viernes, 18 de octubre de 2019

A una estrella...

... Fuiste en mi vida...
Un enorme regocijo y un enorme miedo a fallar cuando estuvieras en mis brazos... Nunca tuve una alegría mayor ni un miedo más grande que cuando te anunciaste... No sabía qué hacer. Quería correr loca de contento, quería gritarlo a los cuatro vientos, quería compartir con todo el mundo mi felicidad... Y al mismo tiempo lo temía todo: que nos corrieran de casa, que no pudiera darte la vida que te merecías, a no saber qué contestarte cuando me preguntaras "¿Dónde está papá?"

Miro al cielo... Estrellado... Plenilunado... Pienso en que, de haber llegado a mí, tu cumpleaños rondaría estas fechas... Te anhelaba tanto... Tendrías hoy 6 años...

Hoy, que tengo en mis brazos a quien hubiera sido tu primo, pienso con lágrimas en los ojos cuánto te amo... Aún sin conocerye, aún cuando no te compartí nunca con nadie más... Con casi nadie más... No sé qué habría sido de nosotros (o nosotras) de haberte tenido conmigo...

Alguien me arrebató esa posibilidad, yo caí en la trampa, mordí el anzuelo y con la rabia encarnada te fuiste de mí dolorosamente un 10 de mayo...

No puedo decirte si me haces o no falta... Pero hubiera querido conocerte, saberte, abrazarte... Besarte y amarte... Hubiera querido que estuvieras aquí...

La noche está estrellada... Plenilunada...

Y en una de esas estrellas estás tú...

Te amo

Quien nunca fue tu mamá... 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Solías mirarme así...

Solías observarme...
Como a un mecanismo que no acabas de entender,
Fascinado y anhelante
Lleno de "más"
Intrigado, 
Dulce y sádico,
Muerto...
Frío y distante como hielo,
Como una tumba salida del mismo infierno,


Solías mirarme así
Con la rabia colmando tus ojos,
Y con la infinita terneza de un santo
O la fiereza de un dragón,
Solías mirarme así, tan callado
Tan silente,
Para qué hablar?
Si lo decía todo tu respiración.
Tu pecho henchido de lágrimas,
Tus brazos largos,
Tus manos cortas,
Tu sexo retador, 
Descarado,
Sin pudor...
Solías mirarme así,,
Con casto ardor,
Con la lujuria embotellada,
En un frasco de aceite en el tocador,
Con la frente perlada de la miel de tu sudor.
Inscribiéndome un castigo
En el cuerpo
Que fue tu templo
Y yo musa y festín
Veloz regocijo,
Diosa y testigo
Y cordero... 
Que alguien sacrificó.
Mirándote a los ojos,
Mientras tu boca inscribía
Como hierro que ardía
Marcas por toda mi piel.

Solías mirarme así mientras lloraba
Cuando las lágrimas quemaban mi rostro como un pastizal,
Cuando las llamas rojas encendieran mis.mejillas,
Cuando mis labios se inundaban en océanos de sal...
Dolidos
Cortados
Resecos...
Maltratados...
Y aparecía en tu rostro un dejo de dolor
Y en tus ojos un rastro de extasío...
Y el abrazo vacío
Y la puñalada trapera
Y el beso puro y sencillo
El beso apasionado de un amor rendido
De un amor arrepentido
Y el silencio convenido...
Todo a un sólo tiempo...

Solías mirarme así
Cuando enmedio de sollozos suplicaba "ya no más"
Y luego corría a abrazarme a tus rodillas
Como una niña perdida
Sin rumbo ni hogar
Corría a postrarme ante tus pies para entregarte todo mi ser
Y tú me tomabas de las manos,
Me levantabas gentilmente
Me besabas, 
me vencías,
Me suplicabas...
Y pidiéndome perdón me susurrabas 
"ya princesa, no llores más"
Aunque nunca te hubieras ido
Aunque no hubieras hecho daño...

Solías mirarme así cuando te tundía de palazos
Cuando la furia de mi vientre
Se desgajaba en silencios magros
En palabras vacías
Pero que matan
Como dardos envenenados
Solías mirarme así
Como un cachorro asustado
Con tus manos temblando
Temiendo mi ira
Odiando mis pasos
Y adorando todos y cada uno de mis desdenes vagos.
Sí, solías mirarme así
Con ese gusto masoquista,
Con ese éxtasis culposo del que adora el maltrato
Porque sabe que lo tiene merecido
Y que recibe el castigo
Con estoicismo amoroso,
Como néctar delectado...

