sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad 2011!

A todas las personas que pueden leer ésto porque, de alguna manera, forman parte de mi vida:

Que ésta Navidad venga la paz a sus corazones.
Que se inunden de amor.
Que venga la abundancia a sus mesas.
Y que con todo ello, renazca en ustedes el deseo de compartir, para donar más de nosotros mismos a ésta lacerada humanidad,
De dar, porque el desprendimiento para dar a quien lo necesita es la única manera en que la avaricia y la codicia infinitas, que nos han llevado a donde estamos, pueden acabar,
Y que renazca la humildad, esa que muchas veces dejamos olvidada en el cajón porque es muy sabroso el narcisismo, esa humildad que nos haga reconocer que, a pesar de ser magníficas creaciones no somos más que eso: Creaciones de alguien que un día como hoy hace quiensabecuantosmil años mandó a su hijo a éste mundo para nuestra salvación.
No te deseo que vengan regalos, fiestas o celebraciones, porque no hay fiesta más grande que ésta, porque la celebración debe ir al interior de nuestro corazón y el regalo más grande que te puedan dar, con el nacimiento de Jesucristo, ya te ha sido conferido.

¡Feliz Navidad a todos!
Y ahora.... ¡PÍQUENLE ACÁ!  -------->http://www.youtube.com/watch?v=zFhROG-XYag

lunes, 19 de diciembre de 2011

De la trascendencia

Abraham Maslow, en su libro "Motivación y Personalidad" habla sobre las necesidades del ser humano, iniciando por aquellas que requieren de atención corporal y finalizando con aquellas que se refieren más a la pneuma, como lo es, precisamente, la trascendencia.

Si nos remitimos al diccionario, Trascendencia se define como "Consecuencia o resultado de carácter grave o muy importante que tiene una cosa", más allá de lo "grave" creo que Maslow se refería, precisamente, a la importancia que vamos adquiriendo en determinadas personas a lo largo de nuestra vida.

Las primeras figuras trascendentes son, por excelencia, nuestros padres, oh sí, estén o no estén presentes. Esos objetos totémicos o primarios, conformarán en mucho nuestra futura personalidad, su importancia es vital para el desarrollo de una identidad y cohesión social; son nuestras primeras circunstancias de vida las que nos hacen relacionarnos con el mundo y las que nos forman una idea de qué es lo que nos espera en un futuro. A partir de nuestros padres modelamos nuestro comportamiento, nuestra manera de ser y, sobre todo, nuestras capacidades para salir avantes a los problemas.

Pero ¿Qué carajos tiene que ver todo ésto con la trascendencia? ¡Ah! Es ahí, mis pequeños pececillos, donde la trascendencia tiene su nodo y su inicio, verán: Nuestra importancia en la vida de otras personas está determinada en nuestra capacidad para influirlas, por mucho, nuestra seguridad no será la misma si somos hijos deseados, de una famlia estable y que fuimos acompañados durante toda nuestra vida por figuras reforzadoras positivas que si fuimos hijos no deseados, de familias conflictivas, divididas o padres solteros, o si nos consideran la peor aberración de la vida de alguien. En todo caso, la generalidad es que las circunstancias difíciles saquen lo mejor o lo peor de nosotros mismos.

Si hay una película con éste tema, que ame profundamente, esa es "Megamente": un villano condenado a ser villano porque su situación de vida así lo exigía y es, solamente cuando su precario equilibrio se pone en peligro, que sale de su zona de comfort y entonces comienza a vivir lo que realmente quería vivir y a ser como realmente quería ser. Me pregunto cuántos estamos esperando (o temiendo) esa patada en el trasero que nos haga reaccionar, un golpe de realidad que nos haga imposible volver a la campechana fantasía en la que vivimos y que nos haga decir "Necesito ser más de lo que soy, hacer más que lo que hago, ir más allá de lo que otros han ido".

Plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo son modos de hacerlo, bastante comunes, vulgares y corrientes por cierto, pero formas de trascendencia al fin y al cabo, sin embargo, habemos los que buscamos un poco más y creamos, buscamos nuevas soluciones a viejos problemas, innovamos en tratamientos o pensamos en cambiar paradigmas, no solamente haciendo castillos en el aire, sino comenzando con el propio ejemplo y tratando de arrastrar, en lo personal, trato de ser congruente entre lo que hago, lo que digo y lo que pienso, cuestión básica para facilitarse la vida; de nada me serviría criticar la corrupción si participo de ella, señalar el maltrato animal si soy negligente y consumo productos obtenidos con el sufrimiento de otras especies o señalar lo mal que está el mundo y lo agresivo que se ha vuelto si yo no estoy dispuesta a ser más amable, ceder el paso y dar los buenos días sólo porque sí. Pero bueno jaja, mis anécdotas personales no son de real (ni trascendente -ja- ) interés, de manera que vayamos al desarrollo del tema:

Siendo este asunto pues, tocante a toda ánima humana, nos es más sencillo entenderlo desde las 2 dimensiones del hombre:

Realización Vs Desesperación
Y
Éxito Vs Fracaso

Así, la trascendencia nos ofrece 4 posibilidades distintas para lograrla:

Trascender Realizado y exitoso
Trascender realizado pero fracasado
Trascender en la desesperación pero exitoso
Trascender en la desesperación y fracasado.

De todas, creo que la primera es la que todos buscamos, la última la que evitamos y las de en medio en la que se ubica el grueso de la población, analicemos ejemplos para dejar ésto claro

* Trascendencia realizada y exitosa: Se logra cuando, alcanzando nuestras metas, nuestras satisfacciones personales, sintiéndonos felices, orgullosos y completos con lo que hacemos, logramos un impacto profundo (aunque suene a película) y permanente en las personas, cambiamos formas de ser, de hablar, de ver las cosas, y, a través de ésto, logramos que nuestra visión sea difundida. Un excelente ejemplo de ésto podría ser Carlos Kazuga, director de Yakult México, quien, con una visión diferente sobre el trabajo y pasión por su país, ha logrado una empresa exitosa a nivel mundial que imparte una filosofía de responsabilidad y auto reconocimiento. (Por cierto, les recomiendo ampliamente sus conferencias, mismas que pueden encontrar en youtube)

* Trascendencia realizada pero fracasada: Primeramente habría que definir lo que es el fracaso, y creo que ésto no se refiere a las ganancias económicas sino a en qué porcentaje eres feliz con lo que haces, siendo así, éste tipo se puede definir como aquellas personas que logran un posicionamiento importante en el medio de mercado, en su vida personal o en lo social, pero son inmensamente infelices, un ejemplo (que no estoy segura del todo de que encaje bien porque tenemos de pormedio una enfermedad psiquiátrica como lo es el trastorno bipolar) podría ser Virginia Wolf, escritora exitosísima y un punto de referencia obligado para todos aquellos que se precien de conocer un poco de buena literatura, sin embargo, su vida no fue del todo feliz, y esas mismas circunstancias fueron las que la orillaron al suicidio. Trascendió, definitivamente, tanto en su vida como en su muerte, pero ello no significó, necesariamente, que ésto la hiciera feliz.

* Trascendencia en la desesperación pero exitosa: No siempre la trascendencia se alcanza con trabajo duro y taloneo, de vez en cuando también se necesitan de acciones rápidas, incluso de estrategias formuladas al vapor, y si bien su fama es igual de efímera que su planeamiento, las consecuencias pueden afectar a cantidades enormes de personas, tal es el caso de las estrategias de guerra, cuyos ataque son planeados con días e incluso horas de anticipación pero, si la estrategia es correcta, las consecuencias pueden derivar en cosas tan pequeñas como el apoderamiento de un fuerte o tan grandes como la liberación e independencia de un País.

*Trascendencia en la desesperación y fracasada: Así como algunos políticos famosos, hay quien pasa a la historia no pos sus contribuciones sino por sus metidas de pata, sus absurdos y su imbecilidad crónica. Éstos seres vagan por el mundo con una fama de la que pocos quisieran hacerse, volviéndose objeto de señalamiento, aborrecimiento o exclusión en el mundo, como símbolos de lo erróneo y con pocos seguidores fieles, mismos que son también señalados por el resto de la humanidad. Como ejemplo podríamos poner a Adolfo Hitler, cuya trascendencia fue tan terrible como para iniciar una guerra mundial, realizar un exterminio, hacer que los alemanes fueran señalados como desalmados, hacer que algunas ciudades adquirieran reputaciones que no quisieran (por ejemplo Auschwitz, que pasó de ser un tranquilo pueblo polaco a sinónimo de desesperanza y muerte), pero también de trascender tan poco que, si bien son muchas las células nazis que existen alrededor del planeta, su grupo no alcanza, ni siquiera, al 0.5% de la población mundial.

Habiendo entendido, pues los 4 tipos de trascendencia, podemos entender que ésta es parte vital e inherente del ser humano, y si bien existen condiciones mentales que, aparentemente, sofocan ésta necesidad, lo cierto es que tanto la depresión, la ansiedad, la ira, e incluso, la melancolía, tienen gran parte de su nodo en el problema de la intrascendencia: al no considerarnos importantes a los ojos de los demás, nuestra mente comienza a estructurar defensas o a socavar miedos, dependiendo de nuestras estrategias de confrontación y nuestra fuerza yóica, así, un self constituido pobremente, se verá en detrimento con pensamientos de minusvalía o sentimientos crónicos de abandono y vacío, mientras que un self poco estructurado se verterá en la ansiedad por falta de notoriedad y, posteriormente, en la ira.

