jueves, 5 de julio de 2012

¿Por qué la gallina cruzó el camino?

 Explicaciones desde las distintas teorías psicodinámicas y humanísticas del por qué la gallina cruzó el camino

FREUD: El hecho de que está preocupado porque la gallina cruza la carretera revela su inseguridad sexual. Edipo Avícola.

LACÁN: La gallina no ha cruzado, ha atravesado el camino y borrado todas las huellas.. la gallina notará que algo falta, pero no sabrá qué es lo que falta a menos que haga análisis

KLEIN: La gallina tiene opción a decidir entre dos caminos: el bueno y el malo, si toma el buen camino, le hará daño pero seguramente lo compensará, si toma el mal camino será fragmentada en pequeños pedazos (probablemente cubos knor suiza) y entrará en una posición esquizoparanoide temiendo que todos quieran devorarla.

WINNICOT: La gallina sólo estaba jugando, es parte del desarrollo integral de la gallina

MAHLER: La gallina ha cruzado el límite sólo para encontrarse empoderada... enfrentando a su destino trágico, después de todo, como su especie, es por naturaleza un aves-tragicus
... la gallina es una amazona, y el gallo queda atrapado en su propia debacle, por eso la gallina ha de emprender el camino trágico (suena música de Gustav Mahler al fondo y cierra "El nacimiento psicológico del infante avícola")

KHÖLER: La gallina está convencida de que el todo es más que la suma de las partes, cruzar el camino simboliza también la obtención de alimento además de la gratificación doble de ver en él una línea o una vasija o una cara o dos copas.


ESCUELA DE MILÁN: La gallina criticó abiertamente a otras gallinas que cruzaban el camino, sólo para que, cuando lo cruzara, la gente no sospechara de que lo había hecho ella misma como una manera de retar a su madre.


PAVLOV: La gallina estaba condicionada para que, al escuchar un trailer alejarse de la carretera, se le ofrecieran granos de maíz al otro lado para que se decidiera cruzar, ahora la gallina cruza sin necesidad de granos, dejando tras de sí un hilillo de baba.


FRANKL: La gallina ha cruzado el camino para compensar su vacío espacial-existencial


WOLPE: El primer día se colocó una foto de un camino en el gallinero, posteriormente se sacó a la gallina a 100 metros del camino, un par de días después, a 50 metros, luego a un lado del camino, luego se impulsó a la gallina a que caminara por la orilla del camino, al cabo de 2 meses la gallina había logrado cruzar el camino sin complicaciones, animando a otras gallinas a que hicieran lo mismo.


PIAGET: Un niño tomó a la gallina y la cruzó


SKINNER: La gallina tenía prohibido cruzar el camino, pero, cada mañana después de hacerlo, ponía un huevo, de manera que el granjero era permisivo ya que obtenía ganancias él mismo, condicionándose a un refuerzo positivo cada que la gallina fuera libre de cometer éste acto vandálico.

JUNG: La confluencia de acontecimientos en la gestalt cultural ha hecho necesario que los caminos de las gallinas individuales se crucen en esta juntura histórica, y por lo tanto se hayan sincronizado en el ser.

ESCUELA DEL HOSPITAL CIVIL: Como diría un sabio filósofo ¿Qué pedo con esa gallina? Estaba bien malita... mándala a la vespertina






lunes, 2 de julio de 2012

Sueño de nadie...

Una mañana desperté y me di cuenta de que así era, así soy y así probablemente, seré el resto de mi vida...

No son ansias de amor, anhelos de compañía o reconocimiento, ni siquiera franco deseo... Es simplemente hartazgo de la soledad; de una soledad que me muerde, que me atora en cuartos vacíos, cuartos blancos de luces sin sombra, que me arrebata ilusiones y que me miente con rabia y odio enconado entre sus labios...una soledad que perdura y hace daño...

Cuando miro atrás, cuando veo mi estela, como si fuese un astro que se apaga lentamente, y su luz, inicialmente álgida y hermosa, se torna débil y mortecina... Polvo interestelar que se pierde sin muebles en que arrumbarse.

Y es que a veces ya ni el canto me consuela, no los miles de jilgueros que brotaban presurosos de mi garganta, o las letras dulces que antes lograban enjugar mis lágrimas, o las notas altas, o la música suave, o el ritmo tribal de los tambores que lograba acelerar mi corazón...

¡Cuánta dolencia!
¡Cuánto abandono!
Cuánta soledad...

Darse cuenta de la superficialidad duele... Asombra... Cala... Pero cala como frío de invierno: hasta los huesos, dentro, muy dentro,ahí donde la ansiedad aguarda, en la esquina del sofá, sentada cómodamente, con una copa de vino en la mano y esa sonrisa sardónica, mientras pregunta, con la ceja levantada: "Hola, hola ¿Me extrañabas?"

No, no soy esa mujer muchas veces imaginada, no soy esa con la que se fantasea, por quien se hace agua la boca o se inquietan los dedos o se muerden la comisura de los labios. No soy esa que inspira poetas o mueve montañas o llama terremotos a la par del movimiento acompasado de sus caderas.
 
Es patético...

Casi como aquella canción: (casi, pero no) "Sueño de ti, ¿Sueño de quién? Sueño de nadie..." (por eso no).

Eso precisamente: un sueño de nadie.

No soy la barbie con respuestas acertadas y dulces todo el tiempo, soy más bien ácida y mordaz, sarcástica, difícil de domar.

Soy la mujer intelectual (o por lo menos con ínfulas de dicha categoría) que se pone a discutir con las vacas sagradas y se niega a rendirles pleitesía.

Soy esa chava que tiene que (o a veces quiere) regresar temprano, que no fuma, no bebe, no tiene sexo fácilmente y se esfuerza por no criticar.

Yo no critico (como no sea en contadas ocasiones y cuando me llegan al cuello), observo, obvio (del verbo obviar) ni siquiera interpreto a quemarropa porque no quiero jump into conclusions, no quiero ser presa fácil del encanto de la superficialidad, no quiero llegar a tener la profundidad insondable de un charco, o, como mucho, de un bache guanatense, soy más profunda que eso, mejor que eso...

Pero los sueños profundos poca gente los alcanza y mucho menos los recuerda...

No importa, no es una sensación desconocida, sé lidiar con ella. La soledad es esa herida interna con consecuencias que pocos ven, pero que se sienten y se sufren a lo largo de la existencia, siendo la más complicada de ellas la intrascendencia... Y a veces, esa intrascendencia, nos importa solamente cuando quienes trascienden en nuestras vidas no nos corresponden de la misma manera...

Soy una estrella cualquiera, fugaz, brillante como muchas otras, pasajera como todas, parte de una constelación como todas... soy una estrella... sólo eso.

Pero eso que soy es aquello de lo que me siento orgullosa, amazona, indómita, punzante, difícil, terrible de vez en cuando, pero tierna y amorosa, deseosa de compartir alma, conocimientos y vida, vida sobre todo, entendiéndola como la totalidad de esa suma de dar y aportar al otro así como de recibir del mismo.

Mi estela se apaga...

La observo decaer y caer en el vacío de un cosmos lleno de vacuedad (¡Qué ironía!), pero no me preocupa, no me altera, es el ciclo necesario de aquello que ostente llamarse vivo.

No me preocupa ser sueño de nadie...

A final de cuentas, YO SOY, y eso, es una realidad.