Solías mirarme así
Con veneración y benevolencia,
Con envidia,
Como amor y odio,
Con profunda reverencia,
Como Perséfone salida del infierno
Dando a luz los primeros brotes de la primavera,
Solías mirarme así, lobo de Gubia...
Y yo solía mirarte... 
Con la misma franca indiferencia...


jueves, 3 de abril de 2014

Una última carta...

Siempre significaste mucho para mí ¿Sabes?

Siempre creíste que cuando hablaba de que me habías salvado la vida bromeaba, creías que exageraba o que lo decía por conveniencia o fuera de mí... pero es verdad, me rescataste de las garras de la muerte 2 veces, una del cáncer, la otra de la depresión... a ti te debo al menos un par de ocasiones mi vida, te debo el estar hoy aquí...

Lo fuiste todo en su momento: fuiste mi amigo, mi mejor amigo, fuiste mi amor y el motor de mi vida, fuiste el sueño inalcanzable y el tocar el cielo con las manos, fuiste el dolor más grande, las lágrimas más amargas, las noches en vela, el abrazo que me acunó tiernamente, una toalla tibia al salir de bañar, una almohada empapada, un te amo en el estallido de un orgasmo y el suspiro antes de dormir... fuiste literalmente todo... y hoy ha llegado el tiempo de decir adiós...

No es el final que hubiéramos querido... tampoco el que imaginamos... pero supongo que es el que ambos sabíamos que llegaría, justo de la manera en que se dió, aunque quizás no en el momento... pero dicen que nada llega antes de tiempo y que las cosas han de ser así.

Te marchas y me dejas incertidumbres y certezas... la incertidumbre de lo que fue y no volverá a ser, pero la certeza de que fui algo grande y hermoso en tu vida. Sé que te cambié y, por lo que tú dijiste, sé que fue para bien. Se que obré en ti cosas hermosas, que con una caricia pude sanar, aunque fuera momentáneamente, algunas heridas... sé que pude coserte el corazón con algunos girones de mis ternezas... sé que pude darte agua fresca y limpia que manó de la fuente de mi corazón y de tus anhelos.... y hay cosas que no sabes que te di, pero que igual te las di también...

Te di mi inocencia de niña, porque eso era cuando tú me conociste, te di mis sueños y deseos, el recuerdo infantil celosamente guardado en una caja de música con una bailarina de cristal, te di mi primer pensamiento de la mañana y mi última oración antes de dormir durante 12 años... te entregué mi alma, mi amor, mi devoción, mis cuidados amorosos aún cuando te mostrabas distante o indiferente... aún al paso de los años nunca me fui de ti. Siempre algún recuerdo aparecía, te me figurabas en alguna silueta por la calle, te escuchaba en conversaciones con otros o te veía en la sonrisa de alguien más... y quizás también en el eco de la tarde, en un cielo pintado de carmín o en la ventana que mira hacia el mar.

Y tú también me entregaste tanto... me diste lágrimas sinceras, cobijo en tu regazo, me diste tardes de risas interminables, me diste un par de oídos que me hacían tanta falta, actos desinteresados de bondad... supiste limpiarte la sangre de los labios para besarme con pureza, acariciaste mi alma, me diste algo que nunca antes tuve: esperanza y fe, yo ya existía... pero me diste mi ser, porque si de un modo u otro soy así es gracias a ti...

Y me diste también el milagro de la vida... aunque nunca lo supiste y aunque nunca llegó a mis brazos por azares de un destino que aún no entiendo, sé que hubo ese chispazo y ese amor hecho vida de por medio, fue una ilusión que me duró a penas un par de meses y después se esfumó como ahora tú te vas.

No me arrepiento, nunca, de nada, no de un minuto pasado contigo, ni de las llamadas, de los mensajes, los recuerdos, las palabras, las cartas, los regalos... nada, nada de lo que te dije ni de lo que callé ! Lo que hice o dejé de hacer, pues tengo la certeza que todo lo hice conforme al momento, a lo que sentí, deseé y creí que era mejor para ambos...

Lo mejor, qué concepto más abstracto ¿No? ¿Quién podría decir que decirnos adiós es lo mejor? Y en todo caso ¿Para quién lo es? ¿Para ti? ¿Para mí? ¿Para ella? ¿Para él? ¿Para todos? El hecho es que sea lo mejor o no, así lo hemos decidido y ahora no hay vuelta atrás.

Alguna vez me dijiste que llegaría el momento donde volverías a irte y donde yo no querría más abrirte la puerta, donde no querría curar más tus heridas, limpiar tu pelaje, soportar tus tarascadas... y llegaría el momento también donde te hartarías de mis palazos, de mis regaños y de esa cansina libertad que siempre te otorgué, siempre con la puerta abierta, a la espera de alguien más aunque era de tu conocimiento.

