viernes, 21 de septiembre de 2012

Acerca de Trabajar con parafilias...

Siempre pensé que trabajar con parafilias sería la parte más divertida de mi carrera... y la verdad, tenía razón...

El sexo vende, y mucho, pero además intriga, excita, seduce, asquea, llena de morbo y curiosidad, de admiración y asombro, el sexo es, pues, una de esas grandes manzanas alrededor de la cual gira nuestra minúscula existencia.

Desde tiempos remotos, las parafilias han sido blanco de chismes, de odios, de asco, y, secretamente, de envidia y deseos reprimidos. ¡Oh sí! Todos tenemos un parafílico dentro (O, al menos, eso quisiéramos jajaja), ese que nos susurra al oído "¡Sucio! ¡Pégame! ¡Chúpame! ¡Muérdeme! ¡Say my name!" y ese tipo de cosillas que a todos nos avergüenza decir, pero, con la persona adecuada, tenemos la suficiente confianza no sólo de decir sino de exigir.

Siendo así, me atrevo a entrar en los terrenos más oscuros de la mente humana, y no porque el sexo en sí mismo lo implique sino que, entre tanta absurda telaraña, la humanidad ha rodeado al parafílico de misterio, pero también ha creado un halo de prohibición y morbo, lo cual lo hace solamente más incitante, lo prohibido nos llama, nos mira con esos ojos lascivos y nos hace vibrar de emoción al acercanos a ello.

Las parafilias, definidas como "sentimientos de atracción y deseo hacia una persona, situación u objeto inadecuado, que se aparta del acto sexual genital", están presentes en nuestro mundo de maneras que ni siquiera nos imaginaríamos y que, día con día, se refinan y se reinventan: Hace algunos años nunca nos habríamos imaginado que un aparato como el celular (que inicialmente sólo servía para hacer llamadas) pudiera convertirse en una herramienta de seducción o aún en un juguete sexual, no habríamos pensado en que habría personas que se excitarían únicamente al ver una pantalla de televisión o que intentarían copular con la computadora (sí, con el aparato), pero bueno, supongo que a mayor tecnología, mayores posibilidades, más vuela nuestra imaginación y nuestras filias terminan por inventarse y reinventarse día con día.

La génesis de las parafilias permanece envuelta (como todo lo que nos excita) en los velos del misterio, Freud, quien fuera un visionario no sólo del psicoanálisis sino del sexo, comprendió que éstas se alejaban de la mente perversa y que rondaban más los límites del representativo, es decir, transformaban una fantasía perversa reprimida en una fantasía consciente expresada como placer egosintónico (es decir, que no le causa problema al paciente).

Aún así, la esencia de la parafilia bien podría ser una conversión del trauma infantil a un triunfo adulto, un ejemplo evidente y reciente lo tenemos en la película "Un método peligroso" (A Dangerous Method 2011), donde la connotada Sabrina Spielrein, analizante de Jung y Freud, transforma el trauma de que su padre la vea orinarse mientras la azota en la filia de venirse mientras es nalgueada (masoquismo).

Bien pues, la génesis de toda parafilia implica que exista una contraparte para fin de controlarla, es decir, todo masoquista tiene un núcleo sádico (sadismo introyectado *intro-vertido*), todo exhibicionista un lado vouyerista (depositado en la mirada del otro, porque nuestra mirada es lo único que no podemos observar) y todo amo tiene su contraparte esclava (esclavo de tener un esclavo). Todo tiene su contraparte, pero ésta misma puede derivar en más de una parafilia, lo que podríamos denominar "neosexualidades".

Las neosexualidades, son formatos alternos de excitación sexual, no necesariamente perversos, pero que siempre ocultan tras de sí los objetos introyectados del drama familiar (padre ausente/dominante/autoritario/anulado/empático, o madre ausente/fálica/sumisa/refrigerador etc.), a manera de escudo protector, es decir, la culpa de todo la tienen los padres (para variar) jajajaja

Siendo así, la parafilia o la neosexualidad, pueden ser consideradas como un objeto transicional, porque evita que el paciente se escinda y es, al mismo tiempo, un esfuerzo (aunque torcido) de separarse de la entidad materna. Lo que la parafilia cubre es un profundo temor a la pérdida de la identidad o la sensación de uno mismo, por ello, es una expresión de la propia persona, sexualizada claro, es decir, nuestras parafilias son la sensualización de nuestros propios miedos, de nuestras soledades, de nuestros dramas, la parafilia es, en sí una forma más estilizada, sutil y erótica del odio.

La parafilia tiene, como objetivo principal, la separación de la madre, como dijimos antes, o bien la proyección de pulsiones libidinales culpígenas (incesto) en otro, ya sea con el fin de ser congratulado (filia benévola) o castigado (filia con núcleo masoquista) por su comportamiento. Ésta conducta se presenta o se ha observado mayormente en hombres, sin embargo, con la apertura sexual y la tolerancia al cambio de paradigmas de la mujer, ésto comienza a cambiar. En lo personal, no creo que no existieran mujeres parafílicas, creo, que por el mismo tabú existente hacia el comportamiento sexual de la mujer, de quien se esperaba rectitud, moralidad y sexo reproductivo en un 90% de las ocasiones, éstos placeres sexuales eran callados y se esperaban solamente de las sexoservidoras. Ahora es distinto, una actitud más agresiva de parte de la mujer, cumple con la función erótica, excitatoria y de placer propio de la mujer y su pareja.

Pero también cumple con otra función: La provocación del otro (y conste que no hablo de manera sensual)

Mientras que la neosexualidad es una variación de la parafilia, donde, una vez que ésta se ha realizado, se buscan nuevos métodos del placer por el placer, desde una etapa evolucionada que no necesita estar presente en todo momento para lograr la excitación y, además puede ser versátil (p.ej. Un masoquista de núcleo inicial, que puede virar a sádico o a tierno o puede tener juegos de rol y no necesita del dolor para tener un orgasmo), la parafilia debe estar presente para fin de la realización del deseo, ya que la excitación no se da si no existen los elementos propios de la filia, y con éstos elementos se busca sorprender, asquear y admirar al otro, es decir, crear esa reacción de estupor tan terrible que al otro le sea imposible que le pase desapercibido.

Siendo así, he tenido cantidad de pacientes parafílicos, con cantidad de filias, todos con pavor a expresarlas, pero la gran mayoría cae un poco en lo mismo: las fantasías tienen que ver no sólo con sus deseos reprimidos, sino con una enorme necesidad de ser admirados como amantes, de controlar su ambiente y, sin duda alguna, ejercer poder, de hacer que el otro observador (en este caso la terapeuta) se horrorice, se fascine, excite y castigue... sí... así de complicada es la mente.

Recuerdo un caso en particular: hace ya algunos años, veía a un paciente en el diván, llegó, se recostó y desde ese momento lo ví un poco distinto, pasaba sus manos continuamente cerca de su pene, y así de la nada me suelta "Hoy seguí mi rutina de todos los días: Me levanté a masturbarme, pero ésta vez la fantasía fue un poco distinta... mi fantasía era contigo, aquí en este consultorio, en éste diván" recuerdo que con la misma tranquilidad con la que pregunto "¿Cuál es tu color favorito?" comencé a indagar: ¿Cuál era tu fantasía? ¿Qué pensabas? ¿Qué sucedía? ¿Qué parte te excitó? etc. al terminar de explorarla e interpretarla me dijo que esperaba otra reacción de mi parte, le pregunté cuál era la reacción que esperaba de mí y me contestó: "Esperaba que te molestaras, que me regañaras, y entonces yo te contestaría que te pago por escucharme, que no tienes por qué juzgarme, ni condenarme por algo que seguramente tú también haces"

Cualquiera diría que la filia eran cuestiones de someterme a mí como autoridad, sin embargo, cuando comencé a acallar sus inquietudes y a decirle que no tendría por qué juzgarlo fue cuando verdaderamente tuvo una erección, y no fue sino hasta que corté de tajo la fantasía, diciéndole que él esperaba que yo reaccionara como "x" persona en su vida que previamente había reaccionado represora, que perdió la erección. Su fantasía real, tenía que ver con hacer que yo me comportara como esa persona, su filia, con que lo humillara, y su centro de poder, yacía en el horror o el disgusto que podría provocar en mí. ¿No es tan sencillo, verdad?

Las parafilias y las neosexualidades son dos temas que mucho nos atañen, no sólo por ese interés morboso que al sexo concierne, sino porque todos hacemos uso de nuestra sexualidad, nos guste o no, ya sea para vetarla, para explayarla, para explotarla, para vivirla en la intimidad, con la pareja o de manera unitaria, todos somos sexo, es lo único que no podemos evitar en nuestras vidas, nos levantamos con nuestra sexualidad, comemos con nuestra sexualidad, nos acostamos, nos bañamos, trabajamos, con decir que hasta cogemos con ella jajajaja. El punto es, el sexo está en nosotros de manera inherente, desde los roles de género, la manera en que nos vestimos, pensamos, actuamos para con otros etc. Y las parafilias y neosexualidades son una expresión de lo mismo, de nuestra sexualidad, de nuestra mente, pero sobre todo, de nuestras faltas y deseos.