¿Quiubo? El asunto no es “Enchílame ésta gorda” ¿Verdad?

Pues bien, existen diversos tipos de trascendencia: Laboral, existencial, personal, familiar, etc. Y se puede ser rotundamente exitoso en una y perfectamente fracasada en otra al mismo tiempo, en mi caso, por ejemplo, creo que la que más trabajo me ha costado es la trascendencia en las relaciones: Puedo jactarme tranquilamente de que en lo laboral y familiar, el impacto que he causado ha sido importante y tengo un peso vital en la gente que necesito tenerlo, sin embargo, el promedio de lo que una persona permanece en mi vida, luego de haber terminado una relación por espacio (es decir, salir de la escuela o de un trabajo) es 3 años; durante el primer año nos llamamos relativamente de manera frecuente, salimos 4 o 5 veces y nos la llevamos bien, posteriormente, las llamadas disminuyen en el segundo año, las salidas se limitan a una o dos y, al final, dejamos de salir, de llamarnos y el contacto se limita a facebook o twitter muy de vez en cuando... Así ha sido incluso con los que se llamaban y se decían mis mejores amigos, situación que para mí ha representado un reto, porque también cada vez que cambio de rumbos, de lugar o que sé que dejaré de frecuentar a una persona, me da miedo el volver a caer en la misma rutina. 

Y debo confesar que, actualmente, ante una transición tan difícil como el abandonar un área donde conocí buenos amigos, gente maravillosa y alguien que me llene de primaveras los ojos, tengo miedo a no trascender más allá de esos 3 años. Sé que el hacerlo a nivel profesional no me costará (porque hasta ahora no me ha costado), pocas cosas se me atoran y soy una fuerte influencia en mis colegas, tampoco en lo laboral, y tengo tanta certeza del reconocimiento en un futuro que, sin siquiera esforzarme, ya ha habido premios, nombramientos y propuestas que lleguen a mis manos sin pedirlo (algunas incluso, sin desearlo), también ha habido decepciones, caídas y fracasos, pero todas han sido para enseñarme valiosas lecciones de trabajo duro, conocimiento y humildad

Quizás, la trascendencia a nivel personal es como el color naranja: No a todos les queda

Saliendo del paréntesis cultural y de mis 5 minutos de autoterapia, creo que, para el ser humano, la trascendencia en los distintos niveles mucho depende de los valores ulteriores de cada uno, de aquello que nos rige y lo que nos mueve a actuar, pero sobre todo de aquello que nos hayan formado interiormente que somos: Si somos gregarios, nos importará lo familiar, si somos sociales, lo social, si somos autodependientes lo laboral y así largamente etcétera.

A final de cuentas, la trascendencia es aquel máximo anhelo humano donde, nos es reconocido, que podremos ser tan solo un pequeño hilo en un tapete, pero que sin ese hilo, no habría podido hacerse el diseño, dar el color, el matiz, la forma, en fin no habría valido la pena poner a trabajar el telar. 

El reconocimiento del otro es algo de lo que nos nutrimos, no sólo porque nos acaricia el ego, sino porque nos dicen “¡Hey! ¿Qué importa si te mueres mañana? Habrá alguien que te pueda recordar, porque yo estaré ahí para perpetuarte” Perpetuarnos en el tiempo, preservarnos indefinidamente, no sólo en la memoria de algunos hombres, sino en el colectivo de la humanidad, y eso, eso es de vital importancia porque es entonces que trascendemos y, así, el hombre alcanza su máximo sueño, su más caro anhelo o su peor pesadilla:

La inmortalidad.

Cheers and a Merry Christmass my dears!!!

martes, 13 de diciembre de 2011

Con la piel en blanco...

Si hay algo que disfruto en ésta vida, es de bañarme..

Sí, sí, entrar en la regadera (o en la tina) y dejar que el agua moje mi cansado cuerpecito después de un ajetreado día de trabajo. No es un placer poco común, tampoco muy exótico, pero es algo que siempre tengo al alcance de mi mano y a dos pasos de mi cama.

Hace un par de días, me quedé sola en casa, era la noche perfecta: La luna en alto, el cielo despejado y estrellado, sin ruidos, preparé la tina, unas cuántas sales, flores, velas aromáticas y un buen libro... siempre he tenido la creencia que, para ser romántico, no hace falta con quién compartirlo.

La bañera es siempre un lugar donde los pensamientos vuelan... donde las imaginaciones se convierten en teorías, donde, en mis pensamientos, se realizan esos sueños de justicia que a veces parecen magros y estériles, es incluso, el lugar donde busco consuelo ante las distintas desilusiones y microtragedias de la vida diaria.

Pero también es, por encima de todas las cosas, el lugar donde entro en contacto con mi piel...

Dedicada a los placeres que me proporciona el conocimiento de la mente humana, pocos son los momentos en que mi cuerpo entra en contacto directo conmigo, sé que tengo una boca que me sirve y me complace, un par de oídos que son mi herramienta principal de trabajo y un cerebro que carbura todo aquello que necesita de ser analizado; pero poco es lo que convivo con el resto de mi humanidad.

De manera que en ésta ocasión dejé el libro de lado y me dediqué a sentir; a darle un momento a mi cuerpo para que me dijera qué era lo que necesitaba, entonces, me di cuenta de cantidad de cosas: Noté que mis pies estaban fríos y cansados, y que me reclamaban por usar tacones la mayor parte del día en vez de unos cómodos tennis. Noté que mis manos estaban tibias y suaves, y que se rehidrataban poco a poco mientras el jabón corría por ellas, me di cuenta que mi espalda había estado jorobada durante mucho tiempo y ahora tomaba un merecido descanso, no sin pelearme por mantener conscientemente, una buena postura y me di cuenta, también, de que mi piel, a pesar del frío imperante, se encontraba a gusto.

Desprendida de todo peso, me sumerjo en la bañera, pero permito que mi cuerpo flore lo suficiente como para evitar ser tocado por cualquiera de sus extremos, y así, suspendida entre la nada, entro en contacto con mi piel... esa parte tan cambiante, que igual tiene la sedosidad de los labios que la resequedad de los talones, la delicadeza de la intimidad que el aguante de las callosidades de las manos y la variedad de pigmentos de mis pecas y lunares, que la uniformidad del pecho y la espalda... todo en sincronía, en perfecta armonía... pero distintas partes todas entre sí.

Salgo de la tina, envuelta en una toalla suave y blanca, sin muchos reparos, me seco el cabello hasta dejarlo sedoso y sin una gota de agua.. me gusta cómo es: suave y sin un sólo nudo, rojo, no del rojo que quisiera y quizás hasta un tanto desteñido, pero así me gusta, al fin y al cabo. Me tumbo en la cama durante un momento y entonces me percato de algo fascinante: Mi piel, tan llena de contrastes hasta hace unos momentos, se ha uniformado al tacto...

Toco mi rostro y siento mis manos...

Las deslizo lentamente por mi pecho y por mis muslos, asegurándome de que no es tan sólo mi imaginación...

Pero no... éste estado de homeostásis está lejos de ser una fantasía y demasiado cerca de la perfección. esa sensación de la piel en la temperatura ideal, la postura perfecta, la hora adecuada, sin ruidos, sin gente, sin bullicio... solamente piel y consciencia... o inconsciente, con ese brillo perfecto, esa suavidad que endulza y el olor suave que de ella emana, como sándalo, como rosas de invierno...

Supongo que eso es lo que pasa cuando compras jabón en una boutique y no en el supermercado.

No puedo evitar la curiosidad de observar lo más que puedo a medida que voy sintiendo: Las manos largas de pianista, los antebrazos, el pecho y los senos redondos, níveos, mi abdomen y el botón cóncavo del ombligo, y mi sexo... y los muslos y las piernas, hasta los dedos de los pies...

Es un placer distinto... que nace de la observación y el tacto pero que va más allá de lo sexual, deteniendose en la pura sensualidad (entendiendo sensualidad como el goce de las sensaciones), sentir, tocar, palpar, y es ese goce, que se equilibra peligrosamente en el filo de lo inocente y lo impuro lo que lo hace tan enhervante: El sentir alejados de la malicia, pero con un toque de provocación.

Conectarse con la piel de una manera distinta...

Conectarse con la propia humanidad de un modo diferente...

Por hoy me he olvidado de mi mente

Por hoy, soy sólo cuerpo, sensación...

Por hoy... escribo con el contorno de mis dedos, aquello que sólo puede ser escrito con la piel en blanco...


viernes, 28 de octubre de 2011

Cosas por escribir

(Sobre cómo organiza su mente una pequeña lacaniana con ideas bogantes y trilladas xD )

Tengo dias queriendo escribir sobre mil temas y nada que termino de organizarme: Quiero hablar sobre la psicogénesis de las parafilias, sobre cómo el hospital civil me robó el corazón en el mal sentido de la palabra y me volvió dura e insensible, sobre la clase de especie destructiva que somos y el por qué nos dimos a la tarea de extinguir 2 especies distintas en un sólo día, sobre la ira femenina o sobre cómo la nostalgia me ha invadido en los últimos días.