Nos vestimos de otras pieles, de otras sangres, de otros aromas y otros alientos, paladeamos chocolate de otras bocas y fuimos presas de otros arrebatos... pero siempre caminamos a la vera del camino y hoy tenemos que separarnos, hoy entiendo que he de cerrar mi puerta no porque quiera hacerlo... sino porque es debido... sólo puedo decirte unas últimas palabras : Adiós y gracias... porque siempre estarás en mí...

Tu Cachorra...

martes, 28 de mayo de 2013

Carta abierta a una mujer

Escribo esta carta no con intención de saludarte, ni de ser amigas ni mucho menos de trabar un diálogo con alguien como tú, a mi vista, por cierto, eres una persona indigna de dichas atenciones y si bien te has mostrado "amable y amistosa" (porque no creo en tu amabilidad ni en tus palabras) lo cierto es que tu persona poco me interesa, así como tu pasado, tu presente y tu futuro con una única excepción: Esa parte de la historia que tiene que ver con una persona que amo, admiro y respeto profundamente y a quien tú te encargaste de hacerle tanto daño.

No puedo erigirme como juez y parte de este devenir vital porque en primera no me corresponde y en segunda estoy muy cansada para hacerlo, son muchas las congojas que atribulan mi corazón, muchos los asuntos que me ocupan y demasiadas las alegrías que me demandan, de manera que iré al grano: Te prohibo terminantemente que siquiera intentes acercarte a mi vida, mucho menos que intentes aleccionarme porque siendo 10 años menor que tú he tenido mucha más madurez para enfrentar mis actos y mis errores que lo que tú pudiste enfrentar con los caminos que has decidido, porque estando lejos de quien tanto amé, pude permanecer mucho más cercana a sus necesidades, a sus angustias y a su corazón que lo que tú quisiste darle cuando él te lo solicitó a cambio de las horas preciosas que te entregaba, igualmente aún sin ser una mujer de buen cuerpo o hermoso rostro como tú, mi alma es capaz de desprender mucha mayor belleza, porque decidí llenarla de seguridad, de compasión, de armonía, de honestidad y amor verdadero y no de la inseguridad de la entrega express por no aprovechar correctamente el tiempo y que deja, como víctima colateral, un hijo.

No soy ejemplo de un dechado de virtud, por el contrario, me considero un ser humano con miles de fallas, mi cuerpo está lleno de cicatrices de golpes de vida, de fantasmas de enfermedades y huellas reales como muestra de lo que es capaz la crueldad humana, la diferencia está en que yo no busco causar lástimas, ni empatía y mucho menos simpatía a través de ello, no busco ídolos falsos para elegirlos como "guías espirituales" y mucho menos justifico mis errores escudandome en la juventud o el tiempo.

 No creas que no me di cuenta que durante algún tiempo estuviste rondándome antes de decidirte a contactarme, pero francamente no esperaba que lo hicieras con el atrevimiento que lo hiciste ni, mucho menos, intentando erigirte como una triunfadora de la vida, del clan de los vomitivos optimistas o como una maestra de la experiencia del amor, postura, por cierto, que me parece de lo más patética y absurda de tu parte; sobre todo sabiendo que, después de 20 años que reapareciste para querer "arreglar las cosas" para reconocer tu "amor" y tus metidas de patas, te hayan rechazado. Dime: ¿Qué se siente? ¿Qué se siente esforzarse tanto en ocultar un sentimiento para finalmente ser cacheteada con la indiferencia, con el aborrecimiento y con un "Gracias pero ya hay alguien más"? A mí en lo personal me supo delicioso y no, no me espanta llenarme las fauces de sangre y chocolate.

En mucho, tú construíste a la persona que nos une en base a destruírla, a machacar su esencia y a rechazar lo más puro que ofrecía de sí, por vanidad, por capricho, por inexperiencia, por miedo, no lo sé, no me incumbe, no me importa y hoy vienes a hablar de amor, de aprecio, de autoestima de bla bla bla tú, porrista de la vida, presidenta del club de las burbujas de alegría, profunda como un charco, insondable como el algibe, señora del aguacero, quieres venir a hablar de redención, perdóname la sorna (no, no me la perdones, me sentiría más respetada si no lo haces -eso claro, si como tú dices, vienes en son de paz-), me parece un teatro burdo, estúpido y patético, lo siento, tienes la mala suerte de toparte con alguien que entiende perfectamente que cada quien es lo que hace con lo que hicieron de su vida, pero que también sabe que eso no exime de culpa a quienes fueron por ahí causando daño.