Este tema da mucho para ahondar, pero por hoy, dejaré aquí. Dudas, preguntas, aclaraciones, reclamos y etc. se reciben en éste post! Saludos gente sexosa y bonita!



BIBLIOGRAFÍA

Psiquiatría psicodinámica en la práctica clínica. O. GABBARD G. Editorial Panamericana, 3a edición, 2006

TERMINOLOGÍA
-Sadismo introyectado *intro-vertido*: Sadismo vertido dentro de sí mismo.






jueves, 5 de julio de 2012

¿Por qué la gallina cruzó el camino?

 Explicaciones desde las distintas teorías psicodinámicas y humanísticas del por qué la gallina cruzó el camino

FREUD: El hecho de que está preocupado porque la gallina cruza la carretera revela su inseguridad sexual. Edipo Avícola.

LACÁN: La gallina no ha cruzado, ha atravesado el camino y borrado todas las huellas.. la gallina notará que algo falta, pero no sabrá qué es lo que falta a menos que haga análisis

KLEIN: La gallina tiene opción a decidir entre dos caminos: el bueno y el malo, si toma el buen camino, le hará daño pero seguramente lo compensará, si toma el mal camino será fragmentada en pequeños pedazos (probablemente cubos knor suiza) y entrará en una posición esquizoparanoide temiendo que todos quieran devorarla.

WINNICOT: La gallina sólo estaba jugando, es parte del desarrollo integral de la gallina

MAHLER: La gallina ha cruzado el límite sólo para encontrarse empoderada... enfrentando a su destino trágico, después de todo, como su especie, es por naturaleza un aves-tragicus
... la gallina es una amazona, y el gallo queda atrapado en su propia debacle, por eso la gallina ha de emprender el camino trágico (suena música de Gustav Mahler al fondo y cierra "El nacimiento psicológico del infante avícola")

KHÖLER: La gallina está convencida de que el todo es más que la suma de las partes, cruzar el camino simboliza también la obtención de alimento además de la gratificación doble de ver en él una línea o una vasija o una cara o dos copas.


ESCUELA DE MILÁN: La gallina criticó abiertamente a otras gallinas que cruzaban el camino, sólo para que, cuando lo cruzara, la gente no sospechara de que lo había hecho ella misma como una manera de retar a su madre.


PAVLOV: La gallina estaba condicionada para que, al escuchar un trailer alejarse de la carretera, se le ofrecieran granos de maíz al otro lado para que se decidiera cruzar, ahora la gallina cruza sin necesidad de granos, dejando tras de sí un hilillo de baba.


FRANKL: La gallina ha cruzado el camino para compensar su vacío espacial-existencial


WOLPE: El primer día se colocó una foto de un camino en el gallinero, posteriormente se sacó a la gallina a 100 metros del camino, un par de días después, a 50 metros, luego a un lado del camino, luego se impulsó a la gallina a que caminara por la orilla del camino, al cabo de 2 meses la gallina había logrado cruzar el camino sin complicaciones, animando a otras gallinas a que hicieran lo mismo.


PIAGET: Un niño tomó a la gallina y la cruzó


SKINNER: La gallina tenía prohibido cruzar el camino, pero, cada mañana después de hacerlo, ponía un huevo, de manera que el granjero era permisivo ya que obtenía ganancias él mismo, condicionándose a un refuerzo positivo cada que la gallina fuera libre de cometer éste acto vandálico.

JUNG: La confluencia de acontecimientos en la gestalt cultural ha hecho necesario que los caminos de las gallinas individuales se crucen en esta juntura histórica, y por lo tanto se hayan sincronizado en el ser.

ESCUELA DEL HOSPITAL CIVIL: Como diría un sabio filósofo ¿Qué pedo con esa gallina? Estaba bien malita... mándala a la vespertina






lunes, 2 de julio de 2012

Sueño de nadie...

Una mañana desperté y me di cuenta de que así era, así soy y así probablemente, seré el resto de mi vida...

No son ansias de amor, anhelos de compañía o reconocimiento, ni siquiera franco deseo... Es simplemente hartazgo de la soledad; de una soledad que me muerde, que me atora en cuartos vacíos, cuartos blancos de luces sin sombra, que me arrebata ilusiones y que me miente con rabia y odio enconado entre sus labios...una soledad que perdura y hace daño...

Cuando miro atrás, cuando veo mi estela, como si fuese un astro que se apaga lentamente, y su luz, inicialmente álgida y hermosa, se torna débil y mortecina... Polvo interestelar que se pierde sin muebles en que arrumbarse.

Y es que a veces ya ni el canto me consuela, no los miles de jilgueros que brotaban presurosos de mi garganta, o las letras dulces que antes lograban enjugar mis lágrimas, o las notas altas, o la música suave, o el ritmo tribal de los tambores que lograba acelerar mi corazón...

¡Cuánta dolencia!
¡Cuánto abandono!
Cuánta soledad...

Darse cuenta de la superficialidad duele... Asombra... Cala... Pero cala como frío de invierno: hasta los huesos, dentro, muy dentro,ahí donde la ansiedad aguarda, en la esquina del sofá, sentada cómodamente, con una copa de vino en la mano y esa sonrisa sardónica, mientras pregunta, con la ceja levantada: "Hola, hola ¿Me extrañabas?"

No, no soy esa mujer muchas veces imaginada, no soy esa con la que se fantasea, por quien se hace agua la boca o se inquietan los dedos o se muerden la comisura de los labios. No soy esa que inspira poetas o mueve montañas o llama terremotos a la par del movimiento acompasado de sus caderas.
 
Es patético...

Casi como aquella canción: (casi, pero no) "Sueño de ti, ¿Sueño de quién? Sueño de nadie..." (por eso no).

Eso precisamente: un sueño de nadie.

No soy la barbie con respuestas acertadas y dulces todo el tiempo, soy más bien ácida y mordaz, sarcástica, difícil de domar.

Soy la mujer intelectual (o por lo menos con ínfulas de dicha categoría) que se pone a discutir con las vacas sagradas y se niega a rendirles pleitesía.

Soy esa chava que tiene que (o a veces quiere) regresar temprano, que no fuma, no bebe, no tiene sexo fácilmente y se esfuerza por no criticar.

Yo no critico (como no sea en contadas ocasiones y cuando me llegan al cuello), observo, obvio (del verbo obviar) ni siquiera interpreto a quemarropa porque no quiero jump into conclusions, no quiero ser presa fácil del encanto de la superficialidad, no quiero llegar a tener la profundidad insondable de un charco, o, como mucho, de un bache guanatense, soy más profunda que eso, mejor que eso...

Pero los sueños profundos poca gente los alcanza y mucho menos los recuerda...

No importa, no es una sensación desconocida, sé lidiar con ella. La soledad es esa herida interna con consecuencias que pocos ven, pero que se sienten y se sufren a lo largo de la existencia, siendo la más complicada de ellas la intrascendencia... Y a veces, esa intrascendencia, nos importa solamente cuando quienes trascienden en nuestras vidas no nos corresponden de la misma manera...

Soy una estrella cualquiera, fugaz, brillante como muchas otras, pasajera como todas, parte de una constelación como todas... soy una estrella... sólo eso.

Pero eso que soy es aquello de lo que me siento orgullosa, amazona, indómita, punzante, difícil, terrible de vez en cuando, pero tierna y amorosa, deseosa de compartir alma, conocimientos y vida, vida sobre todo, entendiéndola como la totalidad de esa suma de dar y aportar al otro así como de recibir del mismo.

Mi estela se apaga...

La observo decaer y caer en el vacío de un cosmos lleno de vacuedad (¡Qué ironía!), pero no me preocupa, no me altera, es el ciclo necesario de aquello que ostente llamarse vivo.

No me preocupa ser sueño de nadie...

A final de cuentas, YO SOY, y eso, es una realidad.







jueves, 17 de mayo de 2012

Populismo, el gran cáncer de la política mexicana

(¡No a las ayuditas!)

Soy, como muchos mexicanos, una personita con una profesión y algunos estudios, con un pequeño negocio enfocado hacia la salud y harta de los políticos con ánimos de estar chingando.

En días pasados, ante el debate, 3 de los candidatos propusieron medidas populistas para combatir la pobreza en México, entre ellas cobertura médica universal, el seguro de desempleo, becas y apoyos económicos desde los 600 hasta los 11mil pesos. Con excepción de las becas, todas las propuestas anteriores me parecen absurdas, estúpidas, pero sobre todo, una verdadera amenaza para la economía nacional, para las empresas y para todos los involucrados sobre todo, en la rama de la salud.

