El día de ayer estaba yo muy tranquila, comiendo costillitas como buena glotona que soy, cuando una llamada irrumpió mi domicilio, no contesté yo, pero igual terminé por enterarme del chisme: Era Rosa, amiga de mi mamá, quien trabaja en un hotel en Tapalpa, sede de uno de los deportes panamericanos, el motivo de la llamada fue quejarse amargamente de todas las cosas que hizo el comité y que, a final de cuentas, terminó por joderse a los empresarios y cabañeros, y, con justa razón, se quejó:
Resulta ser pues, que COPAG pidió primero, que todos los hoteles cambiasen sus colchones por un cierto tipo y marca que ellos habían designado, posteriormente, pidió que las habitaciones tuvieran acceso wi-fi, aislamiento de otras áreas... bueno, una muy fuerte inversión que supuso muchísimo dinero para que, a final de cuentas, decidieran que ninguno de los hoteles era digno de hospedar a los atletas y terminaran en las villas panamericanas en Guadalajara, mal hechas, sin internet y con catres, yendo y viniendo todos los días a Tapalpa (que queda a 2 horas de dicho lugar), desgastando a los atletas y habiendo obligado a un pueblo a invertir en algo que, de antemano, no tenían intención de utilizar. A final de cuentas, ni siquiera el público que fue a ver pasar a los ciclistas pudo verlos porque las autoridades no permitieron que los huéspedes pudieran siquiera acercarse al primer cuadro de la ciudad si no tenían boleto... un completo desastre...
La derrama económica no es para la ciudad, ya que los gastos y adquisiciones los realizan principalmente los mismos habitantes de esa ciudad, y las ganancias de los eventos se quedan para los organizadores, es un negocio redondo que deja una deuda magnánima para el pueblo, donde ellos no tienen que invertir y la carga les resta por pagar a quienes menos lo disfrutan; para ejemplo, Grecia, cuyos juegos olímpicos fueron un detonante para la crisis, o Canadá, quien a penas termina de pagar la deuda de los juegos olímpicos del 74...
Me fascinan las justas deportivas, de verdad, y me parece que será una gran proyección a nivel mundial para Guadalajara, pero lo cierto es que la politización de la creación de estadios, villas panamericanas, el regalar boletos a gente que no acude, que la COPAG se quede con boletos para revenderlos, en un acto de infinita codicia y todo lo que a su alrededor gira, han hecho de éstos juegos, más motivo de polémica y saqueo, que de derrama económica.
Quizás mi visión es un tanto limitada, o quizás hablo sólo desde el entripado que la indignación por éstas actitudes me produce, la verdad no lo sé, pero creo que, lejos de ser para todos, son solamente para aquellos que, encantando a la gente con el circo, le roban indiscriminada e impunemente el pan.
Saludos gente bonita.
Resulta ser pues, que COPAG pidió primero, que todos los hoteles cambiasen sus colchones por un cierto tipo y marca que ellos habían designado, posteriormente, pidió que las habitaciones tuvieran acceso wi-fi, aislamiento de otras áreas... bueno, una muy fuerte inversión que supuso muchísimo dinero para que, a final de cuentas, decidieran que ninguno de los hoteles era digno de hospedar a los atletas y terminaran en las villas panamericanas en Guadalajara, mal hechas, sin internet y con catres, yendo y viniendo todos los días a Tapalpa (que queda a 2 horas de dicho lugar), desgastando a los atletas y habiendo obligado a un pueblo a invertir en algo que, de antemano, no tenían intención de utilizar. A final de cuentas, ni siquiera el público que fue a ver pasar a los ciclistas pudo verlos porque las autoridades no permitieron que los huéspedes pudieran siquiera acercarse al primer cuadro de la ciudad si no tenían boleto... un completo desastre...
La derrama económica no es para la ciudad, ya que los gastos y adquisiciones los realizan principalmente los mismos habitantes de esa ciudad, y las ganancias de los eventos se quedan para los organizadores, es un negocio redondo que deja una deuda magnánima para el pueblo, donde ellos no tienen que invertir y la carga les resta por pagar a quienes menos lo disfrutan; para ejemplo, Grecia, cuyos juegos olímpicos fueron un detonante para la crisis, o Canadá, quien a penas termina de pagar la deuda de los juegos olímpicos del 74...
Me fascinan las justas deportivas, de verdad, y me parece que será una gran proyección a nivel mundial para Guadalajara, pero lo cierto es que la politización de la creación de estadios, villas panamericanas, el regalar boletos a gente que no acude, que la COPAG se quede con boletos para revenderlos, en un acto de infinita codicia y todo lo que a su alrededor gira, han hecho de éstos juegos, más motivo de polémica y saqueo, que de derrama económica.
Quizás mi visión es un tanto limitada, o quizás hablo sólo desde el entripado que la indignación por éstas actitudes me produce, la verdad no lo sé, pero creo que, lejos de ser para todos, son solamente para aquellos que, encantando a la gente con el circo, le roban indiscriminada e impunemente el pan.
Saludos gente bonita.
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