Todos son fragmentos sin terminar...

Todas puertas sin abrir...

Quisiera hablar sobre cuando soñaba en ser clavadista, o bailarina de ballet (como lo recordé hoy con el chongo que me hice jajaja), o gimnasta o actriz, o a veces, de cuando quise ser una loba, deseo que me duró casi 10 años.

¿Cómo organiza su cabeza una psicoanalista cuando no es psicoanalista? Creo que mi organización personal tendría que ser limítrofe-neurótica, algo como el tipo 1 que describía Otto Kenberg: Pienso en esas cosas que tanto me gustan, como bailar, cantar, disfrutar con mis amigos y lucirme bajo el reflector, y, por otro lado, el cómo a veces no lo disfruto tanto como quisiera.

También pienso en ese chico que tanto me gusta, pienso en los sonetos que no le he escrito (quizás por decidia, quizás porque aún no sé cómo empezarlos), en los momentos con él y las cosas lindas que hemos pasado (pocas si ustedes quieren, pero bonitas, y algunas, significativas) y, a veces, pienso en que definitivamente no haríamos una buena pareja por muchas y muy variadas cosas.

También pienso de manera continua en la gente que quisiera a mi lado, y en aquella que ya no quiero, en las cosas que debí decirles y no les dije y las cosas que dije sin mucho derecho a hacerlo. Sí, tengo esa mala costumbre de pensar en las respuestas sarcásticas a preguntas estúpidas del pasado. Son cosas que hacen falta por decir.

Pienso en las cartas que se han quedado en mi cabeza sin ser escritas para las personas a quienes me les grabé en el corazón, pero aún no toqué su rostro o su cabello, o también trato de organizar el cómo lo hubiera podido hacer mejor

Total que yo me la vivo conjugando en tiempo "pendejo" xD

La nostalgia es algo que mucho me ocupa, al igual que el odio edípico a la soledad (sí, o sea, ese doble vínculo amor-odio que no termina de definirse por uno o por otro), también es mucho lo que me entretengo en extrañar a mi gorda, y, a veces, a mi propia persona.

Pero no todo es malo, ahí en aquellos rincones de mi mente, todavía vibra la esperanza, verde y pura, que avanza tranquila a medida que lo hacen las letras en una hoja en blanco.

Mi estructura mental, en resumen, sería más bien desestructurada, quizás por eso no escribo lo que yo quisiera... quizás por eso escribo puras pendejadas xD

Salud!!!


martes, 18 de octubre de 2011

¿Panamericanos para todos?

El día de ayer estaba yo muy tranquila, comiendo costillitas como buena glotona que soy, cuando una llamada irrumpió mi domicilio, no contesté yo, pero igual terminé por enterarme del chisme: Era Rosa, amiga de mi mamá, quien trabaja en un hotel en Tapalpa, sede de uno de los deportes panamericanos, el motivo de la llamada fue quejarse amargamente de todas las cosas que hizo el comité y que, a final de cuentas, terminó por joderse a los empresarios y cabañeros, y, con justa razón, se quejó:

Resulta ser pues, que COPAG pidió primero, que todos los hoteles cambiasen sus colchones por un cierto tipo y marca que ellos habían designado, posteriormente, pidió que las habitaciones tuvieran acceso wi-fi, aislamiento de otras áreas... bueno, una muy fuerte inversión que supuso muchísimo dinero para que, a final de cuentas, decidieran que ninguno de los hoteles era digno de hospedar a los atletas y terminaran en las villas panamericanas en Guadalajara, mal hechas, sin internet y con catres, yendo y viniendo todos los días a Tapalpa (que queda a 2 horas de dicho lugar), desgastando a los atletas y habiendo obligado a un pueblo a invertir en algo que, de antemano, no tenían intención de utilizar. A final de cuentas, ni siquiera el público que fue a ver pasar a los ciclistas pudo verlos porque las autoridades no permitieron que los huéspedes pudieran siquiera acercarse al primer cuadro de la ciudad si no tenían boleto... un completo desastre...

La derrama económica no es para la ciudad, ya que los gastos y adquisiciones los realizan principalmente los mismos habitantes de esa ciudad, y las ganancias de los eventos se quedan para los organizadores, es un negocio redondo que deja una deuda magnánima para el pueblo, donde ellos no tienen que invertir y la carga les resta por pagar a quienes menos lo disfrutan; para ejemplo, Grecia, cuyos juegos olímpicos fueron un detonante para la crisis, o Canadá, quien a penas termina de pagar la deuda de los juegos olímpicos del 74...

Me fascinan las justas deportivas, de verdad, y me parece que será una gran proyección a nivel mundial para Guadalajara, pero lo cierto es que la politización de la creación de estadios, villas panamericanas, el regalar boletos a gente que no acude, que la COPAG se quede con boletos para revenderlos, en un acto de infinita codicia y todo lo que a su alrededor gira, han hecho de éstos juegos, más motivo de polémica y saqueo, que de derrama económica.

Quizás mi visión es un tanto limitada, o quizás hablo sólo desde el entripado que la indignación por éstas actitudes me produce, la verdad no lo sé, pero creo que, lejos de ser para todos, son solamente para aquellos que, encantando a la gente con el circo, le roban indiscriminada e impunemente el pan.

Saludos gente bonita.

lunes, 17 de octubre de 2011

Regalos del corazón

¡Feliz Cumpleaños a mí!
¡Feliz cumpleaños a mí!
¡Feliz cumpleaños Chifoskimoskita!
¡Feliz cumpleaños a mí!

Jajajaja, tenía que decirlo, el día 4 de octubre fue mi cumpleaños, pero a penas el sábado, después de 3 años de reveses económicos, dengue y hartas muertes familiares, pude festejarlo,no con el fiestonononón al que estaba acostumbrada, pero una reunión pequeña con amigos cercanos y familia fue más que suficiente.

Casi todos los años, hago una lista de regalos, en las que se incluyen artículos desde muy pequeños hasta muy caros y desde francamente triviales hasta exageradamente caros, digo, al que no pide no le dan, pero éste año decidí cambiar el tipo de regalos que sugerí, por otros de mayor importancia:

Tras 3 años de muchos problemas y visicitudes, mi pobre y vapuleado Yo está francamente hecho pedazos en muchas de sus partes, unas cuántas se han hecho fuertes, sí, pero en su mayoría está fragmentado, por ello pedí regalos del corazón: fotos con personas que quiero, globos porque nunca me han dado uno, chocolates para los momentos amargos y cartas escritas a mano, porque tomarte el tiempo para pensar lo que quieres decirle a alguien, demuestra lo importante que es para ti.

Me llegaron regalos que no esperaba, me llegaron de gente que no esperaba, y me decepcionaron algunos de quien esperaba al menos una mirada y no la hubo... pero no importa... éstos pocos detalles me han dado ánimos y tranquilidad, pero sobre todo, certeza sobre mis afectos y la gente que me ama.

La certeza sobre el amor, es algo que nunca he tenido, pero que, a últimas fechas, me hace una increíble falta, quizás por tanta soledad que ha imperado en los últimos días de mi vida.

Ganas me daban de pedir únicamente un abrazo sincero, una mirada a los ojos, y de alguien en particular, un beso tierno... pero esas son cosas que no se piden ¿No?

A final de cuentas, lo único que importa es que mi corazón se siente pleno, lleno de amor, de cariño... y con una enorme satisfacción por saber que, para alguien, no muy lejos, represento algo más que un par de orejas.

Cheers my dears!

lunes, 3 de octubre de 2011

Chifoskimoskeando

Vida, obra y milagros de una mujer fálica y lacaniana en una sociedad machista

"¡Vivir es increíble!" Reza la propaganda de una famosa compañía de seguros, y no podría estar más de acuerdo con dicho lema, vivir en México es francamente difícil de creer en éstos tiempos y más cuando se ven constantemente salpicados de violencia, inseguridad y ese característico machismo de ésta tierra que cada vez me precio menos de llamar "mía".

La violencia contra las mujeres es un tema que a todos nos atañe, si bien, no soy de esas mujeres que piensan que el que te coman con los ojos en la calle es violencia, (en primera porque las mujeres también nos comemos con los ojos a los hombres y, en segunda, porque con lo poco que me voltean a ver, el que lo hagan me gusta más que disgustarme jajajajaja) sí me he visto agredida física, moral, pero sobre todo intelectualmente por mis compañeros varones.

Ya sean compañeros médicos en el negocio, compañeros de la unidad donde trabajo, subordinados o jefes en mi otro trabajo, o amigos que llegan a venir a ésta casa, todos llegan a incurrir en esa práctica que es denostar la inteligencia femenina, posición que, lejos de incomodarme, como buena psicoanalista me intriga y, en el peor de los casos, me divierte.

Recuerdo que una de las primeras confrontaciones con la consabida frase "Porque él es hombre" fue cuando estaba en tercero de primaria,cuando inquirí el por qué en el reglamento decía que el salón debería estar conformado por un 51% de varones y 49% de mujeres, cuando pregunté a mi maestro el por qué dicha regla me dijo "Porque los hombres son hombres, y ustedes de mujeres no tienen mucho qué estudiar, tienen que ser mamás y eso..." en ese momento la respuesta me pareció un tanto tonta y no me animé a contestar que mi madre trabajaba mucho más que mi padre y no por eso dejaba de ser mamá, pero hoy, a la distancia, me pongo a pensar en la terrible implicación de sus palabras.

