después de todo no son más que cacharros, botellas y panes.

Hace un par de años, discutiendo con un amigo sacerdote le dije ésto y claro que casi se levanta a romperme la crisma jajaja, estaba muy indignado y esgrimía el argumento de que eran cuerpo y sangre de Cristo y no lo que yo decía... Ay pues con la pena, yo creo que soy o muy ignorante, o muy sarcástica o muy escéptica, pero la verdad es que nunca le he entrado al canibalismo y el símbolo perdió conmigo su simbolismo cuando adopté como santo de mis devociones a Lacán y más allá de eso, cuando me di cuenta de que, por mucho que se les defienda, muchos sacerdotes (muchos, no todos) se cobijan bajo el manto del dogma "Las obras de la Iglesia son las obras de Dios"

Quizás yo estoy medio sorda y lo que quisieron decir fue "las sobras", digo, a final de cuentas, parecería que es lo que le dedican a Dios: las sobras de todo su ministerio. Hay  muchos que se dedican a recolectar limosnas, a predicar, a jalar gente al templo ¿Para qué? Pues para que alguien barra, sacuda, les haga la comida, administre los dineros y organice kermeses para terminar donando todo a los niños del Padre Gutiérrez (sí, es que el sacerdote dejó regados como 10 chiquillos entre 5 viejas), o bien para construír templos magnánimos o para cualquier otra cosa menos para utilizarlos con quien más debería aprovecharlo: los pobres, los enfermos, los menos bendecidos con una casa, un trabajo o salud, o bien con aquellos que han perdido la fe.

Y conste que no me las doy de tener una alta fe ni de ser católica recta ni mucho menos un alma de Dios, no soy una buena persona, no me considero como tal de ninguna manera, pero por lo menos no ando por ahí parándome el cuello diciendo que sí lo soy mientras mis acciones dan otra cosa a notar. A lo que voy, es que muchos sacerdotes, malamente, se aprovechan de la fe de las personas, desviando el verdadero objetivo del ministerio hacia la consecución de bienes materiales, en vez de la creación de bienes espirituales, y eso, no se vale.

En algún momento de mi vida, como muchos de los que estuvimos en escuelas católicas, incursioné en el grupo de misioneros (que ahora me parece un tanto ridículo que nos llamaran así), no éramos más que escuincles de 14, 15, 16 y 17 años armados con Biblia en mano y harto entusiasmo por dar a conocer la  palabra de Dios, por aprender de la comunidad, pero sobre todo por compartir nuestros bienes con alguien, aunque fuese por un tiempo chiquitito, a final de cuentas 10 dias o una semana no harán la diferencia en una comunidad por el resto del año, pero el punto es que las cosas se hacían con un objetivo real: Aprender humildad, pobreza y castidad, y conste que en ésta última no hablo de ser o no vírgenes, sino más bien de no pervertir la meta con intereses monetarios, de no vender nuestro deseo, de no prostituír nuestra fe; no íbamos a enseñar, íbamos a que la gente nos enseñara a través de su corazón.

Ese sacerdote, de esa misa de año nuevo, me hizo sentir como si mi fe hubiera sido prostituída (Sí, ya se me salió lo dramático again ¿Y qué?)... vender mis creencias por un retablo de oro... qué bajo ha caído la fe y en qué poco se cotiza el amor de Dios... como dice la canción de Shakira: "...Pobre de Dios que no sale en revistas, no es modelo ni artista o de familia real..."

Hoy es Viernes Santo y sé que nuevamente en mi parroquia se aprovecharán de ésto para pedirles contribuciones a los fieles, por ello no asisto, no me parece bien gastar 10mil pesos en vestuario para el viacrucis mientras sé que, a la vuelta del templo, vive una señora con 5 hijos, ciega y que no tiene trabajo, pero que el padre no duda en pedirle que vaya a cocinarle todos los días para darle míseros 50 pesos, no es justo ¿Por qué no hacer un verdadero viacrucis? Es decir... si quieren representar el sufrimiento de Cristo ¿Por qué no desprenderse de lo material? Pareciera que es lo que más les duele...

Total, tanto de esto 'pa decir: Mis obras de la Iglesia son para la Iglesia, no para el templo, y deje de estar molestingando con que aporte para algo que el propio maestro hubiera repudiado aunque ustedes lo presuman con soberbia y vehemencia, uno de ellos, por cierto, pecado capital. El Maestro dijo que ahí donde hubiera dos o más en su nombre ahí estaría, nunca dijo "Ahí donde haya retablos de oro, grandes edificaciones de mármol y alabastro, con imágenes obcenamente recubiertas de seda, y donde se hayan hecho gastos escandalosos, olvidando a los pobres y necesitados, ahí estaré".

Pobre Iglesia católica... con esos dirigentes ¿Para qué quieren nuevas religiones o corrientes? Ellos solos se encargan de decirnos que seguirlos al pie de la letra es alejarse, cada vez más, de los pasos del Maestro...

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