México es un país que no está preparado para las medidas populistas, y no porque no las requiera, sino porque el mexicano es, por naturaleza, abusivo, no sabe (o no quiere saber) cuáles son sus límites y cree que tiene derecho a todo porque ha sido de todo despojado, vive, retrógrado, en esa mentalidad de hace 500 años y sigue llorando la pérdida de Tenochtitlan, volteando los ojos a papá gobierno para que le reponga tan terrible conquista. El mexicano, no ha entendido que trabajar no es una manera de vivir sino LA manera de vivir y es por ello que se aprovecha de cuanta oportunidad tiene para robar, estafar, timar y hacerse ojo de hormiga junto con las autoridades.

Recuerdo unos meses atrás, una maestra que renegaba de que no le habían llegado sus cobijas y apoyos del programa "Oportunidades", cuando el presidente le preguntó "¿Cuánto gana?" tuvo la desfachatez de contestar que 10mil 500 pesos, cuando el programa está diseñado para personas que ganan 4mil pesos o MENOS y que son apoyos a la educación y al campo, encima, cuando le dijeron que ella no podía figurar para dicho programa por lo que ganaba, y que se iba a analizar su caso para retirárselo, respondió "¡Ésta es tu manera de evitar el tema y evitar dar ayuda a quien lo necesita! ¡Es tu manera de desoír al pueblo, espurio!" (esa palabrita... quisiera saber cuántos lo dicen con conocimiento de causa y cuántos la repiten porque la escucharon en la tele, al igual que chachalaca, imperio, poderosos etc...). Alguien que venga y me diga que esa mujer necesita de esa ayuda, alguien que venga y me diga que no es una maldita aprovechada, zángana (porque estaba en un mitin a la hora que debía estar dando clases), embustera y mentirosa, porque estoy más que segura que debió mentir sobre sus ingresos para figurar dentro de dicho programa. Alguien que venga y me diga que no representa lo que muchos mexicanos hacemos (Y me incluyo porque en algún momento me vi tentada a hacerlo) con respecto a las ayudas económicas que da el gobierno a los más necesitados y que, uno que es bien ducho y listillo desde chiquillo (para no decir un tranza, un trácalas y un trinquetero), las aprovecha sin ponerse a pensar que éstas ayudas son contadas y que no debiéramos hacer uso de ellas si realmente no las necesitamos.

A nadie nos viene de más un dinerito de extra o un gastito de menos, pero de eso a tomar lo que no nos corresponde ya es algo muy distinto, ésto, se llama ROBAR y no pongan cara de espantados, es cierto, quien se aprovecha de una situación donde puede no pagar aunque tenga los medios para hacerlo, quitándole ese lugar a una persona cuya necesidad es mayor, más apremiante y no tiene medios para subvenciarla, ROBA. Si ustedes supieran cuanta copetona con joyas y celulares nuevos me ha tocado ver en el Hospital Civil, lo peor del caso es que son gente que  va con la falsa creencia de que la atención en un hospital civil debe ser la misma que en una clínica particular, son gente que grita por tener dos horas esperando, o que se molesta o que exige ser visto por los adscritos en lugar de los residentes y que no es capaz de entender que si no están pagando porque prefieren ir a un hospital escuela, no tienen derecho a exigir que se les atienda de la misma manera. Van y ahí se recetan para la tos, para los huesos, para la clínica de mama, aaaaahh pero no les lleguen a las lonjas, las bubies y las nalgas, porque esas se las operan en Puerta de Hierro.

Pero asumiento que la gente no toma éste seguro por aprovechada, sino porque realmente lo necesita, me gustaría que alguien me dijera dónde van a meter a toda esa gente; porque me queda bien claro que las clínicas del seguro social, el issste y los hospitales civiles no dan abasto para todo y que por los míseros pagos que da el gobierno a las instituciones particulares, éstos no accederán, pongamos un ejemplo:

Un parto cualquiera, sale en cualquier institución particular en alrededor de 11mil pesos, contando en ello derecho de sala de expulsión, cuna térmica, anestésico, jeringa para la aplicación, aguja para la aplicación, gasas, bata para paciente, gorro para paciente, guantes, botas y gorro para el cirujano, uniforme para el papá, campos, perilla, manejo de residuos biológico-infecciosos (Placenta, cordón, sangre, agujas y jeringas), incubadora y oxígeno para el bebé, estancia en el cuarto, apósitos, pañales, honorarios médicos del ginecólogo, pediatra, anestesiólogo y enfermera circulante y pagando todo eso, tiene que quedar para pagar luz en el cuarto, televisión, comidas para la mamá y el familiar, honorarios para el personal lo que incluye enfermeras, personal de aseo, médicos de guardia, personal de recepción, personal de mantenimiento, administrador y encima quedar una ganancia para el hospital (Quise detallarlo todo porque seguramente nadie se pone a pensar en ello). Y bien... ahora que saben todos éstos gastos, deben saber que la pretención del gobierno es de pagar 6700 pesos por un parto y 7mil por una cesárea. ¿Creen francamente que eso alcanza para pagar insumos? ¿Para pagar honorarios? ¿Para dar una atención de calidad? ¿Creen que eso le dará de ganancia algo a los hospitales particulares, que son fuente de empleo que pagan mucho mejor que las instituciones gubernamentales? En lo personal no lo creo, flaco favor hacen, más aparte, si pretenden saturar con gente que pagará via gobierno y no dejarán espacio a los clientes que sí pagan y de los cuales se pueden mantener.

A ésto debemos agregar que sólo se paga cada 300 consultas, cada 200 partos y cada 150 cesáreas, por lo que el hospital o centro médico en cuestión, debe mantenerse solito, aportando los consumos de su bolsa, hasta que se los paguen, han de saber, que todos éstos insumos no son baratos.

¿Ahora se dan cuenta que las iniciativas de seguro de cobertura universal no son sino una reverenda chingadera?  Porque ésto, lo que va a hacer es acabar poco a poco con los servicios particulares, y no porque el estado pueda pagarlo y dar una verdadera cobertura total, sino porque les ponen tanto la pata en el pescuezo a los profesionistas que se verán obligados a cerrar sus puertas y ahí sí, si ya tienen que lidiar con 20mil médicos desempleados recién egresados cada año, quiero saber qué haran con 120mil entre egresados, despedidos y quebrados, con lo que me permito añadir, de esos 20mil al menos un 60% cuenta con sus padres para darles respaldo en los primeros años de desempleo, mientras que el resto son, en un 70% cabeza de familia que inicia, o con hijos en edad escolar, lo cual complica aún más el asunto, porque no sólo se trata de una persona que pierde el empleo sino de una familia que pierde, por lo menos, la mitad de su sostén y, seamos realistas, crear tiangueros, taqueros y taxistas con títulos de médico, enfermera, psicólogo, químico farmacobiólogo o ingeniero biomédico no es crear empleos, es negarle la oportunidad a cualquier profesionista que, como todos, ha invertido dinero, esfuerzo y horas nalga para ejercer su profesión, es decir, subemplearlos.

A ésto, debemos agregar los otros cientos de medidas populistas, si bien con algunas estoy de acuerdo, como la ayuda mensual a la tercera edad por ejemplo (aunque creo que ésta medida debería ser tomada para aquellos que nunca fueron pensionados y a los que sí, darles una pensión digna), o los apoyos con la leche liconsa, sin embargo, otras como el seguro de desempleo, me parece no solamente estúpida sino verdaderamente peligrosa.

Muchos son los casos de la gente que se hace despedir para vivir de las liquidaciones que le dan, conozco el caso de un hombre, por ejemplo, que se la pasaba teniendo accidentes no graves pero muy idiotas con tal de sacar el dinero de la indemnización del seguro, cosas como dejarse caer una tele en el pie para romperse un par de dedos, atorarse en el cancel que se cerraba automáticamente, caerse en el batientito de la entrada del salón y eso eran pretextos de todas las semanas, ya no preguntábamos qué tenía ni si otra vez le había pasado algo sino "¡¿Y ese milagro que ésta semana está bien?!" Después de 3 meses reglamentarios lo despidieron y con justa razón, a la fecha, el señor sigue viviendo de la misma manera y dice que no pretende cambiarlo. A lo mejor éste es un caso extremo de cinismo, pero ¿Cuántos no los hay así?.