Yo le causé daño a él ¡Oh, vaya que lo hice!, siempre fueron palabras salidas de mi boca lo que más lo hirió, algunas veces fueron malentendidos, otras tantas verdaderos golpes bajos, pero siempre de frente, sin ocultar mis emociones ni sentimientos, con él si de algo pude pecar fue de transparente y ello me ganó su respeto, me ganó entender sus ciclos y saber que siempre, invariablemente, habrá una oportunidad para resarcir los errores, lamer las heridas y volver a retozar.

Tú le significaste una herida profunda, decidiste no darle nada a cambio del amor que te daba, entregarle cenizas, tirarle migajas, mantenerlo enganchado con quién sabe cuántos pretextos con tal de no vagar en soledad... Eso se llama egoísmo y por mucho que digas, esgrimas o argumentes que has cambiado, ese es un estigma que permanece en el corazón, no importa cuánto lo laves o intentes cambiarlo, siempre estará ahí, siempre habrá ese pasado, porque ello no se transmuta, no se cambia, lo que sucedió, sucedió y tú decidiste romper algo más que los huesos, romper el alma y el corazón de alguien hambriento de amor verdadero y eso, eso nunca te lo voy a perdonar, no es mi lucha, no me corresponde defenderlo, pero me basta para saber que no te quiero cerca de mí porque si no fuiste capaz de amar a quien con mansedumbre se entregaba a tus caprichos, no eres digna de que te entregue lo que más valioso considero para mí: Mi tiempo.

Amo profundamente a mis amigos, contigo, comparto a dos y me parece artrero de tu parte que con engaños, los utilices a ellos para llegar a mí con una "banderita blanca" cuando bien sabes que daría la vida por ellos y que preferiría mil veces que no vinieras a alterarlos con tus comentarios absurdos y tu vida de mártir, aunque eso no me corresponde ni opinar ni decidirlo porque esos son los dominios de cada quien, yo no interfiero en sus amistades, algo de bueno te habrán visto aunque yo sigo preguntándome qué.

Mi privacidad, mi historia, mis razones y motivos los conocen bien mis amigos, tú, por cierto, no figuras entre ellos, los amigos de mis amigos estarán a prueba y si tienen el atrevimiento de lastimarlos no pasan, tú estás más que reprobada, vetada, censurada de mi vida, por ser una persona que considero hipócrita, pretenciosa, banal, dañina y desechable y sé que no me veo bien escupiendo públicamente este veneno, pero si a ti no te importó hacer pública su humillación, creo que es porque tampoco te importa que te digan a los 4 vientos lo que piensan de ti.

Qué lástima... qué verdadera lástima que te dediques a rescatar vidas cuando con ponzoña envenenaste y te encargaste de matar y mutilar otras almas.

Espero nunca tener el disgusto de cruzarme nuevamente contigo, que nuestras vidas permanezcan separadas, aunque ello signifique ganarme la incomprensión de mi mejor amiga y del hombre que amo, aunque me cuestionen o me insistan en que te debo conocer, seguiré diciendo "no gracias" porque quizá ellos no tuvieron la suficiente fuerza para reclamar por tus errores, por los dolores que causaste, pero yo la tengo para decir "estoy aquí y mis puertas están cerradas para ti."

Espero que tengas la mejor y la más completa, exitosa y maravillosa de las vidas, de manera que esto te permita no estancarte, seguir adelante porque no mereces mi amistad, ni la de mis amigos y ojalá que esa sea la manera en que por fin, nos dejes a todos en paz.




sábado, 2 de marzo de 2013

Sobre el amor y la pertenencia al mundo...


Hasta hace relativamente poco, siempre tuve la certeza de no ser amada, no me pregunten por qué, el hecho es que era algo que daba por sentado por el simple y llano hecho de que alguien me dijo una vez que soy una persona extremadamente difícil de amar por mi forma de ser, por mandona, por calzonuda, por rebelde, por lo que ustedes quieran, gusten, manden y demanden, el hecho es que, para éste personito yo no valía la pena y desgraciadamente, me lo dijo en un momeno tan frágil de mi existencia que le creí, afortunadamente, algunos años y terapeutas después, pude deshacerme de esa idea, aunque pienso que, de manera inconsciente, aún a veces ronda por mi cabeza.

Es una cosa extraña conmigo la cuestión del amor...Siempre he sabido qué y quién soy, es algo que tengo que reconocerme, si hay algo que no me falle es una autovisión clara y precisa de la clase de mujer que me puedo preciar de ser y, por tanto puedo decir que no valgo la pena ser amada y no me malentiendan, sucede que no es una pena amarme, es una muy buena experiencia, dado que soy fiel, íntegra, amorosa, entregada, tierna y dispuesta a sacar las garras y a meter las manos al fuego por aquella persona que ame.

