jueves, 18 de diciembre de 2014

Solías mirarme así...

Solías observarme...
Como a un mecanismo que no acabas de entender,
Fascinado y anhelante
Lleno de "más"
Intrigado, 
Dulce y sádico,
Muerto...
Frío y distante como hielo,
Como una tumba salida del mismo infierno,


Solías mirarme así
Con la rabia colmando tus ojos,
Y con la infinita terneza de un santo
O la fiereza de un dragón,
Solías mirarme así, tan callado
Tan silente,
Para qué hablar?
Si lo decía todo tu respiración.
Tu pecho henchido de lágrimas,
Tus brazos largos,
Tus manos cortas,
Tu sexo retador, 
Descarado,
Sin pudor...
Solías mirarme así,,
Con casto ardor,
Con la lujuria embotellada,
En un frasco de aceite en el tocador,
Con la frente perlada de la miel de tu sudor.
Inscribiéndome un castigo
En el cuerpo
Que fue tu templo
Y yo musa y festín
Veloz regocijo,
Diosa y testigo
Y cordero... 
Que alguien sacrificó.
Mirándote a los ojos,
Mientras tu boca inscribía
Como hierro que ardía
Marcas por toda mi piel.

Solías mirarme así mientras lloraba
Cuando las lágrimas quemaban mi rostro como un pastizal,
Cuando las llamas rojas encendieran mis.mejillas,
Cuando mis labios se inundaban en océanos de sal...
Dolidos
Cortados
Resecos...
Maltratados...
Y aparecía en tu rostro un dejo de dolor
Y en tus ojos un rastro de extasío...
Y el abrazo vacío
Y la puñalada trapera
Y el beso puro y sencillo
El beso apasionado de un amor rendido
De un amor arrepentido
Y el silencio convenido...
Todo a un sólo tiempo...

Solías mirarme así
Cuando enmedio de sollozos suplicaba "ya no más"
Y luego corría a abrazarme a tus rodillas
Como una niña perdida
Sin rumbo ni hogar
Corría a postrarme ante tus pies para entregarte todo mi ser
Y tú me tomabas de las manos,
Me levantabas gentilmente
Me besabas, 
me vencías,
Me suplicabas...
Y pidiéndome perdón me susurrabas 
"ya princesa, no llores más"
Aunque nunca te hubieras ido
Aunque no hubieras hecho daño...

Solías mirarme así cuando te tundía de palazos
Cuando la furia de mi vientre
Se desgajaba en silencios magros
En palabras vacías
Pero que matan
Como dardos envenenados
Solías mirarme así
Como un cachorro asustado
Con tus manos temblando
Temiendo mi ira
Odiando mis pasos
Y adorando todos y cada uno de mis desdenes vagos.
Sí, solías mirarme así
Con ese gusto masoquista,
Con ese éxtasis culposo del que adora el maltrato
Porque sabe que lo tiene merecido
Y que recibe el castigo
Con estoicismo amoroso,
Como néctar delectado...

Solías mirarme así
Con veneración y benevolencia,
Con envidia,
Como amor y odio,
Con profunda reverencia,
Como Perséfone salida del infierno
Dando a luz los primeros brotes de la primavera,
Solías mirarme así, lobo de Gubia...
Y yo solía mirarte... 
Con la misma franca indiferencia...


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