El querer dar cobertura médica total sería buena idea si el gobierno fuera capaz de mantener, atender y abastecer hospitales y servicios por sí solo, si los particulares no tuviéramos que prestar nuestras instalaciones estaría perfecto, estaríamos como un plus, un extra, pero de eso a que quieran obligar a prestar un servicio que no es remunerado de manera propia, no se vale. Es como que dijeran que todos tienen derecho a la alimentación sana y adecuada, entonces tú que tienes un restaurante de ensaladas eres presionado a darle comida a la gente porque el gobierno le dice al pueblo que le dará un bono para comida, a ti te dice "no te preocupes, yo te pagaré por lo que ésta gente consuma, a todos les tienes que poner poquita lechuga, poquitos jitomates pero por lo menos 200 gr. de carne" y a la hora de hacer las cuentas te dice "no, yo te pago la lechuga y la mitad de los jitomates, la carne corre por tu cuenta" y resulta que el 90% de tu clientela viene de gobierno ¿Crees que con lo que cobres del 10% de tus clientes de la carne te alcanza para pagar el otro 90? ¿Y con eso mismo te alcanza para pagar el 50% de los jitomates? ¿Para hacerlo no tendrías que elevar demasiado tus precios y entonces perder a la clientela por eso mismo? ¿A final de cuentas no terminarías por tronar tu negocio por no poder mantenerlo? ¿Verdad que es absurdo? ¿Entonces por qué pretenden hacerlo con los servicios de salud?

Siento romper el corazón de muchos rosa-pensadores, pero nadie vive de la filantropía, y no estoy a favor de un consumismo salvaje ni de un capitalismo salvaje, simplemente que no somos una nación donde la filantropía pueda ser sustentada porque en mucho, tenemos alma de cangrejos, y quien no entienda, que busque la anécdota de los cangrejos mexicanos.

Muchos son los necesitados en México, muchísimos, pero me queda claro que las medidas populistas no son la panacea para éste país, desgraciadamente ésto son cuestiones que involucran la idiosincrasia, la corrupción, la envidia. la pereza y la negligencia ¿No sería mejor que en lugar de dar valecitos y pagar mal a las instituciones les bajaran el sueldo a las vacas sagradas para fin de poner más camas, contratar más personal y mejorar las instalaciones? ¿No sería mejor que el dinero que se gastan los laboratorios en llevar a desayunar, comer y cenar a los médicos a costosos restaurantes (porque oh sí, lo hacen y muchos no lo saben) con éste diner se hiciera un fondo para programas de gobierno donde se redujeran los costos de los medicamentos o se surtieran en mayor cantidad? ¿No sería mejor que se dedicaran a poner gente que trabaje y menos trámites burocráticos para dar una mejor atención? ¡Claro que lo sería! Pero es mucho mejor que la gente escuche que les van a regalar aunque sea un vale pinche que no podrán cambiar porque necesitarán hacer trámites de más de un mes, para cuando su receta haya caducado, que ponerse a trabajar realmente y demostrar las intenciones con hechos.

Nuestros políticos no van a cambiar, nuestro pueblo tampoco, lo triste es que los políticos salen del pueblo y mientras sigamos educando a nuestros hijos que todo lo merecemos sin trabajar y que cuando tengamos un poco más de poder debemos aprovecharlo para hacer nuestra voluntad en las vacas del vecino, seguiremos teniendo el mismo gobierno mediocre, con las mismas propuestas que ahorcan a los profesionistas, que con el mismo cinismo se siguen burlando del pueblo porque nadie está dispuesto a trabajar por algo mejor.

Piénsenle, échenle coco para ver por quién van a votar y acuérdense, las ayuditas no salen de las arcas del gobierno, sino de su flaco y arrugado bolsillo.

Abur.














jueves, 3 de mayo de 2012

Del primero de ti...

Tengo ganas...
Que me abraces por la espalda
Que me beses donde el alba
Amanece por detrás de mis rodillas
Donde tu silencio y el mío
Se confunden en distantes agonías.

Somos...
Cosmonautas...
Avecillas voladoras con deseos de trascender...
Como abejas,
Como dulces,
Como casas de arena y miel...

Y mis suspiros;
Como mi alma
Casi cristalinos,
No te ocultan intención alguna
No la tristeza, no el amor
No el deseo, no el hastío,
Ni siquiera la decepción...

Y los sueños
Donde clavo mis uñas, golosas, en tus hombros
Y me despiertas estertores colosales
Donde tus manos viajan por los linderos de mi cuerpo,
Dejando marcas, líneas
Senderos y zurcos...
 Y me vuelvo una y de ti
Ansia y angustia y deseo y hambre...

Todo alrededor mío es silencio
Todo son miradas
Todo es eso que te he dicho
Y todo es aquello que tú te callas
Aquello que ambos sabemos y que no esbozamos
Porque ahí donde volteas tus ojos, silente...
Te espero, a penas atrás unos pasos...

Soy solamente...
El eco vacío de mi carne trémula,
El palpitar acelerado de tu corazón veleidoso,
El recuerdo de una lluvia que enfría y calienta,
Y el reverberar deliberado de tu voz profunda
Que desde lo lejos pronuncia quedamente mi nombre...
...Mi nombre...



Mayo de 2012


Toros, toreros y taurófilos

Buenas, mis queridos pececitos!!!! El día de hoy no escribo yo, les comparto un artículo de José de la Colina que no sólo me ha fascinado, sino que comparte mi visión, espero les guste... y si no se joden porque es mi blog y ya lo subí! xD  Besos a todos!!!!

Toros, toreros y taurófilos

Octubre 28, 2008

La lidia de toros, se dice, tiene nobilísimo origen: viene de los antiguos ritos religiosos mediterráneos que fueron trasplantados a la Península Ibérica luego sobrenombrada, qué coincidencia, “la Piel de Toro”. Al comienzo el juego taurino estuvo reservado a la nobleza, pero durante el reinado de los Borbones adquirió un carácter más popular, antes de caer en lo populachero. Ya no fue sólo cosa de “caballeros”, sino que comenzó a ejecutarse a pie y el torero se convirtió en un profesional, es decir: un evasor de las profesiones respetables empezó a cobrar por hacer desplantes y monerías ante la bestia y “el respetable”. (El toreo fue realmente espectáculo de masas y ha llenado a reventar las plazas donde se perpetra. Se dice que en la ciudad de México el “coso” principal, la Plaza México, tiene capacidad para 45,000 almas, aunque sólo en la hipótesis, harto aventurada, de que se pueda contar un alma por cada aficionado). Cuando la lidia fue encajonada en normas técnicas fijas, en la segunda mitad del siglo XVIII, un tal José Delgado,alias “Pepeíllo”, escribió un pedantuelo tratado de tauromaquia. Por entonces el ritual taurino se dividía en tres partes: de picade banderillas y de matar, y las cualidades más requeridas eran parar,templar y mandar. Durante esa época “clásica” empezaron los toreros a usar seudónimos ridículos como “Lagartijo”, “Guerrita”, “Frascuelo”, “Bombita”; y la manía se ha extendido en el tiempo y en la geografía taurómaca, de modo que ha habido apodos tan pintureros como “Caleserito de Sevilla” y “Manolete”, o tan petulantes como el “Indio Grande”, el “Califa de León”, el “Orfebre Tapatío”, el “Faraón de Texcoco”, y aun tan repelentes como “Cagancho”, apodo que es una verdadera apoteosis fecal (y más vale no menearlo).

Hoy la fiesta taurina se sobrevive como una patética vieja goyesca que aún intenta seducir con la mueca del esqueleto apenas revestido de pellejo. Cuando vi por la televisión (canal 11) un programa dedicado a “toros y toreros” casi no creí que eso aún existía. El toreo va del coso a la fosa. Y la decadencia viene de largo tiempo: ya desde el tercer cuarto del siglo XIX don José Barbadillo comprobaba melancólicamente que la Fiesta “no es, hogaño, sino la burla de sus pasadas grandezas, y no hay hombre otrora apasionado por sus glorias que no maldiga del amaneramiento y la presunción de los que apenas se pueden llamar varones y se pavonean con la triste irrisión de sus figuras mujeriles, convirtiéndose en lamentables contrahechuras de la varonía y el donaire que antaño brindaron viril gozo a nuestros abuelos.” (Que conste: el señor Barbadillo era un intenso aficionado, pero también un hombre lúcido.)
En nuestro “hogaño” la cosa es aún peor. La Fiesta, como llaman a la tauromaquia con fanfarrona, fútil y faroleante F, hace mucho que se ha vuelto un show ramplón para llenar con cualquier cosa el coso y la tarde del domingo. “El arte del toreo”, dicen algunos, y, para probar que efectivamente lo es, aducen que lo honraron artistas como Goya, Gutiérrez Solana y Picasso, por sólo dar tres casos celebérrimos. Pero no habría que confundirse entre lo que es el arte mismo y lo que es meramente materia, motivo o tema del arte. Pues nadie diría que el bombardeo de Guernica sea un hecho artístico porque haya motivado una de las geniales obras picassianas. Por lo demás, en los grabados de la Tauromaquia de Goya, hay una atmósfera de pesadilla, un difuso malestar, un ambiente sonámbulo, tal como el pintor supo ver la España negra que (decía don Antonio Machado) “ora y embiste, cuando se digna usar de la cabeza”. Los pintores kitsch Romero de Torres y Ruano Llopis, queriendo mostrar la belleza del toreo, sólo lograron evidenciar la vulgaridad vistosa, la cursilería centelleante, el gallináceo colorido, la inelegante música (esos pomposos y machorros pasodobles) y la gestualidad relamida de la Fiesta. ¿Y qué decir de las páginas inmortales que “inspiró” el toreo, desde los bonitos versos de García Lorca y Alberti a las buenas prosas de José Bergamín, Ernest Hemingway o Michel Leiris? ¡Vaya! Si el toreo ha motivado páginas admirables, también lo han hecho los diluvios, masacres, asesinatos, guerras y monstruosidades diversas, pues, como más o menos dijo un ilustre antiguo, “los males de la humanidad ocurren para que los poetas tengan algo que cantar”. En todo caso, si Rabelais y Quevedo y Joyce y Henry Miller lograron hacer música verbal de las más bajas funciones fisiológicas, nada se opone a que la esencial bajeza y la amanerada vulgaridad de la tauromaquia sean “redimidas” por la literatura y el arte. La vocación de la poesía es nutrirse de lo prosaico. “Tú me das fango y yo te devuelvo oro”, decía un poeta inolvidable... cuyo nombre no recuerdo ahora.