Lo cierto es que por extrañas circunstancias del destino el amor justamente correspondido (es decir que en medida de lo que doy recibo) me había sido negado de muchas maneras. No he tenido muchas parejas (de hecho parejas formales como tal sólo han sido 2 y uno que otro free) y no dudo que me hayan querido mucho, de uno de ellos creo que hubo un punto en que pudo llegar a amarme y a
considerarme importante en su vida y en su ser, la bronca está en que, a la hora de demostrarlo, siempre había peros o restricciones o simplemente llegó un punto en que para mí no había una sensación de verdad u honestidad, sino que un beso o un "te quiero" eran moneda de cambio para tolerancia, caricias o todo lo que se puedan imaginar.

Hasta que un día, hace ya muchos años, conocí a alguien... alguien que cambió mi historia por completo, y quizás hoy, después de muchos años, lo entiendo...

Fue (y es, porque aún camina en algún lugar de esta tierra) el hombre que me hizo sentir amor sincero desde el momento en que vi sus ojos posándose sobre los míos con un sentimiento distinto a todo lo que había conocido, cuando sentí sus manos abrazando mi cuerpo, estrechándolo como si no quisiera soltarlo nunca y cuando me susurró "te amo" quedamente en el oído, un susurro que parecía que todo el mundo se detenía a escuchar... Fue mucho el tiempo... Muchos años y, a la vez muy poco, lo que compartí con  él... Y sin embargo pareció una vida entera, como si alguna fuerza cosmogónica nos hubiera unido desde el principio de los tiempos y nos tuviera reservado un momento, un lugar, un instante en la eternidad...

Él se alimentaba de incertidumbres y lo mataba la certeza... Y a mí me pasaba al revés, ese halo de misterio era, como dijera Villaurrutia: Una angustia, una pregunta, una suspensa y luminosa duda... El querer saber todo de ti y temor de al fin saberlo. Juntos pudimos haber hecho grandes cosas, pero ambos, en un momento de valentía o cobardía (todavía no lo defino), decidimos mirar hacia rumbos distintos, pero aún caminar en sendas paralelas donde nos pudiéramos seguir, observar y, probablemente
cuidar de nosotros mismos...

Sé que yo pude darle un remanso cuando su alma estaba cansada, aunque también le di un buen par de regaños y él tuvo a bien salvarme la vida, por lo menos (y hasta ahora) 2 veces, prodigarme fragmentos de su alma para coser mis alas rotas, abrirme los ojos a mundos nuevos aunque también me dio muchas, muchísimas e incontables noches de llanto, dolores de cabeza y numerosas angustias por muchos y muy variados motivos.

Pero creo que el punto álgido de a dónde quiero llegar, es que, aunque siempre creí que, aunque soy una
persona digna de ser amada, nunca creí que eso fuera a pasar hasta que él llegó. Me comprobó que estaba equivocada, que no importa cuánto me habían metido en la cabeza que yo no había nacido para encontrar la felicidad al lado de alguien, para ser correspondida o simplemente para ser tomada en cuenta, había alguien que podría amarme de una manera infinita, completa, entregada, pero que sobre todo estaba dispuesto a demostrarlo y gritarle al mundo que todo lo que me hubieran dicho estaba mal.

Hoy creo que gracias a él soy una mejor mujer, llena de certezas, que por fin puede sentirse llena de amor y que sé que, aunque nuestros caminos estén momentáneamente separados, eventualmente volverán a juntarse, quizá mañana, quizá dentro de 10,15 o 20 años, cuando hayamos madurado y visto el mundo y entonces podamos decir "Te he extrañado"

Hoy miro hacia atrás, al día que nos conocimos, siendo él casi un hombre y yo casi una niña, entrando en
nuestras vidas con un una sincronización precisa, perfecta, analizo las circunstancias y no podría haber sido de otra manera, si no, no hubiésemos trascendido y yo no estaría hablando de él en este instante.

Me quedo con su sonrisa, con sus ojos tristes de niño, con la expresión de su rostro al encontrarnos un día a la salida del tren ligero, con la belleza de su alma y con el amor que generosa y sinceramente me prodigó.

No sé si esto llegará a sus manos vagando por internet un día, tampoco si sabe lo que significa para mí: vida, enseñanza, crecimiento, transición, amor y maravilla, pero si es que algún día lo encuentra, espero que se de cuenta lo importante y decisivo que ha sido en mi vida, al grado que, quien se quede a mi lado, habrá de saber que hay un lugar en mi corazón que nunca podrá ocupar ni desplazar y que tendrá que aprender a vivir con ello, porque hay personas que te marcan, personas que se quedan contigo y personas
que simplemente se hacen una parte vital de ti, se amalgaman y su anulación podría significar la muerte a una parte de uno mismo.

