viernes, 28 de octubre de 2011

Cosas por escribir

(Sobre cómo organiza su mente una pequeña lacaniana con ideas bogantes y trilladas xD )

Tengo dias queriendo escribir sobre mil temas y nada que termino de organizarme: Quiero hablar sobre la psicogénesis de las parafilias, sobre cómo el hospital civil me robó el corazón en el mal sentido de la palabra y me volvió dura e insensible, sobre la clase de especie destructiva que somos y el por qué nos dimos a la tarea de extinguir 2 especies distintas en un sólo día, sobre la ira femenina o sobre cómo la nostalgia me ha invadido en los últimos días.

Todos son fragmentos sin terminar...

Todas puertas sin abrir...

Quisiera hablar sobre cuando soñaba en ser clavadista, o bailarina de ballet (como lo recordé hoy con el chongo que me hice jajaja), o gimnasta o actriz, o a veces, de cuando quise ser una loba, deseo que me duró casi 10 años.

¿Cómo organiza su cabeza una psicoanalista cuando no es psicoanalista? Creo que mi organización personal tendría que ser limítrofe-neurótica, algo como el tipo 1 que describía Otto Kenberg: Pienso en esas cosas que tanto me gustan, como bailar, cantar, disfrutar con mis amigos y lucirme bajo el reflector, y, por otro lado, el cómo a veces no lo disfruto tanto como quisiera.

También pienso en ese chico que tanto me gusta, pienso en los sonetos que no le he escrito (quizás por decidia, quizás porque aún no sé cómo empezarlos), en los momentos con él y las cosas lindas que hemos pasado (pocas si ustedes quieren, pero bonitas, y algunas, significativas) y, a veces, pienso en que definitivamente no haríamos una buena pareja por muchas y muy variadas cosas.

También pienso de manera continua en la gente que quisiera a mi lado, y en aquella que ya no quiero, en las cosas que debí decirles y no les dije y las cosas que dije sin mucho derecho a hacerlo. Sí, tengo esa mala costumbre de pensar en las respuestas sarcásticas a preguntas estúpidas del pasado. Son cosas que hacen falta por decir.

Pienso en las cartas que se han quedado en mi cabeza sin ser escritas para las personas a quienes me les grabé en el corazón, pero aún no toqué su rostro o su cabello, o también trato de organizar el cómo lo hubiera podido hacer mejor

Total que yo me la vivo conjugando en tiempo "pendejo" xD

La nostalgia es algo que mucho me ocupa, al igual que el odio edípico a la soledad (sí, o sea, ese doble vínculo amor-odio que no termina de definirse por uno o por otro), también es mucho lo que me entretengo en extrañar a mi gorda, y, a veces, a mi propia persona.

Pero no todo es malo, ahí en aquellos rincones de mi mente, todavía vibra la esperanza, verde y pura, que avanza tranquila a medida que lo hacen las letras en una hoja en blanco.

Mi estructura mental, en resumen, sería más bien desestructurada, quizás por eso no escribo lo que yo quisiera... quizás por eso escribo puras pendejadas xD

Salud!!!


martes, 18 de octubre de 2011

¿Panamericanos para todos?

El día de ayer estaba yo muy tranquila, comiendo costillitas como buena glotona que soy, cuando una llamada irrumpió mi domicilio, no contesté yo, pero igual terminé por enterarme del chisme: Era Rosa, amiga de mi mamá, quien trabaja en un hotel en Tapalpa, sede de uno de los deportes panamericanos, el motivo de la llamada fue quejarse amargamente de todas las cosas que hizo el comité y que, a final de cuentas, terminó por joderse a los empresarios y cabañeros, y, con justa razón, se quejó:

Resulta ser pues, que COPAG pidió primero, que todos los hoteles cambiasen sus colchones por un cierto tipo y marca que ellos habían designado, posteriormente, pidió que las habitaciones tuvieran acceso wi-fi, aislamiento de otras áreas... bueno, una muy fuerte inversión que supuso muchísimo dinero para que, a final de cuentas, decidieran que ninguno de los hoteles era digno de hospedar a los atletas y terminaran en las villas panamericanas en Guadalajara, mal hechas, sin internet y con catres, yendo y viniendo todos los días a Tapalpa (que queda a 2 horas de dicho lugar), desgastando a los atletas y habiendo obligado a un pueblo a invertir en algo que, de antemano, no tenían intención de utilizar. A final de cuentas, ni siquiera el público que fue a ver pasar a los ciclistas pudo verlos porque las autoridades no permitieron que los huéspedes pudieran siquiera acercarse al primer cuadro de la ciudad si no tenían boleto... un completo desastre...

La derrama económica no es para la ciudad, ya que los gastos y adquisiciones los realizan principalmente los mismos habitantes de esa ciudad, y las ganancias de los eventos se quedan para los organizadores, es un negocio redondo que deja una deuda magnánima para el pueblo, donde ellos no tienen que invertir y la carga les resta por pagar a quienes menos lo disfrutan; para ejemplo, Grecia, cuyos juegos olímpicos fueron un detonante para la crisis, o Canadá, quien a penas termina de pagar la deuda de los juegos olímpicos del 74...