Quienes han pretendido ensalzar el espíritu trágico y poético de la tauromaquia como “graciosa huída” y “apasionada entrega”, o sus valores plásticos, o su grandeza ritual, no han podido ocultar la gratuidad, el vacío moral, la ridiculez de las corridas. El espectáculo de un hombre (dizque “punto más alto de la escala animal”, “ser racional”, “caña pensante”, etcétera) envuelto en algo parecido a la cortina de pomponcitos de su tía, y con purpurina y dorada chatarra, y medias rosadas o violetas, destacando el trasero ceñido por femenil seda para hacer monerías y gestos de bailarina narcisista ante un animal realmente noble y estatuario, que no entiende de valentonadas y pizpiriterías, tal espectáculo, lejos de tener solemne grandeza, sólo delata la pobretería y la locura humanas. Los toreros, actores de un tramposo juego con la muerte, engolosinados con sus propios ademanes relamidos, irrisoriamente imitan la danza de las tontuelas avestruces ballerinas inmortalizadas por Walt Disney en Fantasía. Vestido y adornado como un travestí, el “mataor” se menea mujerilmente ante el toro, coquetea con la cornamenta doblemente fálica y huye de la embestida con la gracia de una virgen loca que, ¡ay, tú!, como que quiere y no quiere ser violada sobre la arena. Es la comedia de la vacuidad y la cursilería del hombre frente a la verdad concreta y la aristocracia verdadera de la bestia que va a ser sacrificada. Es la abyecta farsa de una chabacana simulación de la hombría contra el franco, oscuro, señorial instinto animal. Cuando el torero pone las banderillas o se dispone matar (esa jactancia es llamada “la hora de la verdad”), parecería que los papeles se han invertido y que el torero asumiría una seria virilidad, pero lo hace cobardemente frente un hermoso enemigo enteramente solo en todo el ruedo, en toda la plaza. Es decir: cuando el torero desafía a un animal mareado, desangrado, arrancado de su medio natural, sometido a un ritual ajeno, rodeado montoneramente de hombres multitudinarios, más la cuadrilla y los picadores cómplices (que no se exponen ellos, sino a sus caballos), es difícil imaginar más impunidad, alevosía y ventaja de parte de la “humanidad”. (El torero, graciosillo y melodramático, cuenta con miles de cómplices a su lado. El toro está solo. Heroicamente solo, bello y trágico. Esa bestia cuadrúpeda es el único honorable protagonista del drama.)

Me ha ocurrido tres veces ir a ver la Fiesta, invitado (o más bien casi arrastrado) por amigos que participaban en la complicidad de “la afición”, y en una de esas veces supe, para mi eterno asombro, que había yo tenido el privilegio de asistir a una sublime corrida. El ajetreo de mamarrachos chispeantes, su “partir plaza” meneando el trasero ceñido de seda rosa, la monotonía de la acción llena de momentos muertos, y sobre todo la actitud de los aficionados aglomerados en torno a esa pachanga sangrienta, y su gritería y el postizo tono “calé” (y ya lo “calé”, en sí, es muy postizo), me suscitaban la náusea o la risa. Cada espectador taurino se cree un pequeño Nerón en el circo dominguero, pero resulta ser, por interpósita persona, un numeroso fanfarrón que bravuconea ante el toro y alevosamente lo asesina.
Habría que escribir sobre la Fiesta un libro justiciero y titularlo De la Tauromaquia, o de la Innobleza del Hombre ante la Noble Bestia.

José de la Colina

viernes, 6 de abril de 2012

Incongruencias de la pobre, humilde y casta Iglesia católica

Hace ya unos meses (El día de año nuevo para ser exactos), fui a misa y estaba yo muy contenta, no soy gran fan de ir a misa, debo confesar, de hecho creo que sólo voy a las misas de cuerpo presente o cuando me invitan a algún bautizo o primera comunión (aunque siempre procuro llegar tarde jajajaja), pero el punto es que ese día tenía ganas de ir, ganas de estar y bueh.. Total, estaba muy a gusto, muy contenta, incluso hasta de buen talante para escuchar la larga retahila de avisos parroquiales cuando...

-... Hijos les repito, el martes estarán las urnas para la cooperación y para lo que gusten dar, acuérdense que las obras del templo son obras de Dios y lo que den en la tierra les pagarán en el cielo -hasta aquí todo relativamente bien ¿No?- se necesitan muchas cosas para la parroquia, cambiar las lámparas, unas sillas para el consejo parroquial que ya están bien desvencijadas y cosas para agradar a nuestro Señor -todos necesitamos un lugar digno, ok- , acuérdense y ojalá y no me estén oyendo los rateros, pero el año pasado revestimos el sagrario todo de oro de 18 kilates y éste año esperamos que sea más del templete y el altar...

Y ahí se me acabó el encanto de haber ido a Misa.

De toda la vida todos sabemos que los dirigentes de la Iglesia Católica no se han distinguido precisamente por ser humildes u honestos, de hecho ni siquiera por ser buenos líderes, pero yo todavía tenía esa pueril ilusión de que, en las colonias de clase media (media jodida jajaja) como es la mía,las llamadas "obras de la Iglesia" fueran realmente actos de caridad dirigidos a la Iglesia (ojo, el templo es la estructura, la Iglesia somos todos, la comunidad católica), no una serie de fanfarronadas que pretendieran demostrar poder con símbolos fálicos y estúpidos como revestir de oro el sagrario.

Sí, ya sé que me escucho bien dramática y que me perdone quien me tenga que perdonar, pero una cajita para contener las hostias, el copón, la patena y el vino no es realmente lo importante aquí, después de todo no son más que cacharros, botellas y panes.

Hace un par de años, discutiendo con un amigo sacerdote le dije ésto y claro que casi se levanta a romperme la crisma jajaja, estaba muy indignado y esgrimía el argumento de que eran cuerpo y sangre de Cristo y no lo que yo decía... Ay pues con la pena, yo creo que soy o muy ignorante, o muy sarcástica o muy escéptica, pero la verdad es que nunca le he entrado al canibalismo y el símbolo perdió conmigo su simbolismo cuando adopté como santo de mis devociones a Lacán y más allá de eso, cuando me di cuenta de que, por mucho que se les defienda, muchos sacerdotes (muchos, no todos) se cobijan bajo el manto del dogma "Las obras de la Iglesia son las obras de Dios"

Quizás yo estoy medio sorda y lo que quisieron decir fue "las sobras", digo, a final de cuentas, parecería que es lo que le dedican a Dios: las sobras de todo su ministerio. Hay  muchos que se dedican a recolectar limosnas, a predicar, a jalar gente al templo ¿Para qué? Pues para que alguien barra, sacuda, les haga la comida, administre los dineros y organice kermeses para terminar donando todo a los niños del Padre Gutiérrez (sí, es que el sacerdote dejó regados como 10 chiquillos entre 5 viejas), o bien para construír templos magnánimos o para cualquier otra cosa menos para utilizarlos con quien más debería aprovecharlo: los pobres, los enfermos, los menos bendecidos con una casa, un trabajo o salud, o bien con aquellos que han perdido la fe.