Repito, nunca he tenido mucha suerte en el amor, pero he tenido la increíble suerte de conocerlo y el hecho de saberme amada por un hombre que me aceptó en mi totalidad, con mis histerias, con mis loqueras, con defectos y virtudes, viendo en mí siempre mi escencia es algo que me hace ver el mundo de manera distinta: como un lugar al que debo pertenecer, a donde haría falta de no estar y donde habrá alguien que me extrañe porque también me he hecho parte de su alma...



viernes, 21 de septiembre de 2012

Acerca de Trabajar con parafilias...

Siempre pensé que trabajar con parafilias sería la parte más divertida de mi carrera... y la verdad, tenía razón...

El sexo vende, y mucho, pero además intriga, excita, seduce, asquea, llena de morbo y curiosidad, de admiración y asombro, el sexo es, pues, una de esas grandes manzanas alrededor de la cual gira nuestra minúscula existencia.

Desde tiempos remotos, las parafilias han sido blanco de chismes, de odios, de asco, y, secretamente, de envidia y deseos reprimidos. ¡Oh sí! Todos tenemos un parafílico dentro (O, al menos, eso quisiéramos jajaja), ese que nos susurra al oído "¡Sucio! ¡Pégame! ¡Chúpame! ¡Muérdeme! ¡Say my name!" y ese tipo de cosillas que a todos nos avergüenza decir, pero, con la persona adecuada, tenemos la suficiente confianza no sólo de decir sino de exigir.

Siendo así, me atrevo a entrar en los terrenos más oscuros de la mente humana, y no porque el sexo en sí mismo lo implique sino que, entre tanta absurda telaraña, la humanidad ha rodeado al parafílico de misterio, pero también ha creado un halo de prohibición y morbo, lo cual lo hace solamente más incitante, lo prohibido nos llama, nos mira con esos ojos lascivos y nos hace vibrar de emoción al acercanos a ello.

Las parafilias, definidas como "sentimientos de atracción y deseo hacia una persona, situación u objeto inadecuado, que se aparta del acto sexual genital", están presentes en nuestro mundo de maneras que ni siquiera nos imaginaríamos y que, día con día, se refinan y se reinventan: Hace algunos años nunca nos habríamos imaginado que un aparato como el celular (que inicialmente sólo servía para hacer llamadas) pudiera convertirse en una herramienta de seducción o aún en un juguete sexual, no habríamos pensado en que habría personas que se excitarían únicamente al ver una pantalla de televisión o que intentarían copular con la computadora (sí, con el aparato), pero bueno, supongo que a mayor tecnología, mayores posibilidades, más vuela nuestra imaginación y nuestras filias terminan por inventarse y reinventarse día con día.

La génesis de las parafilias permanece envuelta (como todo lo que nos excita) en los velos del misterio, Freud, quien fuera un visionario no sólo del psicoanálisis sino del sexo, comprendió que éstas se alejaban de la mente perversa y que rondaban más los límites del representativo, es decir, transformaban una fantasía perversa reprimida en una fantasía consciente expresada como placer egosintónico (es decir, que no le causa problema al paciente).

Aún así, la esencia de la parafilia bien podría ser una conversión del trauma infantil a un triunfo adulto, un ejemplo evidente y reciente lo tenemos en la película "Un método peligroso" (A Dangerous Method 2011), donde la connotada Sabrina Spielrein, analizante de Jung y Freud, transforma el trauma de que su padre la vea orinarse mientras la azota en la filia de venirse mientras es nalgueada (masoquismo).

Bien pues, la génesis de toda parafilia implica que exista una contraparte para fin de controlarla, es decir, todo masoquista tiene un núcleo sádico (sadismo introyectado *intro-vertido*), todo exhibicionista un lado vouyerista (depositado en la mirada del otro, porque nuestra mirada es lo único que no podemos observar) y todo amo tiene su contraparte esclava (esclavo de tener un esclavo). Todo tiene su contraparte, pero ésta misma puede derivar en más de una parafilia, lo que podríamos denominar "neosexualidades".