Darme cuenta de que no soy una mujer convencional, seguidora de los atavismos de antaño que se han atribuído malamente a nuestro género, ha sido un proceso complicado, duro y ¿Por qué no decirlo? terriblemente doloroso; en muchas ocasiones me ha valido cantidad de soledades, incomprensiones y falta de empatía, pero bueno, supongo que es el precio que se paga por ser libre en igualdad, y aún con su costo tan alto y terrible, no renunciaría a ella, porque, a final de cuentas, éste derecho me ha definido como lo que soy, y creo que, si no lo hubiese tomado conscientemente, mi personalidad no habría permitido que éste permaneciera adormilado mucho tiempo en el rincón del olvido.

Son muchas las frases que he acuñado a lo largo de los años sobre lo que me han dicho que una mujer no debe hacer, tales como: "Siéntate con las piernas cerradas" "Una señorita no dice groserías" "Una mujer no debe ser agresiva"  "Una chica debe darse a respetar" o (la que más ooooooodio y odiaré toda la vida) "Una mujer no debe dar el primer paso, el hombre es conquistador y ella debe esperar a ser conquistada" ¿Conquistada? ¡Ah shingá! Ni que fuera una isla o un pinche pedazo de tierra... Éstas y otras cuantas joyitas han salido de la boca no de hombres, sino de mujeres, lo cual me parece francamente violento, es como si fuera un intento de las propias mujeres por evitar la igualdad y darse una valía propia de la raza humana y no dependiente del género, de los prejuicios o de lo que tengas entre las piernas.

Me he dado cuenta (No sin unos cuantos golpes de cuernos contra la pared) que aborrezco casi cualquier comanda proveniente de un hombre (siempre y cuando no tenga justificación, claro), a veces, incluso, los gestos de caballerosidad me incomodan, y de dejarme guiar ni se diga, jajaja hasta mi maestro de salsa me dice "Espérate a que te marque la vuelta ¡No te mandas sola!" (He de comentar que la Salsa ha sido particularmente reveladora en ese sentido), quizás por eso me es tan extremadamente sencillo ponerme al brinco y al tú por tú con mis superiores (todos hombres por cierto), mis maestros (incluso a uno de ellos no tuve el menor empacho en besuquearlo) o mi familia. Ahí donde las mujeres tuercen las manos (frente a los hombres) yo las empuño o me las llevo al pelo y voy volteando miradas de abajo a arriba, con la cabeza bien en alto y pisando fuerte con mis tacones del 15.

Alguien recientemente me dijo que había sido forjada con una personalidad fuerte, alguien hace un poco másde tiempo, me dijo que si me hubiesen nombrado por mi personalidad, seguro me hubiese llamado "Armanda" (Sí, como en "El lobo estepario") por mi franca actitud de muchacho, y alguien más me dijo que silvestre, amazona, fálica y calzonuda eran todos en conjunto términos que no alcanzaban para describir mi tozudes (¿Por qué iba a escribir gozudes? jajaja noooo si el que hambre tiene...). Quizás los 3 tengan razón, o a lo mejor los 3 están a medio camino entre la razón y la incomprensión de alguien que es, por mucho, caricaturesca y, por otro tanto, absolutamente fuera de lo común, o quizás todos estamos equivocados y hablamos desde nuestra propia identificación proyectiva...

Las mujeres fálicas solemos tener ese problema: nos perciben amenazadoras, castrantes, frustradas, deseosas de renegar de nuestro género y mostrar nuestra tan vergonzosa debilidad y ¡No! Lo recalco con mayúsculas: No somos nada de eso, actuamos distinto, sí, no nos gusta que nos manden sí, somos agresivas, MUCHO! pero eso no nos hace unas bossy bitches ni mucho menos, simplemente, creo que nos hace seres un poco incomprendidos por el grueso de la sociedad.

Las europeas han adoptado ésta actitud desde hace muchísimos años, mientras que en latinoamérica y, en especial en México, aún es mal visto, pero bueh... habemos las que no podemos hacer nada por evitarlo jajajaja, dense de santos que no traigo el cabello corto, que no me visto sólo con pantalones y camisetas y que no creo que los hombres deben estar bajo mis pies, por el contrario, estamos para complementarnos... sólo que a veces una quiere tomar roles distintos y quiere compartir también lo que se siente tener el poder un ratito.

No sé si ésta humilde opinión tenga algún grado de validez más allá del que yo le confiero, para ser franca, tampoco me importa mucho, lo que sí, es que me siento muy orgullosa de decir que, aquí desde mi trinchera, resisto los embates de una sociedad machista, afotunadamente, me conservo lo suficientemente lacaniana, para burlarme al respecto.

Cheers for my birthday my dears!!!




viernes, 16 de septiembre de 2011

Ella y Él


(Relato del imaginario de un encuentro en lo real)


Ella se recargó en el pecho de Él, mientras la rodeaba con sus brazos, suspiró lentamente, entrecerró los ojos un momento y luego, con ese tono de voz que tanto Él tanto temía, pero en Ella sonaba extrañamente calmo y familiar, habló:
-Entonces... ¿Es así?
- Sí...-Djjo Él, aún sintiendo que las palabras se resbalaban por su garganta, en contra de su voluntad- sólo así

Ella asintió, sonrió un poco y se estrechó a su pecho, lo tomó de los brazos apretándolo y Él puso su barbilla sobre el hombro de Ella.


-¿Qué pasa, petite souris?

Ella rió levemente, le hacía gracia el apodo ya que Él, nunca había sido muy fanático de los roedores y Ella, definitivamente, no era chiquita en ninguna de las dimensiones pensables ni posibles.


- Nada mein liebe, no es nada... quizás sólo que lo imaginaba distinto

-¿Distinto, cómo?
- No sé, distinto... a lo mejor más duro, a lo mejor no tanto... Nunca cubro mucho de mí, lo sabes, pero ésta... ésta es una forma de desnudez que es extrañamente intimidante y extrañamente íntima.
Ella le tomó los dedos y comenzó a juguetear con ellos, Él le hizo algunos cariños en la mano y le sonrió sin que Ella lo percibiera.
- Es extraño, ¿Sabes? Verse desde los ojos ajenos te abre los propios a una nueva realidad
- No es la primera vez que alguien lo hace
- Es la primera que lo hace alguien a quien yo ya vi de ésta manera, a quien conozco, quiero, admiro y respeto, y que lo hace a petición mía

Él rió un poco incómodo; hasta ahora, había entendido no sólo la responsabilidad, sino la impredictibilidad que llevaba consigo hacer interpretaciones a los amigos, tabú por demás vetado y mal visto en el psicoanálisis, más aún, hacerlo con un método que implicaba proximidad física y, para rematar, siendo consciente de que Ella sentía algo más que simple y llana amistad. Sin embargo, aún faltaba que comprendiera que el temor que se desarrollaba en su interior, iba más allá de las 400 reglas que habían roto y de las restantes que estaban deseosos de romper:

Temía interpretarla, porque sabía que lo estaría, a su vez, analizando y esto lo dejaría aún más expuesto que antes, temía que Ella no aguantaría, le rompería el corazón y la lastimaría,  y esto lo asustaba porque, si bien Él no la amaba, le tenía mucho cariño. Y temía, también, a ser juzgado y condenado por los caprichos de Ella si daba un paso en falso, sabía (o al menos así lo pensaba) que Ella defendería sus ideas y acciones como gata boca arriba, y lo juzgaría abiertamente, además, tenía fama de psicoanalista implacable y puntillosa, no se la dejaría pasar tan fácil si metía la pata.

Ella por su parte había pasado de la angustia al miedo, a la ansiedad y, posteriormente, a la pasividad: la descarga de adrenalina había sido masiva y estaba demasiado agotada para cualquier cosa, incluso, para pensar en todo lo que Él le había dicho. Esto, de golpe, le había hecho ver la realidad y le había echado luz a aquellas tinieblas que le habían atribulado el corazón durante tantos meses, aunque hora no sabía qué paraje era más desolador: la espera en el quizás o la terrible certeza de que nunca hubo una posibilidad.

Suspiraron ambos, Él de alivio, Ella atorando un beso ahogado... Ella soltó una lágrima en silencio y Él se quedó inmóvil sin saber qué hacer: éste era el momento que, secretamente, ambos habían estado evitando por las implicancias que en el llevaban.


 ...Ella le sonrió y Él le devolvió la sonrisa, lo tomó de las manos mientras sentía su respiración por encima del hombro; estaban inmóviles, expectantes, no se veían a los ojos, pero sabían que habían visto más allá: en lo profundo de sus almas, que habían sondeado sus miedos y culpas, sus vergüenzas, sus demonios, pero también las cosas hermosas que yacían ocultas a los extraños.

Ella dio una pequeña palmada en la mano de Él, indicaba que el tiempo había sido el justo y era momento de partir, se incorporó, se puso la bata mientras miraba esos ojos que, sentía, podían volverla alabastrina aún ante las verdades más veladas. Él le devolvió la mirada, y vio unos ojos tristísimos, que sin embargo, tomaba fuerza de cada uno de sus fragmentos para constituirse como una entidad fuerte y completa.