Y conste que no me las doy de tener una alta fe ni de ser católica recta ni mucho menos un alma de Dios, no soy una buena persona, no me considero como tal de ninguna manera, pero por lo menos no ando por ahí parándome el cuello diciendo que sí lo soy mientras mis acciones dan otra cosa a notar. A lo que voy, es que muchos sacerdotes, malamente, se aprovechan de la fe de las personas, desviando el verdadero objetivo del ministerio hacia la consecución de bienes materiales, en vez de la creación de bienes espirituales, y eso, no se vale.

En algún momento de mi vida, como muchos de los que estuvimos en escuelas católicas, incursioné en el grupo de misioneros (que ahora me parece un tanto ridículo que nos llamaran así), no éramos más que escuincles de 14, 15, 16 y 17 años armados con Biblia en mano y harto entusiasmo por dar a conocer la  palabra de Dios, por aprender de la comunidad, pero sobre todo por compartir nuestros bienes con alguien, aunque fuese por un tiempo chiquitito, a final de cuentas 10 dias o una semana no harán la diferencia en una comunidad por el resto del año, pero el punto es que las cosas se hacían con un objetivo real: Aprender humildad, pobreza y castidad, y conste que en ésta última no hablo de ser o no vírgenes, sino más bien de no pervertir la meta con intereses monetarios, de no vender nuestro deseo, de no prostituír nuestra fe; no íbamos a enseñar, íbamos a que la gente nos enseñara a través de su corazón.

Ese sacerdote, de esa misa de año nuevo, me hizo sentir como si mi fe hubiera sido prostituída (Sí, ya se me salió lo dramático again ¿Y qué?)... vender mis creencias por un retablo de oro... qué bajo ha caído la fe y en qué poco se cotiza el amor de Dios... como dice la canción de Shakira: "...Pobre de Dios que no sale en revistas, no es modelo ni artista o de familia real..."

Hoy es Viernes Santo y sé que nuevamente en mi parroquia se aprovecharán de ésto para pedirles contribuciones a los fieles, por ello no asisto, no me parece bien gastar 10mil pesos en vestuario para el viacrucis mientras sé que, a la vuelta del templo, vive una señora con 5 hijos, ciega y que no tiene trabajo, pero que el padre no duda en pedirle que vaya a cocinarle todos los días para darle míseros 50 pesos, no es justo ¿Por qué no hacer un verdadero viacrucis? Es decir... si quieren representar el sufrimiento de Cristo ¿Por qué no desprenderse de lo material? Pareciera que es lo que más les duele...

Total, tanto de esto 'pa decir: Mis obras de la Iglesia son para la Iglesia, no para el templo, y deje de estar molestingando con que aporte para algo que el propio maestro hubiera repudiado aunque ustedes lo presuman con soberbia y vehemencia, uno de ellos, por cierto, pecado capital. El Maestro dijo que ahí donde hubiera dos o más en su nombre ahí estaría, nunca dijo "Ahí donde haya retablos de oro, grandes edificaciones de mármol y alabastro, con imágenes obcenamente recubiertas de seda, y donde se hayan hecho gastos escandalosos, olvidando a los pobres y necesitados, ahí estaré".

Pobre Iglesia católica... con esos dirigentes ¿Para qué quieren nuevas religiones o corrientes? Ellos solos se encargan de decirnos que seguirlos al pie de la letra es alejarse, cada vez más, de los pasos del Maestro...

lunes, 19 de marzo de 2012

Sobre machismo, feminismo y otras cuantas pendejadas

Hace unos cuantos días, se suscitó un evento en el senado que hizo que las diputadas se indignaran: Un comentario "misógino", y sí, lo digo entre comillas porque a mí no me lo parece (y eso que muchos me tachan de amazona incorregible), cito el comentario tal cual: "No hay caballo que no tire a mula, ni mujer bonita que no llegue a ser meretriz ni hombre bueno que no tire a penco". Total que todo este pancho, redundó en el despido del susodicho diputado, la toma de la tribuna por parte de las diputadas, una discusión que no llegó a ningún lado y, finalmente, en que todo quedara en el olvido dos días después, crucificando a alguien que ni la debía, ni la temía.

Para mis legos lectores que montan en cólera desde un inicio (sí, ustedes que ya se enojaron y pensaron que salí en defensa del diputado), penco es, en este caso, un eufemismo para pendejo, cornudo, imbécil o, en el mejor de los casos, un estúpido de aquellos. A mi manera personal de ver, creo que éstas diputadas son, como se dice "Más papistas que el papa" o en este caso, más feministas que el feminismo.

El feminismo, a mi entender, busca IGUALDAD entre hombres y mujeres (postulado más absurdo, si se buscara igualdad, no habría porqué hacer movimientos abanderados con algún género), sin embargo, a últimas fechas, parecería que lo que se busca es solapar todos y cada uno de los actos de las mujeres con la venia de todo el mundo bajo el mantra "¡Somos mujeres, somos iguales, no somos el sexo débil, somos fuertes!"... Menuda boludez.

A mi manera de entenderlo, la igualdad consiste en que si yo te digo "Puto deshuevado", tú me puedes responder "Puta pendeja" y todos contentos, porque significa que ambos tenemos la misma capacidad de herirnos, de hacernos daño o, por el contario, de ayudarnos, de tener el mismo trabajo o de sostener una casa. Con los derechos, vienen las obligaciones y, me parecería, las diputadas se olvidan de ésto.

Sí, a lo mejor sueno de la vieja escuela pero, pensemos un momento: Los hombres durante muchísimo tiempo tuvieron sometidas a las mujeres a golpes, a gritos, sobajando su autoestima y etc. ¿Y ahora las mujeres quieren hacer lo mismo? ¿De qué carajos se trata? Digo, para vengarse de un hombre uno no necesita de un movimiento masivo, solamente de unas pocas malas mañas y otro tanto de trinitotoloache (sustancia con la cual te enamoras y explotas).

En fin, a lo que voy es que ¿Por qué tanta indignación? Con derechos vienen también responsabilidades. Con el derecho a ser igual viene la responsabilidad de aceptar las cosas como son, aceptar que te van a atacar sin miramientos, que van a usar frases que contengan un poco (o un mucho) de misoginia o que te van a ver como carne ¿Por qué? ¡Porque tienes el derecho a hacer exactamente lo mismo! Hay muchas mujeres que se sienten incómodas cuando un hombre las mira de manera lasciva, a mí cuando me miran así, si está bueno le correspondo, si no me gusta, voy y se lo digo en la cara, porque así como descaradamente me está viendo, descaradamente puedo ir a decirle "Chinga tu madre".

¡El punto aquí es que ha habido muchísimas más cosas mucho más misóginas de las cuales no se ha dicho nada! Si el tenor en que se va a llevar el asunto es que cualquier misógino pierde la curul, no me explico por qué Enrique Peña Nieto sigue como candidato a la presidencia "No soy la señora de la casa" es un comentario misógino "Tú eres más débil a la candidatura porque eres mujer" es un comentario misógino, esas son cosas que de verdad deberían ser tomadas en cuenta para la expulsión de un partido, y sin embargo no pasó más allá de un par de días de revuelo, chistes malos y bromitas idiotas en Twitter y Facebook... Y ahí las diputadas, las senadoras y el resto de las autonombradas "Feministas" (y sí, entre comillas porque como que ahí se les olvidó) no dijeron ni pío... muy mal señoras, muy mal.

Yo creo que ésta expulsión fue un pretexto, una llamarada de petate o un franco despliegue de una regresión infantil, motivado por una horda fraterna, no sé, no me importa, lo que sí me importa es que quisiera ver un poco más de coherencia en las diputadas, senadoras, legisladoras y juezas mexicanas: Que así como tenemos derecho a ofender, no cuelguen jetas cuando les ofendan, y así como los hombres tienen la obligación de respetar a las mujeres, nosotras también a los hombres; así lo concibo: básicamente, como un asunto de respetuo mutuo, y si éste candidato le tira parejo a hombres, mujeres y animales ¿Para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?

Y haré un comentario por el cual seguramente me tacharán de misógina pero, a éstas alturas del partido,  me importa un reverendo cuerno, una vagina o un pene, 'pa acabar pronto, una chingada: "No hay mujer bonita que no sea meretriz" No nos hagamos, mujeres, si nos vamos al sentido amplio de la palabra, todas nos ponemos bonitas para atraer a los hombres y, cuando una se sabe sexy, buenona y fiera, le saca el mayor de los provechos no necesariamente con dinero: ¿No les endulzamos los oídos para que nos arreglen el coche? ¿No les pedimos ayuda para levantar cosas pesadas? ¿No le hacemos ojitos al poli para que nos deje ir sin multa, o nos deje estacionarnos 5 minutos donde no debemos? ¿No les hacemos un despliegue intelectual para maravillarlos? ¿No pretendemos ponernos al tú por tú y ganarnos su respeto y, por qué no, su envidia en el mundo laboral? ¡¿Entonces por qué tanto pinche escándalo?! Una se prostituye por algo más que por dinero: Ahora nos prostituímos por reconocimiento, por envidia, por admiración y eso vaya que me da asco. Somos nosotras quienes iniciamos la misoginia, no ellos, porque una misma se quita el valor inherente de persona al intentar competir por algo que intrínsecamente llevamos, es como buscar los lentes cuando los tienes puestos, absurdo, estúpido, desgastante y una soberana pérdida de tiempo.