Las neosexualidades, son formatos alternos de excitación sexual, no necesariamente perversos, pero que siempre ocultan tras de sí los objetos introyectados del drama familiar (padre ausente/dominante/autoritario/anulado/empático, o madre ausente/fálica/sumisa/refrigerador etc.), a manera de escudo protector, es decir, la culpa de todo la tienen los padres (para variar) jajajaja

Siendo así, la parafilia o la neosexualidad, pueden ser consideradas como un objeto transicional, porque evita que el paciente se escinda y es, al mismo tiempo, un esfuerzo (aunque torcido) de separarse de la entidad materna. Lo que la parafilia cubre es un profundo temor a la pérdida de la identidad o la sensación de uno mismo, por ello, es una expresión de la propia persona, sexualizada claro, es decir, nuestras parafilias son la sensualización de nuestros propios miedos, de nuestras soledades, de nuestros dramas, la parafilia es, en sí una forma más estilizada, sutil y erótica del odio.

La parafilia tiene, como objetivo principal, la separación de la madre, como dijimos antes, o bien la proyección de pulsiones libidinales culpígenas (incesto) en otro, ya sea con el fin de ser congratulado (filia benévola) o castigado (filia con núcleo masoquista) por su comportamiento. Ésta conducta se presenta o se ha observado mayormente en hombres, sin embargo, con la apertura sexual y la tolerancia al cambio de paradigmas de la mujer, ésto comienza a cambiar. En lo personal, no creo que no existieran mujeres parafílicas, creo, que por el mismo tabú existente hacia el comportamiento sexual de la mujer, de quien se esperaba rectitud, moralidad y sexo reproductivo en un 90% de las ocasiones, éstos placeres sexuales eran callados y se esperaban solamente de las sexoservidoras. Ahora es distinto, una actitud más agresiva de parte de la mujer, cumple con la función erótica, excitatoria y de placer propio de la mujer y su pareja.

Pero también cumple con otra función: La provocación del otro (y conste que no hablo de manera sensual)

Mientras que la neosexualidad es una variación de la parafilia, donde, una vez que ésta se ha realizado, se buscan nuevos métodos del placer por el placer, desde una etapa evolucionada que no necesita estar presente en todo momento para lograr la excitación y, además puede ser versátil (p.ej. Un masoquista de núcleo inicial, que puede virar a sádico o a tierno o puede tener juegos de rol y no necesita del dolor para tener un orgasmo), la parafilia debe estar presente para fin de la realización del deseo, ya que la excitación no se da si no existen los elementos propios de la filia, y con éstos elementos se busca sorprender, asquear y admirar al otro, es decir, crear esa reacción de estupor tan terrible que al otro le sea imposible que le pase desapercibido.

Siendo así, he tenido cantidad de pacientes parafílicos, con cantidad de filias, todos con pavor a expresarlas, pero la gran mayoría cae un poco en lo mismo: las fantasías tienen que ver no sólo con sus deseos reprimidos, sino con una enorme necesidad de ser admirados como amantes, de controlar su ambiente y, sin duda alguna, ejercer poder, de hacer que el otro observador (en este caso la terapeuta) se horrorice, se fascine, excite y castigue... sí... así de complicada es la mente.

Recuerdo un caso en particular: hace ya algunos años, veía a un paciente en el diván, llegó, se recostó y desde ese momento lo ví un poco distinto, pasaba sus manos continuamente cerca de su pene, y así de la nada me suelta "Hoy seguí mi rutina de todos los días: Me levanté a masturbarme, pero ésta vez la fantasía fue un poco distinta... mi fantasía era contigo, aquí en este consultorio, en éste diván" recuerdo que con la misma tranquilidad con la que pregunto "¿Cuál es tu color favorito?" comencé a indagar: ¿Cuál era tu fantasía? ¿Qué pensabas? ¿Qué sucedía? ¿Qué parte te excitó? etc. al terminar de explorarla e interpretarla me dijo que esperaba otra reacción de mi parte, le pregunté cuál era la reacción que esperaba de mí y me contestó: "Esperaba que te molestaras, que me regañaras, y entonces yo te contestaría que te pago por escucharme, que no tienes por qué juzgarme, ni condenarme por algo que seguramente tú también haces"

Cualquiera diría que la filia eran cuestiones de someterme a mí como autoridad, sin embargo, cuando comencé a acallar sus inquietudes y a decirle que no tendría por qué juzgarlo fue cuando verdaderamente tuvo una erección, y no fue sino hasta que corté de tajo la fantasía, diciéndole que él esperaba que yo reaccionara como "x" persona en su vida que previamente había reaccionado represora, que perdió la erección. Su fantasía real, tenía que ver con hacer que yo me comportara como esa persona, su filia, con que lo humillara, y su centro de poder, yacía en el horror o el disgusto que podría provocar en mí. ¿No es tan sencillo, verdad?