Ambos se dirigieron una sonrisa sincera, en medio de un silencio interna e intuitivamente convenido. Ella le extendió los brazos y Él la abrazó, Ella pudo sentir los dos corazones latiendo a la par, mientras Él se enfocó en la respiración acompasada, que le indicaba que la tormenta se encaminaba a su fin.

Ella le revolvió el cabello, le sonrió abiertamente y finalmente habló:

- Gracias por éste día, fue maravilloso y revelador ¿Te veo mañana?
- ¡Claro! Temprano, sirve que te traigo el libro
- Y la película
- ¡Y la película!

Rieron un momento, Ella lo tomó de las manos, dudó un segundo y le plantó un sentido beso en la comisura de los labios, Él simplemente, la dejó hacer sin responder...

- Entonces, hasta mañana
- Hasta mañana, descansa petite souris
- Descansa mein liebe

Ella se encaminó a la salida del hospital, mientras Él la veía desde la puerta de su cuarto, pensando en que, en un futuro, seguirían siendo buenos amigos, mientras Ella, a su vez, sentía el peso opresor de las esperanzas que corrían como arena entre los dedos y ahora, tenía la certeza de que el último grano de ésta se le había escapado permanentemente y sin remedio de las manos… Todo había pasado como debería, y, puntual, el reloj que marcaba el tiempo que les quedaba, había comenzado su inexorable cuenta atrás.






martes, 23 de agosto de 2011

Así, sólo así...

  Hurgando, espulgando y depurando mi correo, encontré éste poema que escribí hará unos... 4 o 5 años quizás, no lo recordaba, pero releyéndolo me gustó, me trajo recuerdos y es por ello que decido colgarlo, les dejo con ésta creación de mi oxidada pluma:

 

ASÍ, SÓLO ASÍ

Así… sólo así puedo tenerte
En un suspiro pequeñito
En un resquicio de mañana
Que en su pacífico solaz
Se da tiempo de verte
En un suspiro, un gemido, un grito
Un beso profundo, una palabra vana
Una mirada profunda y un beso fugaz.

En un rincón entre el cielo y el infierno
Se funde tu alma con la mía
En danza melodiosa, en cruda sinfonía
Con el dominio que rechazo y la sensualidad que me ata
Calor de verano y frío de invierno
Que me da la alegría
Y una lenta agonía
Que me da la gloria y en un instante me mata

Porque no eres mío
Ni tuya puedo decirme
Pero me perteneces más que a nadie
Pero soy la condena que arrastras como un lastre
Porque somos cruz y desafío
Contra el tiempo que corre firme
Entre las sábanas y el aire
Como simbiosis entre matiz y contraste

Tus caricias, tus palabras
Tus besos ahogados
Los estertores potentísimos
Y después… y después no hay nada
Las lágrimas que no ves
Que me corren ácidas y magras
Y los sueños enterrados
Inalcanzables, magníficos e íntimos
La tristeza… tácita y callada
De quien entrega el alma una sola vez

Pasa la tarde…
Me enjugo el llanto a medida que el sol va bajando
Cuando los carmines y dorados me envuelven el cabello
Y respiro de la noche un hálito desesperanzado
Mientras cae afuera un aguacero…
En mi cama, imagino tu cuerpo que aún arde
Mientras mi cuerpo y sentidos se van entregando
Mientras mis ojos lanzan un último destello
Y en un suspiro, plácido y cansado
Te digo quedamente… que te quiero…

jueves, 18 de agosto de 2011

Sobre los acosadores


Sobre los acosadores

(De la mala tolerancia a la frustración, la dependencia y el deseo)


Stalkers, pegostes, molestias, tapetes, pioresnadas, bordercitos, dependientes, llámenlos como quieran: los acosadores abundan y todos hemos sufrido de sus engorrosas consecuencias, ya sea porque nos saturan con llamadas, nos postean en el face, se aparecen hasta en la sopa o de plano no nos dejan ni respirar, son una plaga en crecimiento y, lo peor del caso, una de esas experiencias de vida inevitables, incontables, pero, sobre todo interesantes.

¿Y cómo o por qué son interesantes? Bueno, queriditos... todos hemos sido acosados, pero también hemos sido acosadores

chan Chan CHAAAAAAAN!!!

En lo particular, tengo suerte para encontrarme (o -dijera mi analista- inconscientemente buscarme) hombres acosadores que, pasada la relación (o la no relación), gustan de hacer despliegue de su falta de control de impulsos, pero bueno, todo tiene su lado positivo, de manera que de ellos (y de algunas cuantas acosadoras de mis amigos) tomaré ese abanico para exponer las distintas caras del acoso:

Acosador discreto: Es ese individuo (o indiviua) silencioso, no gusta del escándalo, prefiere verte desde la esquina cuando vas a tu trabajo, ya sea que se quede con cara de embelezado o te zorree de pies a cabeza, te roza la mano a accidentalmente cada que estás cerca, le da "like" a tus publicaciones y, por lo general, podría pasar desapercibido de no ser porque cada que está cerca sientes como si te desnudaran con la mirada y estuvieran a punto de atacar.

Acosador meloso: Te da cartitas, te visita, te lleva cuanto detalle y chunche se encuentra que le parece ad hoc a tu personalidad, te dice lo bueno que eres, lo lindos que son tus ojos o lo bien que te ves. Suelen ser más molestos que otra cosa, la bronca es cuando viene el rechazo, ya que resultan estar cargados de esas personalidades histriónicas, llenas de drama, llanto y moco tendido.

Acosador violento: Uf! El tipo más difícil de todos; sus actividades acosatorias van desde llamadas telefónicas, seguirte a todas partes, hacer panchos y escenitas si te encuentra con otra persona, cometer actos vandálicos con tu casa o posesiones, o hasta atentar contra la vida de tu mascota, tu vida o la del acosador (a) en cuestión.

Una vez divididos en los 3 grandes tipos (porque hay infinitas variantes entre ellos), podemos dedicarnos a entrar en los escabrosos detalles:

La celotipia, descrita innumerables veces por Freud y Kenberg, tiene sus orígenes en la etapa edípica y en la formación de la tolerancia a la frustración, a grandes rasgos: la inseguridad provocada por la mala resolución de este conflicto, la amenaza flotante del abandono de la madre y la imposibilidad para confrontar al padre, resultan en una personalidad limítrofe o en una estructura limítrofe de la personalidad (borderline) y, a falta de límites, no entienden ni empatizan con nuestros sentimientos aún cuando a todas luces les digamos "BASTA!".

"Pero por qué?" Es la pregunta que suele rondarnos la cabeza "Por qué se enganchan conmigo y por qué me pasa esto a mí?" La respuesta es más bien complicada y larga, así que trataremos (las voces en mi cabeza y yo jajajaja) de resumir y dar una visión general de como ocurren estos enganches emocionales.

El acosador comúnmente está buscando un depositario de sus afectos, sean éstos necesidades de amor no cubiertas, deseos de venganza contra padres o ansiedad ante la búsqueda no exitosa de la pareja. Cuando encuentra, entonces, un depositario, se prende de él porque resulta un canalizador y, relativamente, organizador de la personalidad, porque de un modo u otro, la poderosa descarga emocional ya no es vivenciada sobre figuras amenazantes como los padres, sino que se traslada a afectos que ellos mismos han elegido, por decirlo de alguna manera, se han autoimpuesto y, por tanto mejor manejable ya que, aunque el rechazo parental es revivido por la persona, el rechazo del nuevo objeto es relativamente esperado y secretamente, deseado.

Siendo así, el trámite del rechazo es menos engorroso, si bien la persona se muestra mucho más insistente, tenaz y persistente, una vez que se ha dado cuenta que el depositario del afecto no lo recibe con agrado, y no logra apropiarse de sus objetos internos, sobreviene la sensación de vacío, incomprensión y, finalmente, el abandono del esfuerzo por apoderarse del otro; no sin la correspondiente dosis de drama, claro está.  Dicho trámite puede darse por dos motivos: el acosador se decepciona ante los desaires del acosado, o bien, encuentra un nuevo acosado para convertirlo en catalizador de los poderosos sentimientos que vive dentro de sí.

Ahora bien, es cierto que son harto molestos, pero creo que tendríamos que entender la naturaleza de éste fenómeno desde el otro lado, a fin de ser más empáticos y, también, de estar menos ansiosos a la hora de enfrentarnos a alguien así, digo, todos tenemos nuestro corazoncito y el que uno se convierta en acosador no es de gratis; todos en algún momento lo hacemos en menor o mayor grado, sí, no se hagan: revisar el face de la otra persona, checar si se encuentra en msn, “casualmente” pasar y aparecerte en su camino, investigar sus colores y comidas favoritas y toooooooodas esas cosas que uno hace cuando está enamorado, son, en parte, actitudes de acoso, aunque las controlemos y mantengamos en secreto para nosotros mismos.

Los acosadores esconden tras de sí, muchísimo dolor y abandono; suelen provenir de familias disfuncionales, separadas, abandónicas y/o de padres refrigeradores, es decir, fríos, distantes y poco empáticos ante el niño o niña en cuestión. Imagínense pasar su primera infancia sin alguien que juegue con ustedes, que regrese las expresiones divertidas o que se interese en aquello que les gusta, alguien que funja simplemente como proveedor y objeto de miedo (el nombre del Padre, según mi adoradísimo Lacán) ¿Qué sucede? Pues que no tendrían un punto de referencia, tal como éstas pobres personitas no lo tienen, entonces, si no lo tienen, no pueden hacerlo propio y lo andan buscando en otras personas; vamos a poner un ejemplo sencillo ¿Ok?