Me fascinan las justas deportivas, de verdad, y me parece que será una gran proyección a nivel mundial para Guadalajara, pero lo cierto es que la politización de la creación de estadios, villas panamericanas, el regalar boletos a gente que no acude, que la COPAG se quede con boletos para revenderlos, en un acto de infinita codicia y todo lo que a su alrededor gira, han hecho de éstos juegos, más motivo de polémica y saqueo, que de derrama económica.

Quizás mi visión es un tanto limitada, o quizás hablo sólo desde el entripado que la indignación por éstas actitudes me produce, la verdad no lo sé, pero creo que, lejos de ser para todos, son solamente para aquellos que, encantando a la gente con el circo, le roban indiscriminada e impunemente el pan.

Saludos gente bonita.

lunes, 17 de octubre de 2011

Regalos del corazón

¡Feliz Cumpleaños a mí!
¡Feliz cumpleaños a mí!
¡Feliz cumpleaños Chifoskimoskita!
¡Feliz cumpleaños a mí!

Jajajaja, tenía que decirlo, el día 4 de octubre fue mi cumpleaños, pero a penas el sábado, después de 3 años de reveses económicos, dengue y hartas muertes familiares, pude festejarlo,no con el fiestonononón al que estaba acostumbrada, pero una reunión pequeña con amigos cercanos y familia fue más que suficiente.

Casi todos los años, hago una lista de regalos, en las que se incluyen artículos desde muy pequeños hasta muy caros y desde francamente triviales hasta exageradamente caros, digo, al que no pide no le dan, pero éste año decidí cambiar el tipo de regalos que sugerí, por otros de mayor importancia:

Tras 3 años de muchos problemas y visicitudes, mi pobre y vapuleado Yo está francamente hecho pedazos en muchas de sus partes, unas cuántas se han hecho fuertes, sí, pero en su mayoría está fragmentado, por ello pedí regalos del corazón: fotos con personas que quiero, globos porque nunca me han dado uno, chocolates para los momentos amargos y cartas escritas a mano, porque tomarte el tiempo para pensar lo que quieres decirle a alguien, demuestra lo importante que es para ti.

Me llegaron regalos que no esperaba, me llegaron de gente que no esperaba, y me decepcionaron algunos de quien esperaba al menos una mirada y no la hubo... pero no importa... éstos pocos detalles me han dado ánimos y tranquilidad, pero sobre todo, certeza sobre mis afectos y la gente que me ama.

La certeza sobre el amor, es algo que nunca he tenido, pero que, a últimas fechas, me hace una increíble falta, quizás por tanta soledad que ha imperado en los últimos días de mi vida.

Ganas me daban de pedir únicamente un abrazo sincero, una mirada a los ojos, y de alguien en particular, un beso tierno... pero esas son cosas que no se piden ¿No?

A final de cuentas, lo único que importa es que mi corazón se siente pleno, lleno de amor, de cariño... y con una enorme satisfacción por saber que, para alguien, no muy lejos, represento algo más que un par de orejas.

Cheers my dears!

lunes, 3 de octubre de 2011

Chifoskimoskeando

Vida, obra y milagros de una mujer fálica y lacaniana en una sociedad machista

"¡Vivir es increíble!" Reza la propaganda de una famosa compañía de seguros, y no podría estar más de acuerdo con dicho lema, vivir en México es francamente difícil de creer en éstos tiempos y más cuando se ven constantemente salpicados de violencia, inseguridad y ese característico machismo de ésta tierra que cada vez me precio menos de llamar "mía".

La violencia contra las mujeres es un tema que a todos nos atañe, si bien, no soy de esas mujeres que piensan que el que te coman con los ojos en la calle es violencia, (en primera porque las mujeres también nos comemos con los ojos a los hombres y, en segunda, porque con lo poco que me voltean a ver, el que lo hagan me gusta más que disgustarme jajajajaja) sí me he visto agredida física, moral, pero sobre todo intelectualmente por mis compañeros varones.

Ya sean compañeros médicos en el negocio, compañeros de la unidad donde trabajo, subordinados o jefes en mi otro trabajo, o amigos que llegan a venir a ésta casa, todos llegan a incurrir en esa práctica que es denostar la inteligencia femenina, posición que, lejos de incomodarme, como buena psicoanalista me intriga y, en el peor de los casos, me divierte.

Recuerdo que una de las primeras confrontaciones con la consabida frase "Porque él es hombre" fue cuando estaba en tercero de primaria,cuando inquirí el por qué en el reglamento decía que el salón debería estar conformado por un 51% de varones y 49% de mujeres, cuando pregunté a mi maestro el por qué dicha regla me dijo "Porque los hombres son hombres, y ustedes de mujeres no tienen mucho qué estudiar, tienen que ser mamás y eso..." en ese momento la respuesta me pareció un tanto tonta y no me animé a contestar que mi madre trabajaba mucho más que mi padre y no por eso dejaba de ser mamá, pero hoy, a la distancia, me pongo a pensar en la terrible implicación de sus palabras.