Y no, no soy misógina, soy misántropa,  son cuestiones de democracia, you'll see, si los odio a todos, no discrimino a nadie xD

Lo cierto es que, si nos consideráramos iguales, éste post ni siquiera tendría una razón de ser...

Lo cierto (repito) es que, como mujeres, a nuestro interior, no nos consideramos iguales, sino muy distintas, que necesitamos de tratos especiales, atenciones especiales, entendimiento especial, que nos hablen de manera especial... y no será hasta que entendamos que no necesitamos de nada de eso para ser iguales, que desaparezcan la misoginia y el machismo porque, entonces, habremos logrado vencer las barreras del género para vernos no como complemento, ni como competencia, sino como los mismos animales, pertenecientes a la misma especie, con tareas comunales que nos ayuden no sólo a sobrevivir, sino también, a crecer como personas.


Abur, Paus Off


miércoles, 14 de marzo de 2012

jueves, 26 de enero de 2012

De los toros, toreros y afición taurina


(TORTURA NO ES CULTURA)

Mucha polémica ha levantado, a últimas fechas, la posibilidad del fin y la prohibición de las corridas de toros, ante ello, mucha gente ha manifestado su opinión, hay quien dice que es un atentado contra la libertad, otras que es un acto sádico, otras más que es un acto feo pero que gustan de ir por el ambiente de cultura que se vive, otras que gustan de ir a ver por si cornean a un torero. Lo cierto es que es algo que levanta revuelo para muchos y, como podrán imaginarse por el subtítulo de éste artículo, a una servidora la llena de asco y de horror; pero hoy trataré ser un poco más neutral, me abstendré de dar mi opinión personal hasta el final del escrito, y, en su primera parte, me limitaré a dar las impresiones psicoanalíticas de tal asunto es decir, lo que dicen los libros textualmente, sobre la afición taurina, la tauromaquia y el torero en sí.

He de decir, primeramente, que encontrar Bibliografía al respecto no me fue fácil, francamente me desconcierta el que una institución tan polémica no haya levantado antes el interés psicoanalítico, sin embargo, aunque pocas, las fuentes me parecen importantes y trascendentes.

El psicoanalista Martin Grotjahn (1) sostenía: “Los aspectos horribles de la tauromaquia anulan el interés que posee la simbolización inherente a su ritual. Quizás esto explique la escasez de los intentos analíticos su interpretación" Es decir, la sangre, la violencia y el sadismo implícitos en la misma, hacen que los psicoanalistas volteemos las miradas hacia otros lugares, quizás ésto es en parte también, nuestro grave error. Alguien alguna vez me reclamó que cómo era posible que los psicoanalistas seamos capaces de manejar asuntos tan difíciles y delicados como una violación, abuso de menores, incesto etc. y que no pudiésemos acudir a una corrida de toros para analizarla antes de emitir un juicio; creo que el hecho radica en que, como profesionistas de la salud, en una consulta atendemos con una intención curativa al paciente, escuchando su dolor y ayudándole a comprender la situación, así como asimilarla y a darle trámite, en una corrida de toros, nos encontramos como espectadores pasivos, incapaces de intervenir ante lo que se desarrolla en el ruedo, donde vemos un animal que es lacerado y a quien no podemos explicarle qué es lo que sucede por su misma condición animal.

En una descripción breve, una corrida consta de 3 partes: el toro es lidiado respectivamente por los picadores, «que, montando un caballo protegido por un peto, utilizan una vara con una puya para preparar al toro para el tercio de muleta»; los banderilleros, «quienes se encargan del auxilio al matador, bregan al toro y "adornan" al toro colocando pares de banderillas (generalmente son tres pares)»; y el último tercio, y el más importante, el de muerte, en el que el torero lidia al toro manejando la muleta y el «ayudado» (espada de madera o de aluminio), que sostiene con la mano derecha. (2)

Siendo así, encontramos una provocación, una respuesta y un desenlace, donde bien puede éste favorecer al torero o al toro, siendo más común que el agraciado sea el primero; la agresión está presente en las 3 partes del encuentro y, además, es la que lleva la tónica de dicho evento, lo cual, nos remite a la pulsión de vida y de muerte de ambos animales (el animal humano y el animal toro), sin embargo, la lucha se extiende a algo que está muy lejos del sentido de supervivencia: Se remite al poder de la inteligencia sobre la fuerza bruta, como si fuese un representativo del pasaje de David y Goliat. Y aún más allá, nos podemos remitir a la simbolización del complejo de Edipo: Si observamos al toro como un objeto totémico, su muerte representa dar muerte al padre y el triunfo del hijo sobre el mismo; incluso, la cuadrilla de la que se sirve el matador, puede ser fácilmente clasificada como una “horda fraterna”. Finalmente, el Súper Yo juega un papel importante dentro de la arena, representado en el presidente de la plaza, quien elige si un toro ha de ser sacrificado o no, desplazando los sentimientos culpígenos del torero a un tercero, nulificando así la voluntad de matar al toro ante la “obligación” de matarlo, de manera que la ansiedad que el hecho provoca se deposita en una figura de autoridad, liberando al matador, ya que actúa no por derecho propio sino por órdenes de un tercero.

La afición a la tauromaquia se mantiene debido a que proporciona un marco único para el desahogo y la proyección de pulsiones instintivas reprimidas. Claramente, su atractivo central es la gratificación inconsciente de las pulsiones sádicas: El dolor y la muerte del toro se dan por supuestos y sin embargo, en la mente de toda la afición está presente (y en una manera morbosa, casi anhelante) el hecho de que tanto los caballos como el torero pueden correr la misma suerte, incluso, la castración literal es una posibilidad, y siendo que el complejo edípico tiene uno de sus grandes pilares en el temor a la castración, la representación no puede ser más explícita. Con esto, podemos darnos cuenta de las implicaciones que la mentalidad de la afición taurina crea: Despojan al toro de una identidad animal para conferirle identidades humanas. Así como el torero enfrenta al toro, el niño enfrenta al padre, el subordinado al jefe, el desposeído al poderoso, pero a fin de que ésta fantasía pueda ser llevada a cabo, se le han de otorgar al toro también emociones humanas.

Uno de los argumentos que largamente han esgrimido los criadores, taurinos y toreros, es que para el toro es “un honor” morir en el ruedo, que ha sido criado para eso y que “desea” luchar y morir en la arena. Lo cierto es que el honor y el deseo son emociones exclusivamente humanas, ya que, al igual que los perros, el toro es meramente pulsional. Sin embargo, el hacerle partícipe de dichas emociones, lo pone en el contexto de igualdad con el ser humano, con ello a su vez, se le unge con el abanico de emociones perversas propias del hombre, entre ellos, no la posibilidad de matar, sino el deseo de matar al adversario, en éste caso, el torero. De no echarlo a ver así, de encontrarnos con un toro limado de cuernos, poco ofensivo o que rehúye al torero, se pierde el peligro y, por tanto, deja de ser un adversario para convertirse en una víctima.

El Superyó del aficionado pone objeciones, conscientes o no, a la tortura y el sacrificio del animal. Esto crea un conflicto intrapsíquico, porque el espectador se pone también, de parte del torero. Si el toro es visto inconscientemente como la encarnación de pulsiones inaceptables, de los propios impulsos bestiales, la afición aprobará la agresión contra el animal. De hecho, suele hablarse de “castigar” al toro. Pero si el espectador percibe al torero como merecedor de represalias por su conducta sádica de sesgo parricida, su Superyó puede formar en la fantasía una alianza con el potencial homicida del animal. Claramente, el toro puede verse, al igual que el torero, como agresor y como víctima y el público reacciona conforme a la oscilación de sus identificaciones.

La generalidad del aficionado, sin embargo, corresponde a ver al toro como victimario, así, se admira el “valor y el arte” del torero, y cuando la plaza grita con el matador, se hace partícipe por un momento de la exaltación egocéntrica que evoca a la regresión a la omnipotencia exhibicionista de la infancia, emoción que poco o nada tiene que ver con el torero, puesto que, así de caprichosamente como son vitoreados, son también abucheados y expulsados de la memoria colectiva. El deseo de ser visto es realizado por y a través del torero pero, ante la menor posibilidad de que la realización exhibicionista se vea amenazada por su mal desempeño, serán condenados al olvido con mayor severidad, ya que, si el propósito depositado en el torero no es satisfecho, éstos son desechados.