Supongamos que ustedes están en medio de un bosque donde está nevando como la fregada, después de vagar por días sin tener nada qué comer, con muy poco agua para beber y nada con qué cubrirse, una persona llega y les ofrece un poquito de chocolate caliente, unas galletitas y una chamarra, después de 15 minutos en el interior de su casa, quieres darle un abrazo de agradecimiento a la persona que hizo esto por ti… y la persona se espanta, se enfada y te expulsa de nuevo a la nieve y al frío, despojado de chocolate, de galletas y chamarra; está cañón ¿Verdad? Bueno, en proporción eso es lo que sienten éstas personas… Terrible ¿No?

El sujeto está siempre, invariablemente, sujeto al deseo,  y el deseo en éste caso, radica en el hecho de desear y sentirse deseado, el otro anhela convertirse en ese “obscuro objeto del deseo” (jojojo) y, así mismo, que el otro se convierta en una constante deseable. El amor es el objeto faltante en ésta diada, porque se convierte en una búsqueda obsesiva de cubrir una necesidad, ya qué, aún si el otro sujeto le brinda su amor, el paciente llega a dudar de que éste sea real o sincero, por lo que intenta asegurarse de que éste exista, primero, a través del elogio y la cumplimentación y, posteriormente, a través del seguimiento y el acoso.
Esto es, digamos, la parte “regular” del acosador, sin embargo, hay los que transgreden los límites y llegan al punto de la violencia, ya sea contra el otro o contra sí mismos:

Recuerdo particularmente a un ex, quien, luego de haberlo mandado a volar 15 días después de empezar una relación con él, me llamó amenazando con cortarse las venas, yo, como buena escuincla preocupona de 16 años, salí corriendo a su casa como alma que lleva el diablo, claro que, al llegar, se había cortado las muñecas… como con una hoja de papel y había llenado la pared con las 3 gotitas de sangre que le salieron, claro, me fui echando pestes, ajos, sapos y culebras, me la volvió a hacer 2 veces y a la tercera le dije “¿Sabes qué? Si te quieres tirar del 5º o del 14avo o del 90 piso de un edificio me importa una pura y dos con sal, haz lo que se te venga en gana, ya si vives, si mueres o si te quedas zombie, me vale madres!!!” no me dejó de acosar, pero, al menos, dejó de creer que iría a su rescate cada vez que me chantajeaba con esto.

Los hay más extremos, como en esa película donde “Atracción Fatal” donde una amante, enfurecida con el desdén del otro, decide hervir el conejo-mascota de la hija de éste, y hay quienes hierven conejos, quienes envenenan perros, rayan coches o hasta agreden verbal y físicamente a la familia de la otra persona, todas unas joyitas, en éstos casos, lo único que queda es ampararse legalmente, ya que no son personas que estén muy dispuestas a entrar en tratamiento ni tienen la facilidad de entender que no los queremos, no entenderán con un rechazo y difícilmente dejarán de molestarnos sólo porque sí, hace falta protegerse y, ante éstas circunstancias no hay de otra.

Amor y obsesión… qué fácil es perderse en la delgada línea que los separa…

Ya para terminar, sólo quiero decir que bueno, los acosadores son una lata y una plaga, pero también detrás de todo acosador hay una razón básica y digna de ser atendida, una necesidad de todo animal, sea o no humano: Amor… no lo olviden, los dejo con mi frase favorita de Sigmund Freud:  “La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.
Ténganlo en mente gente bonita.
Saludos, buenas noches y buena suerte.

viernes, 12 de agosto de 2011

...Dolencias...

Con el corazón desnudo y con el alma envuelta, a penas, en el consuelo frío que brinda una mirada helada y honesta, busco trazas de ti enmedio de la madrugada... Sin rastros... sin nada...

Me prometiste... me prometiste que algún día me cuidarías... que nada pasaría... que tantas cosas serían para mí... y hoy pregunto ¿Dónde estás? ¿Dónde? ¿Dónde los ímpetus? ¿Dónde las ganas? ¿Dónde las promesas, los suños? Todo ha quedado en nada...

Y encajo de cuando en cuando, tu figura en una mariposa, que revolotea juguetona a la par de las aves, roza las flores y el agua... y aún maravillada con su vuelo, debo confesar que siento rabia... ¿Por qué si prometiste cuidarnos no estás? ¿Por qué te has ido? ¿Por qué ya no tengo un consuelo a dónde mirar? ¿Por qué sólo encuentro silencio cuando busco respuestas, afanada en algo que pueda hacerme tener ganas de volver a empezar?

Pero no... tú no conoces las dolencias de los otros; ¿Cómo podrías? Si siempre te refugiaste detrás de la mirada adusta, poco empática y distante...

¿Recuerdas lo que me dijiste aquella tarde cuando no pude, sino de rodillas, ponerme a llorar? "¡Basta! -con voz dura- son tonterías, estupideces, los que lloran son idiotas y nunca llegan a nada" Sí... aún las recuerdo... y sí... aún queman en el alma...

Tú me dijiste que a todo santo le llega su fiestecita, que todo tenía un motivo, que toda espera tenía un final... y mírame... con la fe perdida, con el cuerpo enfermo, con el corazón roto, cansada de esperar, y esperar, y esperar sin que nada ni nadie se vuelva para mirar, sin que note éstos ojos que tantas veces viste triste y no te dignaste a consolar.

El mundo es horrible... y no por la gente cruel, sino, por aquellos que viendo la crueldad, no hacen nada...

Fui aquella que cumplió tus expectativas y tus sueños: hija ejemplar, hermana modelo, estudiante premiada, versada en artes, mujer hogareña, grácil, dulce, educada... ¿De qué sirve todo eso? Si enmedio de mi soledad, no tengo nada.

Estoy enojada con mi situación, con mi vida, es cierto, pero también contigo por hacerme creer que, en algún lugar de la tierra, latían todavía los corazones buenos, que me abriría camino ante las visicitudes, que tenía y contaba con alguien más... pero supongo que para eso no son buenos ni pies de barro, ni brazos de cristal.

¿Mi alma? Antes incorrupta e intacta, se ha visto macerada, mancillada, escupida y humillada, por llevar el camino que me enseñaste... a veces... llego a creer que me odiabas, que envidiabas aquello cuanto tuve... y aquí estoy... siendo depósito de una fracasada... fracasada en mí... esa es la palabra: fracasada

Son ya 3 años de incertidumbre y soledad que me carcomen, sin un guía, sin un maestro o un amigo a mi lado, tú sabes cuántos se han ido, tú sabes por qué no se han quedado...

Y luego... y luego recuerdo esas tardes juntas, tejiendo y bordando, recuerdo las compras y los chiqueos, recuerdo uno que otro juego... y tu voz... cascada, vieja... pero dulce y buena, diciéndome "Te quiero" justo antes de que mueras y te vayas... sí... aún estoy desconsolada... porque te extraño y te amaba y aún lo hago. Pero me siento indefensa y que mis esfuerzos son todos vanos, y me pregunto cómo es que tú hacías para todo sobrellevarlo..

Quisiera abrazarte... besarte... que me dieras un beso en la frente y luego una fuerte palmada, y que me dijeras que no llore, que no sea tonta, y que todo se resuelve y todo se sana... pero es que ahora me siento tan sola... y tengo que decir... que ahora y siempre, se te extraña...


domingo, 7 de agosto de 2011

La vida no es justa...

Si algo he aprendido a trancazos y a la mala, es que la vida no es justa, ni bonita y, a veces, también me pregunto si vale la pena vivirla.

Todo alrededor de lo que giran las grandes cosas son injusticias per sé: la distribución de los bienes materiales, los reconocimientos a una labor, los empleos, la supervivencia, incluso el amor. Todos bienes y momentos deseados, todos valorados, pocos, muy pocos, realmente alcanzados.

La justicia... Qué es, a final de cuentas, sino una diosa veleidosa y corruptible, que a todos nos guiña el ojo y a muy pocos les concede sus favores?... Es un término tan conciso y a la vez tan errático que bien podría rayar en lo psicotizante, la justicia es una veleta, una utopía, un Wallden Dos para acabar pronto: deseable? sí, necesaria? definitivamente, procurada? todo el tiempo, realizada? pocas y contadas ocasiones, porque el ser humano es, por naturaleza, envidioso y artrero.

Como ejerciente (existe esa palabra?) de una profesión intrínsecamente humanista, me veo obligada, o quiero obligarme a pensar que la "raza dominante" es en esencia bondadosa, tendiente a su propio bienestar y a la homeostasis; sin embargo, existen personas que me hacen dudar fuerte y francamente de éste postulado, con sus acciones, sus actitudes, sus palabras, sus afectos y convicciones, gente promotora de la injusticia, negligente y artrera, esas personas que convierten la sana preocupación por uno mismo en un narcisismo maligno o en franca sociopatía.