Darme cuenta de que no soy una mujer convencional, seguidora de los atavismos de antaño que se han atribuído malamente a nuestro género, ha sido un proceso complicado, duro y ¿Por qué no decirlo? terriblemente doloroso; en muchas ocasiones me ha valido cantidad de soledades, incomprensiones y falta de empatía, pero bueno, supongo que es el precio que se paga por ser libre en igualdad, y aún con su costo tan alto y terrible, no renunciaría a ella, porque, a final de cuentas, éste derecho me ha definido como lo que soy, y creo que, si no lo hubiese tomado conscientemente, mi personalidad no habría permitido que éste permaneciera adormilado mucho tiempo en el rincón del olvido.

Son muchas las frases que he acuñado a lo largo de los años sobre lo que me han dicho que una mujer no debe hacer, tales como: "Siéntate con las piernas cerradas" "Una señorita no dice groserías" "Una mujer no debe ser agresiva"  "Una chica debe darse a respetar" o (la que más ooooooodio y odiaré toda la vida) "Una mujer no debe dar el primer paso, el hombre es conquistador y ella debe esperar a ser conquistada" ¿Conquistada? ¡Ah shingá! Ni que fuera una isla o un pinche pedazo de tierra... Éstas y otras cuantas joyitas han salido de la boca no de hombres, sino de mujeres, lo cual me parece francamente violento, es como si fuera un intento de las propias mujeres por evitar la igualdad y darse una valía propia de la raza humana y no dependiente del género, de los prejuicios o de lo que tengas entre las piernas.

Me he dado cuenta (No sin unos cuantos golpes de cuernos contra la pared) que aborrezco casi cualquier comanda proveniente de un hombre (siempre y cuando no tenga justificación, claro), a veces, incluso, los gestos de caballerosidad me incomodan, y de dejarme guiar ni se diga, jajaja hasta mi maestro de salsa me dice "Espérate a que te marque la vuelta ¡No te mandas sola!" (He de comentar que la Salsa ha sido particularmente reveladora en ese sentido), quizás por eso me es tan extremadamente sencillo ponerme al brinco y al tú por tú con mis superiores (todos hombres por cierto), mis maestros (incluso a uno de ellos no tuve el menor empacho en besuquearlo) o mi familia. Ahí donde las mujeres tuercen las manos (frente a los hombres) yo las empuño o me las llevo al pelo y voy volteando miradas de abajo a arriba, con la cabeza bien en alto y pisando fuerte con mis tacones del 15.

Alguien recientemente me dijo que había sido forjada con una personalidad fuerte, alguien hace un poco másde tiempo, me dijo que si me hubiesen nombrado por mi personalidad, seguro me hubiese llamado "Armanda" (Sí, como en "El lobo estepario") por mi franca actitud de muchacho, y alguien más me dijo que silvestre, amazona, fálica y calzonuda eran todos en conjunto términos que no alcanzaban para describir mi tozudes (¿Por qué iba a escribir gozudes? jajaja noooo si el que hambre tiene...). Quizás los 3 tengan razón, o a lo mejor los 3 están a medio camino entre la razón y la incomprensión de alguien que es, por mucho, caricaturesca y, por otro tanto, absolutamente fuera de lo común, o quizás todos estamos equivocados y hablamos desde nuestra propia identificación proyectiva...

Las mujeres fálicas solemos tener ese problema: nos perciben amenazadoras, castrantes, frustradas, deseosas de renegar de nuestro género y mostrar nuestra tan vergonzosa debilidad y ¡No! Lo recalco con mayúsculas: No somos nada de eso, actuamos distinto, sí, no nos gusta que nos manden sí, somos agresivas, MUCHO! pero eso no nos hace unas bossy bitches ni mucho menos, simplemente, creo que nos hace seres un poco incomprendidos por el grueso de la sociedad.

Las europeas han adoptado ésta actitud desde hace muchísimos años, mientras que en latinoamérica y, en especial en México, aún es mal visto, pero bueh... habemos las que no podemos hacer nada por evitarlo jajajaja, dense de santos que no traigo el cabello corto, que no me visto sólo con pantalones y camisetas y que no creo que los hombres deben estar bajo mis pies, por el contrario, estamos para complementarnos... sólo que a veces una quiere tomar roles distintos y quiere compartir también lo que se siente tener el poder un ratito.

No sé si ésta humilde opinión tenga algún grado de validez más allá del que yo le confiero, para ser franca, tampoco me importa mucho, lo que sí, es que me siento muy orgullosa de decir que, aquí desde mi trinchera, resisto los embates de una sociedad machista, afotunadamente, me conservo lo suficientemente lacaniana, para burlarme al respecto.

Cheers for my birthday my dears!!!