En el torero encontramos cantidad de conductas regresivas y mecanismos de defensa primitivos, tales como la identificación proyectiva (identificación de las propias pulsiones homicidas proyectadas en el toro), omnipotencia y desvalorización (falsa creencia de invencibilidad en el ruedo) e  idealización primitiva (la figura del hombre que expone la vida como un ideal valiente y deseable), pero sobre todo, encontramos pulsiones de muerte a flor de piel, actuaciones temerarias, suertes y ejecuciones que rozan peligrosamente los límites de la autopreservación y el suicidio, y que llevan a otros a prácticas más temerarias aún, fijando una vara alta en el cómo comportarse frente a un toro, mismas que muchas veces, acarrean como consecuencia la muerte. Dichas conductas parasuicidas, pueden calificarse también como “parahomicidas” (no estoy muy segura de que exista el término, pero creo que la idea es comprensible o es lo que mejor abarca la situación) ya que éstos actos pueden terminar en cogidas, heridas permanentes y muerte. Aquí me surge la profunda duda de si éstas conductas parahomicidas podrían ser también el reflejo de una necesidad narcisista de sobresalir sobre todos los demás toreros y, además, un intento desesperado de aniquilación del otro, que amenaza la satisfacción de la exaltación egocéntrica.

Curiosa es pues, la envidia de la que son presa otros toreros y el papel hostigador que juega el público de la plaza, quienes a su vez, infunden ánimo y aprueban dichas actitudes, aquí podríamos hablar de psicología de las masas y el síndrome de embudo, donde todas las pulsiones homicidas y deseos sádicos son depositados en un receptor para ser llevados a cabo, en este caso, el torero. El problema principal radica no en que se depositen y desfoguen, sino en la necesidad de observar la muerte para llevarlos a cabo. Una vez que se ha cruzado el límite entre el horror y el goce con la muerte, estaremos hablando de conductas cosificadoras, es decir, despojamos al ser vivo de su calidad de ser vivo, para volverlo un objeto (un objeto animado, pulsional, totémico y amenazante), cuyo derecho a la vida es desplazado por la obligación de dar placer con su aniquilación.

Uno de los conceptos que los taurinos han discriminado previamente ante su sola mención, es la franca homosexualidad expuesta en el ruedo, y no estoy hablando de los trajes de luces (que me parece que atiende más a una gratificación narcisista, pretendiendo “iluminarse de luz como una estrella”(3)), porque la vestimenta es lo de menos a analizar en ésta costumbre, a final de cuentas, son dos machos enfrentándose en la arena, donde si, el hombre logra dominar al animal, es una representación de la posesión del padre, a través de los múltiples falos del torero (banderillas, puyas y ayudado), mientras que la lucha en sí pudiera revelar una fragilidad casi femenina en el torero, misma que se pone de manifiesto a la cogida, lo que bien podría, a su vez, ser representativo de un coito sádico homosexual.

A esto podemos agregar la erotización del peligro, que impulsa peligrosamente los actos parasuicidas y parahomicidas anteriormente mencionados, ya que, ante el miedo, viene una fuerte carga de respuestas psicofisiológicas que emulan a la excitación sexual.

Encontraremos entonces, en el aficionado conductas parricidas, cosificación, deseo de muerte, conductas parasuicidas y parahomicidas, los mecanismos de defensa primitivos y un conflicto edípico irresoluto, así como sadismo egosintónico y un sentido perverso de triunfo ante la mutilación y la muerte, lo que parecería un espectro narcisista maligno transitorio, ya que, éstas características, no están necesariamente presentes en la vida del espectador fuera de la plaza, sino que transcurren y se desarrollan en el marco exclusivo de la corrida de toros u otras actividades relacionadas con dicho acto.

Finalmente y en resumidas cuentas, creo que podríamos encontrar en la afición taurina un poderoso ingrediente regresivo, infantil y sádico, con tendencias punitivas, propio de personalidades inmaduras y dependientes (ya que la resolución del conflicto edípico tiene que ser dado a través de terceros, mientras que la afición sólo observa), que se justifican en un marco de “cultura y tolerancia”, así como de “bravura y arte”, cuando pareciera que, acorde a los libros, encontraríamos más un marco agresivo y regresivo solapado por lo pulsional y proyectivo.

Desde mi punto muy particular de vista me parece que nada que implique la tortura y muerte de un animal, ni nada que exponga la vida propia, puede tener nada de cultura, ni mucho menos, de arte, quizás soy una neófita, una ignorante, soy banal y mundana, utilicen el apelativo que quieran, pero es mi muy personal opinión. Me queda claro que mis pulsiones agresivas pueden ser expresadas, canalizadas y/o sublimadas por otros medios y que la resolución edípica en un “lance trágico e incierto” (Que si realmente fuera incierto no sabríamos, de antemano, quién es quien saldrá victorioso de la plaza) de manera consuetudinaria no es maduro por dónde se le mire. Dos opiniones han llamado poderosamente mi atención: la primera de un bloggero que se autodenomina GoNZalVo, en el blog “Cuidando Gaia” que, con una lógica que un niño de primaria podría entender, abre los ojos ante una verdad innegable:

“…Es cierto que una cosa es mirar los toros desde la barrera, obvio, si hasta allí no llegan los puyazos, la tortura y la muerte, es mejor beber manzanilla y gritar ¡Olé! Que vomitar sangre a bocanadas con una espada incrustada en los pulmones, no es necesario tener mínimas nociones de anatomía para entender que todo ser viviente con un sistema nervioso central sufre cuando le hieren, basta aplicar la máxima cristiana "No hagas a otros lo que no quisieras que te hicieran a Ti"…” (4)

A nadie nos gustaría estar en el lugar del toro, creo, y si sabemos que el torero causa dolor, agonía y una muerte de las peores, vejando la majestuosidad de un animal, me pregunto por qué nos empeñamos en continuar ésta horrible muestra de sadismo.

La segunda fue de un compañero psiquiatra, quien hablaba precisamente de las pulsiones sádicas y un día, así sin más me dijo: “El toreo es algo absurdo y por demás aburrido, cuando el toro y el torero entran a la arena uno cree que va a lo ignorado, a lo desconocido, pero en realidad sabemos cómo va a acabar “la lucha” y lo digo entre comillas porque sabemos que no es una lucha, tú sabes que cuando vas a la plaza es ir a ver matar a un torero, es ir a ver la muerte de un toro, el sacrificio de un animal y eso no es divertido. Me gustan los rodeos, el hombre se enfrenta con su inteligencia contra la fuerza bruta para dominar a un animal, a mano desnuda, frente a frente, hay uno que pierde pero nadie sale lastimado, y si el vaquero se lastima es porque no fue lo suficientemente inteligente ni lo suficientemente hábil para enfrentarse a ese animal, habrá aprendido la lección pero también tendrá la honra de haberlo enfrentado honestamente, el toreo no es honesto, un hombre que se enfrenta con armas a un animal que lo único que quiere es escapar y salvar su vida no es un hombre, sino un asesino aprobado por una multitud igual de ciega que él”

He de decir que me ha dado la opinión más clara y memorable de una persona al respecto de la tauromaquia (tanto que hube que pedirle autorización para citarlo en ésta opinión, y me lo permitió afortunadamente, aunque me pidió permanecer en anonimato), si bien mi compañero no es un experto en dicho tema, queda de manifiesto que el ver la tauromaquia como un enfrentamiento justo o parejo, está muy lejos de la realidad.

Menciono las corridas de toros porque es algo que causó polémica, pero igual lo pienso de las peleas de gallos, perros, camellos y enfrentamientos por herencias culturales contra los animales que acaban en la masacre de los mismos (como con los delfines en Irlanda o las focas en Canadá). A lo que voy es que para ser cultos no se necesita sangre, para ser osados no se necesita matar, y para demostrar nuestra superación del complejo de Edipo, no se necesita, en absoluto, dar tortura y muerte a un animal, en un acto tan cobarde e ignominioso como lo son las corridas de toros. Por eso, apoyo que ésta barbarie, sea erradicada por y para siempre de éste mundo, por el momento, de nuestro país, México ha sido tan azotado por la violencia que me queda claro que no debemos promoverla más, México es un país de cultura y tradiciones, no necesita tortura para entretenerse, sangre para divertirse ni muerte para satisfacerse. Detengamos esta masacre y votemos en pro de la abolición, hagamos algo contra la violencia si es que pretendemos de hacer de éste país, y de nuestro mundo, un lugar mejor.


L.Ps. Paulina Haro Gutiérrez

Bibliografía
(1) Martin Grotjam: On bullfighting and the future of tragedy. (1959)
(3) López Pinillos, José (1987): Lo que confiesan los toreros. Madrid: Turner.
(4) http://cuidandogaia.blogspot.com/2008/03/algo-increible-un-torero-arrepentido.html