Si la vida fuese justa, muchos poderosos ahora no tendrían poder, pero eso tampoco significa que tendríamos que someternos a un nuevo orden, a mi entender, justicia sería simplemente que nos encontrásemos en igualdad de posibilidades y nuestras decisiones fueran recompensadas por ser las adecuadas para el mayor bien común con el menor esfuerzo o bien, castigadas por ser culposas, dolosas o malintencionadas.

Esa utópica fantasía ha sido imposible de alcanzar gracias a las infinitas codicia y envidia del ser humano, sin ellas, probablemente sería más sencillo voltear a ver a nuestros semejantes. Sin embargo, nos hemos vuelto glotones compulsivos, hambrientos de poder, dinero o cosas, una casa grande no es suficiente, la queremos con piscina, un buen auto no es suficiente, lo necesitamos de lujo, nuestra piel no es suficiente necesitamos ropajes caros, una comida balanceada no es suficiente, necesitamos cosas chatarra... Todo esto nos ha envuelto en una vorágine de consumismo, telarañas mentales que nos hacen desear más y, a fin de hacerlo, nos aliamos a otros para cometer fraudes, abusos, a saber: injusticias.

Sin embargo, todos conocemos la frase "ya era justo y necesario" que igual puede aplicar para un reconocimiento a la labor que para un buen corte de pelo... A veces la llamada "justicia divina" hace acto de presencia cuando comenzamos a olvidarnos de lo mundano: justa es una tarde con amigos, por el mero gusto de disfrutar, luego de arduas jornadas de trabajo juntos; justas, son las palabras que se dicen luego de una pelea, donde reconocemos nuestros errores y faltas ante el otro, justo es un llanto bien llorado por un dolor vivido, así como justa es la risa y la cólera para un alma que las necesita.

Justa es una tarde para liberarse y dejar salir pulsiones...

Justo es un momento de paz enmedio de la madrugada...

La vida no es justa, para nada, a veces ni bonita... Pero es gracias a esos momentos que vale la pena vivirla...

lunes, 18 de julio de 2011

Nocturno Miedo

Ésta no es una creación mía, sino de Xavier Villaurrutia, mi poeta favorito, por cierto, pero decidí poner ésta entrada por lo hermoso y particular del poema, altamente analizable, espero desmenuzarlo en comentarios posteriores, con ustedes Nocturno Miedo

Nocturno miedo
Todo en la noche vive una duda secreta:
el silencio y el ruido, el tiempo y el lugar.
Inmóviles dormidos o despiertos sonámbulos
nada podemos contra la secreta ansiedad.             
Y no basta cerrar los ojos en la sombra
ni hundirlos en el sueño para ya no mirar,
porque en la dura sombra y en la gruta del sueño
la misma luz nocturna nos vuelve a desvelar.             

Entonces, con el paso de un dormido despierto,
sin rumbo y sin objeto nos echamos a andar.
La noche vierte sobre nosotros su misterio,
y algo nos dice que morir es despertar.             

¿Y quien entre las sombras de una calle desierta,
en el muro, livido espejo de soledad,
no se ha visto pasar o venir a su encuentro             
y no ha sentido miedo, angustia, duda mortal?

El miedo de no ser sino un cuerpo vacio
que alguien, yo mismo o cualquier otro, puede ocupar
y la angustia de verse fuera de si viviendo             
y la duda de ser o no ser realidad.

lunes, 30 de mayo de 2011

Del Fanatismo religioso


MEJORES QUE JESUCRISTO
(Del fanatismo religioso, la dependencia y la adicción)


                Durante largos años, la religión ha sido motivo de polémica alrededor del mundo: Judíos contra cristianos, testigos contra católicos, cualquier rama del Cristianismo contra cualquier rama del Islam, cualquier rama del Islam contra todo lo que no sea Islam y todos contra el satanismo y sus derivados; así pues, todas las religiones se precian de ser amantes de la paz y respetuosas de los otros, pero pareciera que su respeto llega hasta donde el otro difiere.

                Aclaro: no hay por qué generalizar, nótese que en ésta humilde (y larga) opinión se habla de los fanáticos religiosos, especie que ha proliferado a últimas fechas (así como a los fanáticos ateos, de los que en su momento se hablará al respecto) y que cursan con las mismas características de un adicto al sexo, al juego o a cualquier sustancia ilícita, por ello, utilizaré el término ADICTO A LA RELIGIÓN.
               
Para fin de entender y delimitar del grupo que estamos hablando, definiremos los criterios que caracterizan a un adicto a la religión:

1)      Se jacta de tener habilidades, entendimiento y conocimiento; prueba todo esto de que está de posesión de la verdad, por ello, ataca a los creyentes de otras religiones, de manera activa o pasiva por creer que sus principios son los únicos que se encuentran en el camino correcto.

2)      Cita las escrituras todo el tiempo, tanto, que es difícil llegar a hablar con ellos sin tocar el tema de la religión, muchas veces sus respuestas se limitan, casi exclusivamente, a citas de las escrituras.

3)      Consideran que sus líderes, pastores o profetas tienen dones, revelación y autoridad y por lo tanto, nadie les cuestiona porque eso sería dudar de Dios. El líder o los líderes tienen un don especial que no tienen los demás miembros.

4)      Existe un pensamiento de ser perseguidos, acusados o señalados por su manera de practicar la religión, muchas veces, se enclavan en el pensamiento de que el mundo es malo y ellos no son como el resto del mundo (particularmente pecador). Atacan a los no-miembros y alardean de las actividades de su propia religión

5)      Poseen en sí mismos una naturaleza punitiva. Confiesan delante de otros sus pecados. Expulsan o censuran y castigan en otras maneras, creen que el seguir a Dios es tarea difícil donde la renuncia a todo y a todos es la mayor peculiaridad

6)      Ante la menor vacilación sobre el cumplimiento de una norma o la negativa a una renuncia, se llenan de angustia y temor a la reprimenda o el castigo divino. Su búsqueda de la observancia de la ley divina es obsesiva y, en algunos casos, compulsiva

7)      Los adictos tienen que dar el máximo servicio y en muchas ocasiones se desgastan y no pueden pensar claramente; convirtiendo el servicio en una obligación que se encuentra por encima de sí mismos y su salud.

8)       Por dentro de sí mismo se siente un vacío, pero al exterior presentan cara de felicidad y de paz.

9)       Al igual que un adicto a cualquier sustancia, harán lo posible para obtener lo que desean, sea el convencimiento de un nuevo miembro de su religión o secta, un lugar donde puedan asistir al servicio o un líder religioso, pastor o sacerdote.

10)   Las reglas distorsionan el propósito de Dios. En el lugar de Dios, las reglas refuerzan la adicción: todos hablan de lo mismo, se visten de igual manera. No hay espacio para la individualidad. La fe consiste en reglas y más reglas, el rompimiento de cualquiera de éstas supone pecado e impureza.

11)   Se hace un despliegue exhibicionista de las bondades de la religión, buscando afanosamente el demostrar cuan fieles son a ella a través de todos los medios posibles

12)   Evita (y busca que los otros eviten) cualquier otra expresión del arte, la cultura, la tecnología, la naturaleza y los avances científicos sean vistos como tales si éstos no son basados en las escrituras sagradas

13)    Categoriza a otros, generaliza, da nombres, fabricar estereotipos para no hacer caso a sus creencias, desacreditando y devaluando su ejercicio.

14)   Se alejan de su familia, sus amigos o conocidos por diferencias religiosas

Existen, además de éstos 14 criterios, uno que podríamos considerar enteramente por aparte que es lo tocante a la sexualidad, sin embargo, para evitar meternos en arengas y alargar más éste escrito, me limitaré a la teoría de la adicción.

Freud, en “El malestar en la cultura” nos dice (palabras más, palabras menos) que tal como nos ha sido impuesta, la vida nos resulta demasiado pesada, nos depara excesivos sufrimientos, decepciones, empresas imposibles. Para soportarla, no podemos pasarnos sin lenitivos. Existen 3 especies de éstos: 1) Distracciones poderosas que nos hacen parecer pequeña nuestra miseria; 2) Satisfacciones sustitutivas que la reducen o bien        3) Narcóticos que nos tornan insensibles a ella. Alguno de cualquiera de estos remedios nos es indispensable; también la actividad científica es una diversión semejante. Las satisfacciones sustitutivas como nos la ofrece el arte son, frente a la realidad, ilusiones, pero no por ello menos eficaces psíquicamente, gracias al papel que la imaginación mantiene en la vida anímica. En cuanto a los narcóticos, influyen sobre nuestros órganos y modifican su quimismo. Aún con la especificidad de cada uno, no es fácil indicar el lugar que en esta serie corresponde a la religión. Tendremos que buscar, pues, un acceso más amplio al asunto.

                Primeramente, hemos de dividir el origen de la decisión de la adicción en

a)      El recurso al que se apela (Seducción, sustitución o intoxicación)
b)      El carácter regresivo y de fijación de cada uno

Conforme mayores sean los recursos de la persona, es decir, tengan un carácter simbólico-sustitutivo, fijado en la función de la palabra (El humor, la ciencia, el arte o la religión) y menormente en función del objeto pulsional será más factible que se enganche en los primeros.

Luego entonces, la religión se convierte en la metáfora de la satisfacción imposible, sin embargo, no podemos ignorar que el adicto a la creencia religiosa intercambia el objeto pulsional al sublimar la función de la intoxicación fisiológica por la intoxicación mental y agrega el poder de un terrible significante: El temor a Dios.

