viernes, 12 de agosto de 2011

...Dolencias...

Con el corazón desnudo y con el alma envuelta, a penas, en el consuelo frío que brinda una mirada helada y honesta, busco trazas de ti enmedio de la madrugada... Sin rastros... sin nada...

Me prometiste... me prometiste que algún día me cuidarías... que nada pasaría... que tantas cosas serían para mí... y hoy pregunto ¿Dónde estás? ¿Dónde? ¿Dónde los ímpetus? ¿Dónde las ganas? ¿Dónde las promesas, los suños? Todo ha quedado en nada...

Y encajo de cuando en cuando, tu figura en una mariposa, que revolotea juguetona a la par de las aves, roza las flores y el agua... y aún maravillada con su vuelo, debo confesar que siento rabia... ¿Por qué si prometiste cuidarnos no estás? ¿Por qué te has ido? ¿Por qué ya no tengo un consuelo a dónde mirar? ¿Por qué sólo encuentro silencio cuando busco respuestas, afanada en algo que pueda hacerme tener ganas de volver a empezar?

Pero no... tú no conoces las dolencias de los otros; ¿Cómo podrías? Si siempre te refugiaste detrás de la mirada adusta, poco empática y distante...

¿Recuerdas lo que me dijiste aquella tarde cuando no pude, sino de rodillas, ponerme a llorar? "¡Basta! -con voz dura- son tonterías, estupideces, los que lloran son idiotas y nunca llegan a nada" Sí... aún las recuerdo... y sí... aún queman en el alma...

Tú me dijiste que a todo santo le llega su fiestecita, que todo tenía un motivo, que toda espera tenía un final... y mírame... con la fe perdida, con el cuerpo enfermo, con el corazón roto, cansada de esperar, y esperar, y esperar sin que nada ni nadie se vuelva para mirar, sin que note éstos ojos que tantas veces viste triste y no te dignaste a consolar.

El mundo es horrible... y no por la gente cruel, sino, por aquellos que viendo la crueldad, no hacen nada...

Fui aquella que cumplió tus expectativas y tus sueños: hija ejemplar, hermana modelo, estudiante premiada, versada en artes, mujer hogareña, grácil, dulce, educada... ¿De qué sirve todo eso? Si enmedio de mi soledad, no tengo nada.

Estoy enojada con mi situación, con mi vida, es cierto, pero también contigo por hacerme creer que, en algún lugar de la tierra, latían todavía los corazones buenos, que me abriría camino ante las visicitudes, que tenía y contaba con alguien más... pero supongo que para eso no son buenos ni pies de barro, ni brazos de cristal.

¿Mi alma? Antes incorrupta e intacta, se ha visto macerada, mancillada, escupida y humillada, por llevar el camino que me enseñaste... a veces... llego a creer que me odiabas, que envidiabas aquello cuanto tuve... y aquí estoy... siendo depósito de una fracasada... fracasada en mí... esa es la palabra: fracasada

Son ya 3 años de incertidumbre y soledad que me carcomen, sin un guía, sin un maestro o un amigo a mi lado, tú sabes cuántos se han ido, tú sabes por qué no se han quedado...

Y luego... y luego recuerdo esas tardes juntas, tejiendo y bordando, recuerdo las compras y los chiqueos, recuerdo uno que otro juego... y tu voz... cascada, vieja... pero dulce y buena, diciéndome "Te quiero" justo antes de que mueras y te vayas... sí... aún estoy desconsolada... porque te extraño y te amaba y aún lo hago. Pero me siento indefensa y que mis esfuerzos son todos vanos, y me pregunto cómo es que tú hacías para todo sobrellevarlo..

Quisiera abrazarte... besarte... que me dieras un beso en la frente y luego una fuerte palmada, y que me dijeras que no llore, que no sea tonta, y que todo se resuelve y todo se sana... pero es que ahora me siento tan sola... y tengo que decir... que ahora y siempre, se te extraña...


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