Las parafilias y las neosexualidades son dos temas que mucho nos atañen, no sólo por ese interés morboso que al sexo concierne, sino porque todos hacemos uso de nuestra sexualidad, nos guste o no, ya sea para vetarla, para explayarla, para explotarla, para vivirla en la intimidad, con la pareja o de manera unitaria, todos somos sexo, es lo único que no podemos evitar en nuestras vidas, nos levantamos con nuestra sexualidad, comemos con nuestra sexualidad, nos acostamos, nos bañamos, trabajamos, con decir que hasta cogemos con ella jajajaja. El punto es, el sexo está en nosotros de manera inherente, desde los roles de género, la manera en que nos vestimos, pensamos, actuamos para con otros etc. Y las parafilias y neosexualidades son una expresión de lo mismo, de nuestra sexualidad, de nuestra mente, pero sobre todo, de nuestras faltas y deseos.

Este tema da mucho para ahondar, pero por hoy, dejaré aquí. Dudas, preguntas, aclaraciones, reclamos y etc. se reciben en éste post! Saludos gente sexosa y bonita!



BIBLIOGRAFÍA

Psiquiatría psicodinámica en la práctica clínica. O. GABBARD G. Editorial Panamericana, 3a edición, 2006

TERMINOLOGÍA
-Sadismo introyectado *intro-vertido*: Sadismo vertido dentro de sí mismo.






jueves, 5 de julio de 2012

¿Por qué la gallina cruzó el camino?

 Explicaciones desde las distintas teorías psicodinámicas y humanísticas del por qué la gallina cruzó el camino

FREUD: El hecho de que está preocupado porque la gallina cruza la carretera revela su inseguridad sexual. Edipo Avícola.

LACÁN: La gallina no ha cruzado, ha atravesado el camino y borrado todas las huellas.. la gallina notará que algo falta, pero no sabrá qué es lo que falta a menos que haga análisis

KLEIN: La gallina tiene opción a decidir entre dos caminos: el bueno y el malo, si toma el buen camino, le hará daño pero seguramente lo compensará, si toma el mal camino será fragmentada en pequeños pedazos (probablemente cubos knor suiza) y entrará en una posición esquizoparanoide temiendo que todos quieran devorarla.

WINNICOT: La gallina sólo estaba jugando, es parte del desarrollo integral de la gallina

MAHLER: La gallina ha cruzado el límite sólo para encontrarse empoderada... enfrentando a su destino trágico, después de todo, como su especie, es por naturaleza un aves-tragicus
... la gallina es una amazona, y el gallo queda atrapado en su propia debacle, por eso la gallina ha de emprender el camino trágico (suena música de Gustav Mahler al fondo y cierra "El nacimiento psicológico del infante avícola")

KHÖLER: La gallina está convencida de que el todo es más que la suma de las partes, cruzar el camino simboliza también la obtención de alimento además de la gratificación doble de ver en él una línea o una vasija o una cara o dos copas.


ESCUELA DE MILÁN: La gallina criticó abiertamente a otras gallinas que cruzaban el camino, sólo para que, cuando lo cruzara, la gente no sospechara de que lo había hecho ella misma como una manera de retar a su madre.


PAVLOV: La gallina estaba condicionada para que, al escuchar un trailer alejarse de la carretera, se le ofrecieran granos de maíz al otro lado para que se decidiera cruzar, ahora la gallina cruza sin necesidad de granos, dejando tras de sí un hilillo de baba.


FRANKL: La gallina ha cruzado el camino para compensar su vacío espacial-existencial


WOLPE: El primer día se colocó una foto de un camino en el gallinero, posteriormente se sacó a la gallina a 100 metros del camino, un par de días después, a 50 metros, luego a un lado del camino, luego se impulsó a la gallina a que caminara por la orilla del camino, al cabo de 2 meses la gallina había logrado cruzar el camino sin complicaciones, animando a otras gallinas a que hicieran lo mismo.


PIAGET: Un niño tomó a la gallina y la cruzó


SKINNER: La gallina tenía prohibido cruzar el camino, pero, cada mañana después de hacerlo, ponía un huevo, de manera que el granjero era permisivo ya que obtenía ganancias él mismo, condicionándose a un refuerzo positivo cada que la gallina fuera libre de cometer éste acto vandálico.

JUNG: La confluencia de acontecimientos en la gestalt cultural ha hecho necesario que los caminos de las gallinas individuales se crucen en esta juntura histórica, y por lo tanto se hayan sincronizado en el ser.

ESCUELA DEL HOSPITAL CIVIL: Como diría un sabio filósofo ¿Qué pedo con esa gallina? Estaba bien malita... mándala a la vespertina