El temor a Dios, relatado bellamente en la Biblia y analizado sesudamente por Lacán en el seminario 3, nace de la tragedia de Atalía, la reina temible que era enemiga del Dios de Israel, quien visitaría al sacerdote Joab para derrotarlo, siendo Abner quien lo pone sobre aviso de esto, Joad se limita a responder: “Respetuosamente sumiso a su santa voluntad, es sólo a Dios a quien temo, querido Abner, y no tengo ningún otro temor”

Por otro lado, encontramos este mismo temor inculcado en la religión musulmana: El Profeta Muhammad dijo: “Soy de los temerosos de Allah”.  En este dicho el Profeta nos muestra que el temor a Allah es de mucho peso y muy importante, pues el temor es la esencia de la obtención del éxito para toda la vida, pues, quien no teme a Allah no tendrá una vida equilibrada y aquellos que no temen se rigen por leyes inhumanas, salvajes.
Así pues, el temor de Dios es el significante metafórico que cumple una función de abrochamiento de todos los indescifrables, inconmensurables y abismales temores ante el universo y la naturaleza. Desde que el hombre se somete religiosamente al temor de Dios, su mundo queda totalmente reorganizado y redefinido por este nuevo significante. Es el punto de almohadillado donde comienza, o sería posible que comience, una nueva historia. Desde entonces los terrores ya no son innumerables, se produce la reducción simbólica al Uno, el temor de Dios.

Siendo el adicto a la religión, adicto también a los simbolismos, pero incapaz de ver lo real en los recursos simbólicos, para hacer frente a un estado invasivo y masivo de dolor y trauma, recurre al simbolismo último: El nombre del Padre, que es a su vez el más poderoso de los simbolismos y quien funge como estabilizador, límite y reorganizador del campo amorfo de lo real (Nace lo amorfo desde la inconguencia del temor al pecado y el “Exceso de comisión y cotidianeidad” en el mismo). Todos los temores, entonces, pueden por restitución ser intercambiados por uno sólo, lo que da estructura al sujeto, desgraciadamente, una estructura frágil y propensa a desbordarse. La adicción, nacida de la compulsión, no tiene límites, y sin embargo sirve para exterminar el “goce sin medida” que pudiera provocar cualquier sustancia psicotrópica. Sin embargo en el capítulo XXII del Seminario 3, Lacán responde que el significante del Padre no siempre reorganiza las cosas en el sentido de una liberación del sujeto con respecto al caos originario. El temor de Dios también puede acarrear, a veces, una transformación del sujeto al alto precio de la sumisión y de la entrega. Así mismo Freud supo advertir las consecuencias de esta llamada solución: “Tampoco la religión puede cumplir sus promesas, pues el creyente, obligado a invocar en última instancia los ‘inescrutables designios de Dios’, confiesa con ello que en el sufrimiento sólo le queda la sumisión incondicional como último consuelo y fuente de goce”.

El temor oculto pues, del adicto a la religión, permanece enmascarado con la típica dicotomía: “Dios te ama, pero cuidado con desobedecer sus designios y mandamientos, pues así como te ama, puede condenarte”. La naturaleza punitiva de éste enunciado, nos habla del goce tóxico de la sumisión al que el adicto a la religión se ha aferrado a fin de ganar el amor del Otro (sí, con mayúscula), de manera que lejos de evitar lo repudiado (la adicción y la vida pecaminosa) la vive, pero desde el disfraz del síntoma, es decir, se vive a sí mismo como síntoma de la vorágine del pensamiento religioso, su realidad, su simbólico y su imaginario (Sí bueno, suena mucho más complejo de lo que en realidad es). La adicción se ve desplazada de un “objeto malo” hacia un “objeto bueno” pero la nueva posición subjetiva no deja de implicar el achicamiento del horizonte del deseo por sumisión a un Otro, único y absoluto que desea en mi lugar.

Protegido bajo éste disfraz, subyace también la naturaleza amo-esclavo del adicto, no digo aquí que no pueda haber gusto alguno en la religión, en orar o en llevar a cabo tareas de la iglesia, ojo, el adicto a la religión convierte el goce en un goce masoquista, puesto que ha de erradicarse a sí mismo a fin de subsistir (Menguar para que Él crezca), apelando a éste recurso, el individuo se cosifica, volviéndose “Propiedad de Dios”, ante la cosificación, viene la indefensión y, con ello, la fantasía de que se vuelve en él mismo el objeto del deseo del Otro (Dios me quiere, Dios desea de mí), todo esto se maquilla con la personalización de los mensajes “Ven y sígueme” p.ej. donde se alude a la individualidad, pero cobrando aún un valor imperativo, casi destinal, que el adicto, en su carencia de recursos simbólicos interpreta como real y es integrado a su Súperyo como un dogma ¿Cómo lo hace? A través de la repetición ecolálica del discurso sofocador del deseo, por ello es que es tan difícil hablar con éste tipo de adictos: su discurso salta de una cita a otra, a otra, a otra y así hasta el infinito y de ahí mismo su intolerancia: Ante el menor de los cuestionamientos, su fe tambaleante, puesto que se ha basado en la compulsión, el señalamiento culpígeno, la expiación y la obsesión, se vuelve débil ante argumentos que recurren a más de una fuente de información.

Triste es pues la explicación sistémica de la misma: En la gran mayoría encontramos un pasado con padres y/o abuelos adictos a cualquier tipo de sustancia, alcohol, sexo o juego, encontrando la patología inicial hasta 2 generaciones atrás, por lo que la internalización del objeto primario se ha dado de manera extemporánea al sujeto, lo que hace su localización y tratamiento más difícil porque, siendo así, el propio sujeto (como lo dijimos antes) se vive como el síntoma disfuncional de una familia (Chivo expiatorio), donde el imaginario, a fin de no someterse al otro (con minúscula) se subyuga al Otro (el Otro absoluto), encontrando en la religión una salida ante la imposibilidad de eliminar a los objetos primarios (los padres y/o abuelos) y sacarlos de su vida. Con esto, se crea un doble vínculo que incide en la moral del adicto: Por un lado el deseo de sacar de su vida aquello que atenta contra su nueva ancla, por el otro, la consigna de respetar y honrar a los padres, presente en todas y cada una de las religiones mundiales. Por ello, se vive frustración y angustia, las cuales sólo pueden ser subsanadas a través del exhibicionismo de la conducta que va acorde a los designios divinos, cual si fuera un parche ante el fallo de los padres: El acto punitivo busca no sólo agradar al Padre, sino la expiación del pecado de los padres.

Siendo así, hemos de entender la angustia vivenciada en el adicto a la religión, puesto que carga no sólo con la propia personalidad, sino con los conflictos de otros que no gustan de resolverlos.

Subiendo un peldaño, tenemos el grado último de la adicción: el fanatismo, conformado por aquellos que, en pos de una creencia, buscan terminar con la vida de una o más personas. Aquí podríamos hablar de cantidad de trastornos de la personalidad, en su mayoría dependientes y limítrofes, sin embargo, existe un curioso elemento que comparten con los ateos fanáticos: El deseo de la eliminación.

La eliminación en el ateo se da por sustitución, cuando el significante de la religión es trasladado hacia la ciencia, el arte, la cultura o la franca y llana negación de la existencia de alguien más, en cuyo caso, la agresividad de la anulación es sublimada hacia la función de la palabra, en cambio, en el fanático, la ira se mantiene en el objeto pulsional (Dios a través de la religión) y la necesidad de convertirse en el objeto del deseo del mismo, pudiendo cumplirlo sólo (en el imaginario del adicto) a través de su propia inmolación.

Puede parecer una explicación relativamente sencilla, sin embargo, la génesis de todos éstos actos es un peligroso cóctel cuyo origen es complicado y elaborado, y que necesitaría mucho más que una explicación somera para entenderla.

Es curioso… dos citas me quedan muy claras donde la Biblia nos explica, con peras y manzanas, que el fanatismo no es mentalmente sano y que, a fin de mantener un sano equilibrio, hemos de aprender a aceptar y convivir con los demás,

Lucas 18, 9-14: "Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias." En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!" Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado."

Juan 15:12
Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado

Finalmente, para no aburrirles más, en mi opinión muy personal, creo que la adicción a la religión es la más peligrosa de todas las adicciones: Un adicto a la marihuana, a la cocaína o al alcohol es visto como un paria, cuyos actos son considerados, por muchos, como bajezas, estupideces, etc. Gente peligrosa en un mal momento para acabar pronto; el adicto a la religión puede ser etiquetado como estúpido, mocho, ignorante, mojigato, pero nunca peligroso, pues sus actos son considerados probos y buenos, pero recordemos también que en los extremos, éstos mismos actos han distorsionado el propósito real de la religión, desembocando en matanzas, actos terroristas, aniquilaciones, torturas, asesinatos y suicidios masivos y crímenes menos sangrientos, pero no por ello menos abominables: Xenofobia, discriminación racial, de preferencia sexual o de género, humillaciones y vejaciones, todo en nombre de Dios que, muy probablemente, se da de topes contra la pared de pensar en todas las burradas que la humanidad ha cometido, presa de la intolerancia y de la mala interpretación.

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